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E C O N O M Í A 

24 de abril del 2003

Vittorio Corbo al Banco Central de Chile

Se acabó el mito del progresismo

Raúl Blanchet
El Siglo

Un nuevo capítulo se cierra en la historia política del país con la designación de Vittorio Corbo al Consejo Directivo del Banco Central.

La presencia del ex funcionario de la dictadura en un cargo de la máxima confianza presidencial arranca la careta bajo la que se ocultaba el verdadero rostro de quienes durante 12 años se presentaron ante la ciudadanía como progresistas, para obtener sus votos.

La muerte de toda idea progresista, si alguna vez la hubo entre los máximos dirigentes de la Concertación, quedó certificada con la designación de Vittorio Corbo al Directorio del Banco Central.

Los vítores que se hicieron escuchar jubilosos, no sólo provinieron de la derecha, la principal ganadora del episodio, sino del propio conglomerado de gobierno.

Jorge Schaulsohn, el ex diputado PPD, se sumó al júbilo de la derecha en una columna de opinión titulada "Con Vittorio a la Victoria", publicada en La Tercera el domingo 6 de abril, al concluir diciendo: "Sí, es cierto, Vittorio Corbo no parte de la vieja Concertación; pero podría ser el primer consejero de la nueva". La conclusión del abogado pepedeísta representa una vertiente que se manifiesta desde hace algunos años al interior de la colectividad, en función de crear una alianza transversal que abarque desde los sectores liberales de la Concertación hasta los liberales de la derecha. Tal visión no es exclusiva de este grupo del PPD, vinculado a la consultora Expansiva. Desde la DC también surgieron voces en el mismo sentido, previo al cambio de directiva, las que en su mayoría provenían del sector colorín.

La fiesta en la derecha se observa en algunos titulares de medios emblemáticos, como en La Segunda del viernes 4: "Empresarios animados por el efecto Corbo". Y el director de la revista 'Qué Pasa' tituló su editorial: "Tres Vítores por Vittorio". El Mercurio del domingo, en un amplio reportaje económico en que examina las razones por las que Lagos eligió a Corbo, califica la decisión como una medida de sabiduría y liderazgo.

Schaulsohn compara al bloque oficialista con una empresa que enfrenta una grave crisis, frente a la que tiene ventajas y desventajas, y aconseja que para salir adelante tal empresa debe reconocer errores de manera desprejuiciada, desprenderse del personal que no sirve, "abandonar los productos añejos y superados por el tiempo. Dicho de otro modo, hay que tener capacidad de innovación y de renovación". Esa es la realidad de lo que está ocurriendo.

Nueva fase de una crisis

La crisis de la Concertación entra de esta manera en una nueva fase. Con un Partido Socialista tomando distancia de La Moneda, motivado inicialmente por los efectos de los escándalos desatados por los casos de corrupción. Una directiva Demócrata Cristiana molesta por una nueva decisión inconsulta de Lagos para una designación que, además de importante, revestía para ellos particular interés para instalar a Ricardo French Davis en el Central, no para impulsar una línea diferente a la de Massad sino para mantener o elevar sus cuotas de poder. También en el Partido Socialista se hizo oír el descontento con la medida. Del PPD, ni hablar. Cruzado por una pugna subterránea entre Fernando Flores y Guido Girardi, ve cómo se avecina un verdadero golpe de Estado interno, señalan fuentes del PPD. Intento que quebraría definitivamente a la colectividad. Es posible que a los liberales del PPD no les importe el destino de los militantes, porque tal vez les baste con el timbre y el padrón electoral para sentarse a negociar con cualquier otro partido la repartición de cargos públicos.

Lo cierto es que la medida de designar a Corbo en el directorio del BC, representó un giro sustancial en la política de Ricardo Lagos. Se trata del casamiento formal con la derecha, respecto al cual el acuerdo de Reforma del Estado habría sido la postura de argollas. Tanto es así, que en la derecha está instalado el concepto de co-gobierno, según han señalado a través de los medios de comunicación.

Lo sorprendente del paso de Lagos es que le quita de una vez por todas la máscara de progresista a su proyecto político. Aquí mueren todos los propósitos orientados a fortalecer las políticas sociales, a cambio de gobernabilidad con el apoyo de la derecha, porque la Concertación se derrumba.

La mayoría derechista

El historial de Vittorio Corbo ha llenado páginas los últimos días. No todas ofrecen una mirada que sobrepase lo meramente relacionado con la capacidad que tiene como técnico, que muy pocos ponen en duda.

Este integrante del directorio del holding financiero español Santander Central Hispano y del Instituto de Economía de la Universidad Católica, arriba como consejero y posteriormente con seguridad llegará a la presidencia del Banco Central, asevera Hugo Fazio.

Desde el primer cambio en el Directorio del Banco Central, designado por el gobierno de Aylwin, la Concertación tuvo siempre tres consejeros y, por tanto, la mayoría. Ahora se cumple el sueño de Pinochet: garantizar durante varios años un Consejo de derecha, en el que el papel principal estará en manos de la dupla formada por Corbo y el consejero Jorge Desormeux, esposo de Evelyn Matthei. Corbo y Desormeux tienen una vieja relación, afirma Fazio. Tuvieron oficinas conjuntas hasta antes que éste último fuese nominado al Consejo del Central, durante el gobierno Frei. Trabajaron juntos en el Instituto de Economía de la Universidad Católica. Por otra parte, a fin de año culmina el período del concertacionista Jorge Marshall, con lo que queda garantizada la mayoría derechista en el Consejo hasta fines de 2005.

El presidente de la Confederación de la Producción y el Comercio, Juan Claro, se encargó de anunciar que Lagos "inaugura el segundo período de su administración", lo que significará un impulso decidido a la agenda Pro Crecimiento. Es decir, los efectos, entre otros, para los trabajadores resultarán aplastantes en materia salarial.

La última señal

La nominación de Corbo envió una potente señal a los mercados internos y externos y a los organismos internacionales, sostiene Hugo Fazio, garantizando la continuidad de la política económica. Lagos siguió la línea de la generalidad de los presidentes sudamericanos de nominar al Banco Central a personeros cuyo pensamiento sea plenamente coincidente con la política del FMI y cuenten con la aprobación de los grandes intereses que se mueven en el globalizado mercado de capitales mundial. No en vano, 'El Mercurio' destacó las buenas relaciones de Corbo "con la vicepresidenta del Fondo Monetario Internacional, Anne Krüger, y con el subsecretario del Tesoro de Estados Unidos, John Taylor". La Tercera subrayó que con Stanley Fischer, vicepresidente del Citigroup, el mayor consorcio financiero estadounidense, "tiene una amistad profunda que iniciaron cuando Fischer fue jefe de Corbo en el Banco Mundial. Hoy mantienen -agrega el periódico- un contacto casi a diario por e-mail". En el pasado, Corbo trabajó en el Banco Mundial, encabezando en la década de los ochenta durante varios años su división de investigación macroeconómica, y en los años de dictadura asesoró al biministro de Economía y Hacienda de Pinochet, Rolf Lüders. Definitivamente, la unidad entre el gobierno y la derecha en torno al modelo económico implantado por la dictadura, ofrece que éste se consolide en el tiempo mediante un nuevo reparto de las cuotas de poder entre los negociadores.

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