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E C O N O M I A 

4 de febrero de 2004

La caída del imperio

Máximo Kinast (*)
Argos

El Imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad está destruido y no lo sabe. Como en esa curiosa rima de Gustavo Adolfo Bécquer que se pregunta: '¿Por qué no sangra la herida?' y en el verso siguiente se responde: 'Porque el muerto está en pie'. Algo así ocurre con los Estados Unidos de Norteamérica. Está en quiebra y no lo sabe, ni quiere saberlo y le conviene ignorarlo, porque ignorándolo retrasa el colapso final.

La razón es muy simple, aunque resultará necesario explicar y desmitificar algunos conceptos de Economía para que todos puedan verlo diáfana e irrefutablemente.

El invento del dinero

En la prehistoria se descubrió que era complicado cambiar una vaca por varias gallinas o por sacos de trigo y para facilitar el trueque se inventó un bien intermedio que servía para ser canjeado por cualquier otro bien o cosa. Ese bien de intercambio se llamo dinero. El dinero tenía un valor que estaba señalado en su superficie. Podía ser un papel o una tablilla de barro o una moneda. En ese soporte se indicaba un valor que era aceptado en la medida en que el 'emisor' o fabricante del dinero era conocido y respetado, porque ese emisor respaldaba el dinero con sus bienes. Eso quiere decir que si un Rey o un banquero emitía o fabricaba dinero, estaba dispuesto a retirarlo de circulación recibiéndolo a cambio de sus bienes. Como esto resultaba un poco engorroso se empezó a utilizar el oro como respaldo del dinero y es así como era posible cambiar un papel (un billete de banco) por una cantidad de oro.

Sucedió que el oro no era suficiente para respaldar todo el dinero que se emitía (o fabricaba) y los fabricantes de billetes se dieron cuenta de que tampoco era necesario tener oro para respaldar el dinero emitido (respaldar = dar valor o justificar el valor). Era y es suficiente con la confianza de que con ese dinero es posible comprar (cambiarlo) por cualquier cosa que corresponda a la cantidad que dice valer, y con eso se terminó el respaldo en oro y todo tipo de respaldo.

Lo que ocurrió entonces fue algo muy curioso. El dinero emitido por un país se acepta dentro de ese país, con pequeñas cantidades (relativamente pequeñas) que se adquieren en el extranjero. Lo importante es que con el dinero nacional se puede comprar de todo en la propia nación, pero en el país vecino no reciben el dinero extranjero. El dinero adquiere, entonces, un valor local. En la práctica con todo el dinero que emite un país se puede comprar todo ese país. Si fabricamos más dinero se produce un fenómeno muy especial: Las cosas suben de precio, o lo que es lo mismo, el dinero baja de valor. Eso se llama inflación.

¿Por qué se produce la inflación? Por un principio físico muy conocido, el Principio de Exclusión de Wolfgang Pauli, premio Nobel de Física en 1945, y que a mi me parece que nace de esa proposición aristotélica que dice que A es A y no es B. O dicho de otra forma nadie puede estar en dos partes al mismo tiempo, o bien, que no es posible ocupar el espacio que ya está ocupado. Eso significa que no es posible que dos personas distintas se coman el mismo trozo de pan y ni siquiera pueden comprarlo. Para comprenderlo mejor imaginemos que solo hay una cosa en el mundo (dentro de una maquina expendedora automática) y que esa cosa vale una moneda. En ese mundo que estamos imaginando hay solo dos seres y cada uno tiene una moneda. Cualquiera de los dos puede comprar esa cosa con su moneda, pero es imposible que la compren los dos, por causa del principio que hemos citado, por tanto, la otra moneda vale cero. Y lo más curioso de todo esto es que esa cosa que vale una moneda subirá de precio hasta valer dos monedas, por una tendencia al equilibrio que existe en el universo o por obra de Mongo Aurelio, pero la inflación se producirá, ya sea porque las dos monedas existentes han bajado a la mitad de su valor o porque la cosa ha subido al doble del precio. Y eso es exactamente lo que ocurre cuando un Gobierno fabrica dinero. Los precios suben y se produce la inflación. Hasta aquí todo está claro, pero hay una excepción.

Hemos explicado que todo el dinero de Chile vale para comprar todo lo que hay en Chile. Igual ocurre con Perú, con la India o con China o con cualquier país, excepto con los dólares de Estados Unidos. Existen monedas fuertes, como las libras esterlinas o los euros, que por tener respaldo de países económicamente fuertes se reciben en otros países. También se llaman 'divisas' a estas monedas fuertes. El dólar de los Estados Unidos es la más fuerte de todas las divisas porque se recibe en cualquier lugar del mundo y en muchos países es posible comprar directamente en dólares, o como mínimo, es fácil cambiar dólares por dinero local. ¿Y por qué es fuerte el dólar? Muy simple, porque con todos los dólares que existen en el mundo es posible comprar todo lo que hay, no sólo en los Estados Unidos, sino en todo el planeta. Ninguna otra divisa tiene tan amplia aceptación. Por eso, porque se acepta en todas partes, los Gobiernos guardan sus reservas en dólares y la gente trata de ahorrar en dólares y los millonarios guardan dólares en sus cajas fuertes y en sus bancos. A nadie se le ocurriría guardar pesos chilenos si tiene la más mínima posibilidad de guardar dólares.

Pero algo ha ocurrido que cambia todo el panorama de la riqueza mundial. Los Estados Unidos, especialmente sus gobernantes, ciegos de soberbia y seguros de su gran poder han emitido más dólares de los que serían necesarios para comprar todo el planeta y quizás haya dólares suficientes para comprar diez veces este planeta. ¿Por qué no se produce una inflación? ¿Por qué no cae el dólar a la décima parte de su valor? Simplemente porque los Gobiernos -aún en contra de los intereses de sus propios países- siguen guardando sus reservas en dólares. Si los Gobiernos quisieran gastarlas, comprar cosas o cambiarlas por otra moneda dura como el EURO, se produciría una gran inflación y la quiebra de la nación más poderosa del mundo se hará pública, como ocurrió con Enron o con Parmalat.

¿Qué es una quiebra?

Una quiebra o bancarrota se produce en una empresa cuando todos su bienes, incluyendo cuentas por cobrar y todo lo que se les ocurra, como el fondo de comercio, no son suficientes para pagar las deudas.

Como el caso claro y concreto de los Estados Unidos de América que debe más de dos veces lo que gana. La deuda externa de los USA es más del doble del PIB (Producto Interior Bruto). Nadie puede pagar una deuda que es el doble de su sueldo. Pero eso no es lo más grave. Porque eso son cuentas contables, como las de Enron. La dura realidad es que esos papeles verdes que circulan por el mundo con la efigie de George Washington y de otros próceres no sirven para comprar todo lo que hay en el mundo. Para ser más exacto, uno de cada diez dólares puede comprar una cosa y los otros nueve se quedan con las ganas porque no hay suficientes cosas en el planeta para cambiarlas por el irresponsable o criminal exceso de dólares. Esto es lo grave. Los Bancos Centrales compran dólares para evitar su caída y cambian su buen dinero nacional por papeles verdes que -como mucho- valen la décima parte de lo que tienen marcado como su valor facial.

Los Gobiernos de todos nuestros países insisten en seguir siendo ignorantes de lo que ocurre y atesoran dólares que no tienen respaldo ni valor. Pero los grandes millonarios no son tontos ni políticos y no les importa lo que ocurra. Ellos ya están cambiando sus dólares por euros, que por ahora tienen más respaldo. Porque llegará el día -y será muy pronto- en que los Gobiernos querrán cambiar sus reservas de dólares por cosas en los Estados Unidos y se encontrarán con que no hay cosas suficientes para cubrir el valor de todos los dólares que están circulando y que lo que hay sólo alcanza para cubrir un diez por ciento de todos los dólares del mundo, lo que quiere decir que todas las reservas en dólares en el mundo sólo valen la décima parte de su valor facial.

¿Esta claro ahora que el Imperio más poderoso de toda la historia de la humanidad está destruido y no lo sabe? Pues usted que ahora lo sabe, aproveche su ventaja y haga lo que tenga que hacer antes de que estalle el mayor escándalo financiero de todos los tiempos.

Traducido por Marcos Jesús Concepción Albalat, Director de ARGOS
*Máximo Kinast es consultor de empresas con mas de 30 años de experiencia internacional. En esta nota describe la crisis de los Estados Unidos, a la luz de la historia de los imperios anteriores y de la realidad económica actual.

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