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E C O N O M Í A 

5 de enero del 2004

La España burbujeante

José Repiso Moyano
Rebelión

En España, ha conseguido el gobierno de Aznar lo que el liberalismo consiguió en el siglo XIX, que el libre mercado -los que lo poseen, es decir las grandes compañías económicas- liberalice del Estado. Y así ha sido hasta cuando se dé probablemente con las puertas en las narices.

Sin ir más lejos el precio de la vivienda se ha multiplicado por encima de los salarios; pero el gobierno español -que es muy fino- alega lo mismo que alegan las sociedades inmobiliarias, que los jóvenes comprarán vivienda, que eso se ve, y otros para que éstos las compren, que también se ve; porque todo este tinglado negociador les da muchos beneficios y es muy importante, como les da beneficios la venta de armas.

Sin embargo, el bienestar es algo más sencillo: Desde que España dejó de no progresar se está situando en su correspondiente lugar; pero ahora al todo negocio válido, sin escrúpulos, con una fiscalidad aventajando a los grandes inversores o a cualquier economía transpuesta a los sectores de producción coyunturales, "forzados", temporales o limitados, caracterizados por el contrato temporal o "contrato basura" y por la incitación a que se adquiera un producto caro que se venda a doble precio y se vuelva a vender al triple precio, algo que sólo hace engordar a los intermediarios o a los especuladores.

Por eso, no es erróneo decir que, cuando el turismo y la construcción inmobiliaria tengan su crisis, los españoles se acordarán del pensamiento único, del mercado libre y hasta de su madre en minifalda. Pero... no pasa nada, Aznar ya se habrá ido de la política y que Dios responda.

Porque, entre otras cosas, su política ha enriquecido demasiado a unos y se ha gastado en protección familiar o en integración de los inmigrantes lo que Francisco Umbral en revistas del corazón; porque la pesca y la agricultura casi se las ha "cargado", y la investigación - rumbo al extranjero- la protege en torno a lo militar, a lo armamentístico.

Pero pensemos bien: en el superávit. Es cierto, hay un superávit como cualquiera lo acreditaría limitando gastos. Aunque a veces el superávit se manipula o se provoca para exponerlo antes de unas elecciones. Además, el superávit les incitará a la relajación o a un estado amnésico porque existen miles de familias que no sobreviven tan bien o que no llegan a fin de mes.

También habría que decir algo más: cuando Aznar pague la deuda que debe a RTVE y al gobierno andaluz -una suma substanciosa- ya le quedará menos y gastará menos en viajes, sin contar los que le debe a los miles de trabajadores de la agricultura, de la pesca y de los astilleros que ha empobrecido o que no han progresado a un mismo nivel; mejor que vendiera hasta los calzoncillos, sí, para pagarles, que se acuerde de la buena voluntad.

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