31 de mayo del 2002

Área de Libre Comercio de las Américas

La batalla final por la colonización de América Latina

Fernando Villavicencio
Rebelión

“Un pueblo económicamente esclavizado pero políticamente libre,

terminará perdiendo todas sus libertades”

José Martí

Los Comités de Empresa de Petroecuador: CETRAPIN y CENAPECO, Confederación de Trabajadores del Ecuador CTE, Frente Unionista de Trabajadores de la Educación FUTE, Federación Ecuatoriana de Indígenas FEI, Coordinadora de Estudiantes Universitarios del Ecuador, Confederación Nacional de Servidores públicos CONASEP, Federación Nacional de Comerciantes Minoristas FENACOMI, Federación Nacional de Trabajadores de la Industria Cementera FENATRACCIA,  Federación Nacional de Trabajadores Eléctricos FEDELEC, Federación de Trabajadores de la Salud FETSAE, Comunidades Eclesiales de Base y organizaciones de mujeres agrupadas en la Coordinadora de Movimientos Sociales CMS, como parte de la Campaña Nacional contra el ALCA, presentamos un primer documento de investigación sobre las causas y contenido del Area de Libre Comercio de las Américas ALCA; justamente, esta primera entrega hace relación a la crisis de la economía capitalista mundial que, debe  ser entendida como la causa que origina la definición de una política de recolonización de las américas. La segunda parte está orientada a analizar el contenido del ALCA y sus impactos regionales y en la economía ecuatoriana y será publicada en el siguiente número.

Desde que la humanidad tiene memoria, las guerras por la dominación de los pueblos, la acumulación de ganancias y excedentes, y, la expansión de los “reinos” se suceden. Decir que ésta y aquellas existen por un trágico determinismo histórico o religioso es tan necio como señalar las bondades de la globalización neoliberal en el continente americano que, en veinte años de neoliberalismo, ha expoliado dos billones, 134 mil 626,1 millones de dólares de riqueza latinoamericana en beneficio del imperio norteamericano (Fernández y Petras; 2001).

Consecuentemente y palpable a los ojos del planeta, la subregión -y los llamados países del tercer mundo- se debaten día a día en cifras de empobrecimiento, exclusión y agonía de sus recursos, reproduciendo en su seno, las desigualdades intrínsecas al sistema capitalista [1] .

Nótese, que ni uno ni otro, ni el empobrecimiento ni el saqueo responden a política alguna de “inevitabilidad” o determinismo “histórico-religioso”: ambas por el contrario, responden a “manos muy visibles” de políticas económicas de las grandes corporaciones multinacionales y los estados imperiales, y, son consecuencia inevitable de la necesidad de sobrevivencia y expansión del capital que requiere extraer mayor plusvalía mediante la sobreexplotación del trabajo, instrumentos de neocolonización como las guerras (no) convencionales o los pactos, acuerdos, alianzas, convenios de mercado y “defensa”, los mismos que amenazan con destruir la economía y las fuerzas productivas de los países devastados, así como a los trabajadores del mundo.

Cuando la humanidad despertó un día al discurso de la Aldea Global y una cadena de CNN anunciaba el triunfo de la “globalización” neoliberal, ni las multinacionales de la información, telecomunicaciones, telemática, armamento, automotriz, alimentos, textiles, manufacturas, servicios, energía y finanzas dijeron al mundo que el renovado impulso a la globalización neoliberal se debía a la gran crisis de sobreproducción de las potencias capitalistas (Estados Unidos, Unión Europea y Japón); a la caída de las tasas de ganancias [2] como resultado de la relaciones entre el trabajo y el capital; a la intensificación de la competencia internacional capitalista; al crecimiento masivo del capital financiero especulativo, es decir , que respondía a una política de salvataje del capital en sus propios centros de poder, y, que por tanto, era necesario dar renovado impulso a la doctrina Monroe y convertir a América Latina en el “más grande mercado controlado por Estados Unidos, con una población de 800 millones de habitantes y un PIB combinado de USD 11 billones de dólares” (Maude Barlow;2001).

Nótese que decimos “renovado impulso” de la globalización. En honor a nuestra propia historia -por trágica que ésta sea- debemos concluir que el capitalismo nació en América globalizado y que solo cuando pisó nuestras tierras en su afán de expandir mercados, ganancias y reinos, el capitalismo por primera vez fue global. Sus formas de expansión y dominio no han variado desde hace 510 años [3] : con una mano la “compra-venta”, con la otra el exterminio y con la fuerza la dominación; pero hábil en rostros y ropajes como un camaleón cambia de color y nombre; ahora, transmutado en “globalización”, sigue siendo el mismo viejo y cruel imperialismo capitalista que arrasa pueblos, devasta ecosistemas y sigue organizando guerras en nombre de la libertad de mercado.

Por tanto, la globalización es esencialmente “una continuación del pasado, basada en la profundización y extensión de relaciones de explotación a nivel de clases, en áreas que previamente estaban fuera de la producción capitalista” (Saxe Fernández y Petras; 2001) y que hoy son requeridas para resolver la crisis del sistema: privatización de la riqueza social y pública; eliminación de derechos laborales, económicos y sociales; elevación de la tasa de ganancias vía destrucción o debilitamiento de las fuerzas productivas mundiales (léase, hombres y mujeres económicamente activos o con capacidad de generar productividad). Por tanto, el origen de la globalización neoliberal como “estrategia económica dentro del sistema capitalista es “un proyecto ideológico respaldado por el poder estatal de las potencias en crisis y no un producto de las “fuerzas naturales” del mercado” (Fernández y Petras; 2001), mucho menos un hecho “inevitable” sellado con el discurso mesiánico de los opresores.

Leer la globalización neoliberal desarticulada de la necesidad de Estados Unidos de desplegar una estrategia económica, política y militar en el continente para su propia sobrevivencia, es un error: creer que el Area de Libre Comercio de las Américas es un bondadoso acuerdo de comercio, es una sentencia de extinción.

Pero, ¿por qué el Area de Libre Comercio de las Américas es la batalla final por la neocolonización del continente?

¿Por qué a inicios del nuevo milenio, la política del imperio norteamericano recurre a la vieja estrategia de la doctrina Monroe y plantea la “anexión” de las economías latinoamericanas a las arcas de su imperio?

“América para los americanos”

Al tenor de “América para los americanos” Monroe impuso el sello de la política económica de Estados Unidos en los últimos ciento setenta y tres años bajo un nacionalismo de libre mercado que no reconoce humanidad. La doctrina Monroe, tanto en lo político-económico como en lo militar, sintetiza la ideología del capitalismo en su variante neoliberal que, bajo renovados instrumentos de aplicación, busca cumplir su sueño de expansión.

En 1890 el monroísmo tuvo su primer impulso cuando el secretario de Estado del Presidente Harrison, James Blaine, anunció lo que sería una política de expansión norteamericana hacia el hemisferio: “deseo declarar la opinión de que Estados Unidos ha llegado a su punto en el cual sus más altos deberes consisten en la ampliación de su área de comercio exterior. Bajo la benefactora política de las protecciones tarifarias hemos desarrollado un volumen de manufacturas que, en muchas ramas, sobre pasa las demandas del mercado interno. En el campo de la agricultura con el inmenso desarrollo de su mecanización podemos producir muchos más alimentos de los que nuestra población puede consumir. Nuestra gran demanda es por la expansión. Y por expansión quiero decir la expansión del comercio con países con los que podemos tener relaciones redituables. No estamos buscando anexar territorios. Pero al mismo tiempo creo que no podemos conformarnos con la situación actual por lo que considero inconveniente que nos abstengamos de practicar lo que se conoce como anexionismo comercial”.

Desde entonces hasta hoy, la doctrina Monroe ha sido aplicada operativamente en América Latina mediante las cartas de intención del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y el Banco Mundial (BM), es decir, bajo los programas de ajuste estructural, privatizaciones y de contingencia a los impactos sociales de la aplicación del modelo; los “pactos” y “acuerdos” comerciales ensayados con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN y el MERCOSUR; y, los convenios militares geoestratégicos contenidos en el Plan Colombia y la implementación de bases militares con política y personal estadounidense en nuestros países.

La actual crisis del capital presenta reveladoras similitudes con la crisis de 1929: recesión y contracción económica, desindustrialización, pactos y ofensivas militares, conformación de minibloques imperiales, profundización de conflictos étnico-religiosos, injusticia y empobrecimiento sobre el planeta y millones de voces de alerta. Factores que veremos en cifras más adelante.

La versión teutónica del monroísmo desencadenó la segunda guerra mundial y un nuevo orden económico y político que permitió a las grandes potencias oxigenar sus economías domésticas e incrementar las tasas de ganancias de las empresas [4] : sacrificó a 60 millones de seres humanos en la vorágine de la guerra; junto al exterminio de los pueblos nativos americanos y africanos, su ciencia y tecnología en los siglos XV y XVI, la segunda guerra mundial fue la mayor destrucción de fuerzas productivas del planeta.

América bajo el control estadounidense, jamás será para todos los americanos. Tampoco tiene nada de nuevo la globalización neoliberal ni mucho menos de beneficioso en un pacto que, como el ALCA, fusionará economías desiguales, romperá mercados, arrasará derechos y protegerá el imperio del más fuerte: EEUU.

Recesión capitalista

Tal como lo hemos expuesto, las respuestas a los interrogantes de este ensayo solo pueden encontrarse en la recesión económica que enfrenta la economía capitalista mundial y especialmente la crisis que empieza a evidenciarse en la economía de la más grande potencia del mundo y sus corporaciones multi y transnacionales (EUA). En este contexto encuentra una lógica explicación la estrategia de crear el Area de Libre Comercio de la Américas –ALCA,  como una versión moderna del monroísmo para someter las economías y mercados latinoamericanos a los intereses del imperio norteamericano, que no son otros que los de extraer mayores excedentes de su patio trasero.

Identifiquemos las similitudes de la recesión económica actual con la experimentada en la crisis del año 1929. Antes del 29 hubo un largo ciclo de crecimiento (7 años y  ahora son 10) y también se crearon ideologías semejantes (“fin de las crisis”, “nueva economía”, etc).

El capital Casino

Entre 1982 y 1990, el índice Dow Jones subió desenfrenadamente de 1000 puntos, al record de 11000 puntos. Entre 1925 y 1929 las acciones se triplicaron de precio en los EUA: las acciones de la RCA, la Microsoft de la época, evolucionaron de 1 a 573 dólares.

El Capital Casino o las Bolsas de Valores inciden significativamente en el flujo especulativo de capitales: todos los que invierten en la bolsa buscan siempre revender sus acciones con cada vez mayores ganancias. Esto lleva a que las acciones de las empresas sean varias veces superiores al valor de la propia empresa o de sus facturaciones. En el cuadro siguiente se evidencian algunos ejemplos de esta disparidad:

EN MILES DE MILLONES DE DÓLARES

 

Exxon Mobil

Waal-Mart

Boeing

Valor de mercado

317

201

53

Facturación

185

167

58

Diferencia

+71%

+20%

(-)8%

 

Cisco Systems

Microsoft

Oracle

Valor de mercado

378

290

187

Facturación

19

23

10

Diferencia

+1889%

+1161%

+1770%

Veamos el caso de la Kodak: cuando esta empresa anunció las proyecciones de sus menguadas ganancias para el tercer trimestre del 2001, el mismo día (26 de septiembre del 2000), sus acciones caían 25%, o sea, en pocas horas su valor de mercado cayó un cuarto. Pero esto fue apenas en un día. Considerándose las pérdidas anteriores, hasta el final de septiembre del 2000, las acciones de la Kodak ya habían caído un 43%, o sea casi la mitad. El mismo día, Lexmark perdió 28% y la Intel perdió 30%. A estas empresas debemos agregar otras gigantes como la Xerox, Chrysler, Motorolla, Dell, IBM, entre otras. Un caso ilustrativo es el de Xerox: al anunciar una caída en su facturación y en las ganancias, sus acciones inmediatamente quedaron devaluadas. En diciembre del 99 cada acción valía 60 dólares, en octubre del 2000 apenas 10 dólares.

La agencia económica, Bloomberg News, ilustraba bien el estado de ánimo del mercado frente a la tempestad que se acerca: “Wall Street. teme ola de pánico en las bolsas. Las acciones del mercado americano cayeron ayer, empujando el Índice Nasdaq abajo del nivel de los 2000 puntos, por primera vez en mas de dos años, y llevando el índice Dow Jones Industrial a alcanzar su quinta mayor caída en puntos en su historia (...).

Otra agencia, Fleck Time Fund, dice: “Estamos sintiendo pánico en el aire” “Hay un sentimiento de que la recesión americana podrá afectar al mundo y el mercado siente el impacto”. Con la caída del 12 de marzo del 2001, la Nasdaq pasó a acumular 62% de baja en relación al pico de 5048 puntos registrado el 10 de marzo de 2000, la más grande declinación de la bolsa electrónica americana en sus 30 años de historia. El Dow Jones Industrial cayo 4,1%, o 436,37 puntos, la mas grande pérdida desde el 14 de abril del 2000. Para los analistas, una caída de 20% ya es un crack.

En Japón, la deflación se profundiza: interés, precios, inversiones y producción se ahogan en la trampa de la liquidez. Con tasa cero de interés, las grandes empresas que todavía no están podridas no quieren saber de nuevos préstamos de los bancos, mientras las que ya están podridas están prohibidas hasta de pasar cerca de los bancos. Similar estado enfrenta la economía de la Comunidad Europea.

La desaceleración industrial

Se evidencia también un proceso de desaceleración industrial que llegó a – 0,5% en diciembre del 2000 y –0,3% en enero de 2001. La caída constante de la tasa de ganancias de las grandes empresas es lo que desencadena la crisis cíclica de súper producción de la economía capitalista, acompañada de una severa caída en las inversiones.

A través del último relato del Departamento del Trabajo Americano, denominado: Productivity and Costs (Productividad y Costos) del 7 de febrero del 2001, podemos ver cómo en los últimos años ha evolucionado, su dimensión  y la profundidad de la crisis de los EEUU: “La productividad de la industria en el 2000 subió 7,1%, el más grande promedio desde 1949. El producto también creció sustancialmente. Pero el Costo Unitario de la Fuerza de Trabajo CUFT cayó –1,7%; la productividad en alza y horas trabajadas en descenso, propició a los capitalistas americanos el más grande incremento de las nuevas tecnologías que succionan más plusvalía de los trabajadores y desechan la mano de obra. En esta espiral desquiciada empezaron a sobrar obreros en las fábricas, el ingreso percápita cayó, se debilitó el ahorro y la capacidad de compra. Las constantes noticias de despidos en las grandes empresas de los EUA se deben a este proceso” (José Martins).

La sobreproducción

El Gobierno Clinton comparaba su desempeño económico como un avión supersónico. Pero ese avión, es decir, el enorme crecimiento de la economía era una verdadera burbuja que en determinado momento tendría que explotar. La revista The Economist, advertía que el supersónico Clinton tendría que hacer un aterrizaje suave (soft landing) o un aterrizaje forzado (hard landing). En ambas apuestas se equivocó: la enfermedad era más grave. Estados Unidos tuvo que realizar un hard landing combinado con fuertes elementos de depresión económica.

Si el supersónico de Clinton elevó la productividad hasta 7,1% al más alto valor desde 1949, también provocó un incremento asustador de la cantidad producida. Hasta aquí fue visto por los economistas más mediocres. No pudieron divisar que el Costo Unitario de la Fuerza de Trabajo (salarios, utilidades y otras formas de pagos) estaban en decadencia por 8 años sucesivos mientras que la jornada de trabajo se mantenía intacta: o sea, se aumentó la productividad, se aumentó la cantidad producida, se redujo el CUFT, se mantuvo la jornada de trabajo en 8 horas, por tanto la resultante fueron los despidos en masa, la contracción del consumo y el inicio de la desaceleración industrial. Pero la fiebre fue subiendo y el estado crítico del paciente fue empeorando de modo recesivo, y, a la larga, con fuertes síntomas de depresión. Muchos de estos indicadores económicos de los últimos meses fueron y son comparables con los de la depresión de 1929.

El desempleo mundial crece con la recesión.- En el primer trimestre de 2000 hubo 400.000 despidos de trabajadores, solo en los EUA, hasta finales del 2001 se estima en más de un millón de trabajadores cesantes.

Una cita de John Saxe Fernández y James Petras nos pueden ilustrar acerca de cómo los factores de la crisis se enlazan con las políticas económicas de anexión, contenidas en el ALCA y con las necesidades de expansión del capital: “Durante la segunda mitad del siglo XIX, Estados Unidos había desarrollado una enorme y vasta capacidad productiva –extractiva, agrícola, industrial y de servicios-, y además había llevado a cabo una impresionante mecanización agrícola y ensayado nuevos sistemas de administración para sus enormes empresas y bancos, gestándose lo que conocemos como una revolución gerencial capitalista. El problema de la sobrecapacidad se transformó rápidamente en uno de los incentivos centrales para la expansión comercial hemisférica y global, advirtiéndose claramente que el anexionismo territorial se utilizará sólo en función de las necesidades geopolíticas que servirían de sustento y protección a la flota mercante, especialmente en el Pacífico, mientras América Latina y el Caribe serían sometidas a los lineamientos monroístas, lo que significó, a partir de la Conferencia Panamericana de 1889-90 celebrada en Washington, el intento claro de transformar a la América Latina y el Caribe – y el resto del hemisferio- en una “zona de exclusividad” para el comercio y las inversiones de Estados Unidos”

Expresiones fehacientes del desaceleramiento mundial de la economía se expresa en la caída del Producto Bruto Mundial PBM. Según datos del FMI y el BM, la tasa de variación anual del PBM alcanzó un promedio del orden del 4,5% entre 1970 y 1979, descendió al 3,4% entre 1980 y 1989 y al 2,9% entre 1990 y 1999 (Beinstein).

El impacto del desempleo mundial y la consecuente contracción, dramática, del poder de compra inducido por los programas de flexibilización laboral y ajuste estructural del FMI y por rama del BM. Las llamadas “reformas macro-económicas”, centradas en el interés empresarial para disminuir los costos laborales, en última instancia, plantea escollos serios a la misma expansión del capital, ampliándose lo que González Casanova percibe como una agudización de las contradicciones en el sentido de que, como se observó durante la crisis asiática, el sistema impulsa la sobre-producción mientras que las Corporaciones Multinacionales CMN sólo pueden ampliar sus mercados auspiciando – por medio del FMI-BM- la mencionada “guerra de conquista” es decir, esquemas de desindustrialización, minando o destruyendo el capital productivo de los países subdesarrollados y, por lo tanto,  favoreciendo una dinámica en la cual la expansión de las exportaciones a la periferia capitalista conlleva la contracción del poder de compra interno… destrucción sistemática de pequeñas y medianas empresas, el desmantelamiento y absorción de las empresas públicas y, la más brutal agresión económica a los campesinos y agricultores.

Algunos ilusionistas de la economía norteamericana anuncian que EEUU está saliendo de la crisis económica que lo agobiaba desde el mes de junio de 2000. Pero ¿cómo estarían logrando esta supuesta recuperación inicial?:

General Motors e IBM han recurrido a agencias de contrataciones. “Algunas firmas han pedido a los trabajadores que llevan mucho tiempo en la empresa que acepten jornadas de menos horas o un salario menor” (WSJ 30.11.01) 

Aprovechándose del clima generado con el ataque al World Trade Center, las empresas realizaron despidos masivos. Los que salvaron sus puestos perdieron su poder adquisitivo con la reducción de salarios y con el no pago de las bonificaciones. “...en una encuesta realizada  por Arthur Andersen, cerca de 22% de la compañías dijeron que no darán bonificaciones; otro 22% pagará menos de un cuarto del bono objetivo y sólo un 8% dijo que pagará el total estipulado...” (WSJ 05.11.01).

Según el Chicago Board of Trade, “el contexto para los mercados agrícolas es muy parecido al de los últimos años. La cosecha estadounidense de granos de este año es enorme y los precios continuarían rondando los mínimos de varias décadas”. En el 2001 la soya cayó 17% y el maíz 9,7%. Para el café fue un año desastroso. Sus precios se desplomaron y llegaron a sus niveles más bajos de la historia.

Industria de la guerra

La caída en las ventas ha provocado cerca de una decena de plantas automotrices cerradas en los EEUU. Una de las formas entonces de mitigar la crisis, es desarrollar la industria bélica. Por ejemplo el que proveía tornillos a la industria automotriz proveerá tornillos a los cohetes y mísiles. Lo mismo con la industria plástica, del caucho, equipos electrónicos y una larga lista de etcétera.”

Es importante ver que los capitalistas no actúan por sentimientos, sino bajo el imperio de la razón de las ganancias: The Wall Street Journal el principal vocero del capitalismo mundial es categórico al afirmar: “...la Segunda Guerra Mundial, la Guerra de Corea y la Guerra de Vietnam derivaron en masivos aumentos en la producción de armamentos que llevaron a un mayor crecimiento de la economía estadounidense...” (WSJ – 21.09.01). Entonces, para garantizar sus intereses no lo piensan dos veces: guerras, atentados y todas las iniquidades en contra de la humanidad para ellos no tienen importancia. Entonces, la razón de la ganancia está por encima de los sentimientos.

Algunos podrían pensar que es una exageración; para dirimir dudas, volvamos al The Wall Street Journal, del 25 de septiembre del 2001: “Al igual que en guerras anteriores, Estados Unidos se está preparando para gastar miles de millones de dólares en la lucha contra el terrorismo. Pero a diferencia de conflictos pasados, es probable que éste no estimule la economía”

En seis guerras: I y II guerras mundiales, Vietnam, Corea, Golfo y Afganistán,  EEUU ha gastado 6 billones 404 mil millones de dólares, lo que representa 1 mil 281 años de Presupuesto General del Estado para Ecuador.

Gastos de EEUU en sus principales guerras, en miles de millones de US$ actualizados al 2002), comparados con el Presupuesto Anual del Ecuador

GUERRA

COSTO

PRESUPUESTO DEL

ECUADOR EN AÑOS

II Guerra Mundial

4.710

942 años

I  Guerra Mundial

   577

115.5 años

Guerra de Vietnam

   572

114.5 años

Guerra de Corea

   400

80 años

Guerra del Golfo

     80

16 años

Guerra de Afganistán

     65

13 años

TOTAL

6.404

1.281 años

Fuente: I Guerra Mundial hasta la Guerra del Golfo – Servicio de Investigación del Congreso de EEUU

De acuerdo con The Wall Street Journal, del 25 de octubre de 2001: “El gasto del gobierno estadounidense como porcentaje del PIB alcanzó un máximo de 43,7% en 1944, durante la II Guerra Mundial, y llegó sólo a un 20,5% en el apogeo de la guerra de Vietnam, en 1968. Actualmente bordea el 18%” “Algunas actividades de alta tecnología podrían producir considerablemente nuevas habilidades y tecnología, pero puede que no traduzcan inmediatamente en un mercado más grande...”.

De ahí podemos colegir que los atentados del 11 de septiembre, la respuesta sangrienta contra el pueblo afgano, la brutalidad del sionismo contra los palestinos y las nuevas guerras que están en la agenda de Bush, son la expresión de estos tiempos de crisis del capitalismo global. Estos conflictos estarían abriendo un nuevo proceso económico mundial, aunque signifique la muerte de miles y miles de personas. “El fascismo económico no siempre trae la cabeza rapada ni se adorna el cuerpo con suásticas tatuadas.” (Petróleo y Sociedad No. 01).

Los antecedentes del ALCA: el TLCAN

El caso de la industria mexicana.- Llanta baja

Con la vigencia del Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN hubo un aumento de la producción de vehículos automotores en México. Pero la industria llantera sufrió y sufre una profunda crisis y las secuelas de desempleo de miles de trabajadores, cierres de plantas, ataque a las conquistas históricas de los trabajadores que lograron seguir empleados y la desaparición de sindicatos.

El Sindicato Nacional Revolucionario de Trabajadores de Euzkadi de la General Tyre, denuncia que de 1993 a 1998 –en el marco del TLCAN- habría una reducción progresiva de los aranceles para importación de neumáticos, hasta su eliminación en 1999, lo que provocó el ingreso masivo de llantas de EEUU con costos de producción más bajos y a precios inferiores.

Tipo

1994

1995

1996

1997

1998

1999

2000

2001

Llantas

3,597.092

1,992.207

2,535.885

4,054.170

4,831.583

5,079.150

8,129.227

8,176.117

Promedio Mensual

299,758

166,017

211,324

337,848

402,632

423,263

677,436

908,457

Index

   

127%

160%

119%

105%

160%

134%

Fuente: Cámara Nacional de la Industria Llantera de México

Con los datos expuestos es fácil colegir por qué en 1989 habían 32.745 trabajadores y en 2002 menos de 2.000, según  la investigación hecha por el Sindicato.

Posteriormente, la planta de Euzkadi fue adquirida por la empresa alemana Continental Tire, y frente al cuadro impuesto por el TLCAN, resolvieron que alguien debería sacrificarse para que ellos pudieran subsistir. Entonces, “empezaron los despidos políticos, selectivos y al mismo tiempo enviaban cartas a los hogares de los trabajadores anunciándoles que para sostener el funcionamiento de la empresa, será necesario la desaparición de sus principales conquistas [5] (La Lucha de los Obreros de Euzkadi – SNRTE – pag. 31).

Como consecuencia del TLCAN las importaciones fueron creciendo y finalmente la planta de Euzkadi fue cerrada. Con su cobardía habitual, la empresa no dijo que cerraba por la competencia desleal con las importaciones de llantas de EEUU, sino porque los trabajadores y su sindicato fueron intransigentes y no aceptaron negociar....

El caso del comercio.- Wal Mart

Las siguientes citas no salieron de ninguna publicación anti-neoliberal, de las tesis de algún congreso de organización social o de algún periódico de izquierda. Son transcripciones The Wall Street Journal, del 31 de septiembre del 2001: “Después de una década de haber debutado en México, Wal-Mart domina el sector de ventas minoristas en ese país. Wal-Mart de México S.A tiene ventas anuales de casi 9.000 millones y contribuyen con más de un tercio de las ganancias anuales de unos US$ 1.100 millones de fuera de EEUU de su matriz...”.

“...en agosto de 1999, (Wal-Mart) cerro toda una tienda durante todo un día y rebajó sus precios en ese local n hasta 14% en 6.000 productos. El experimento tuvo tal éxito que pronto cada Supercenter del país rebajó sus precios en una cantidad similar...”

“...el enorme poder adquisitivo de la compañía le ha permitido mantenerse al frente de sus competidores mexicanos...”. “...como Wal-Mart consolida sus pedidos de todos los productos que vende fuera de EEUU, puede conseguir mayores descuentos de sus proveedores que sus competidores locales más pequeños... “...yo compro 20.000 juguetes de plásticos, y Wal-Mart compra 20 millones. ¿A quién cree que le venden más barato?, se pregunta Francisco Martínez, director de administración y finanzas de comercial Mexicana, su principal rival...”

“...las tácticas pocos ortodoxas de la minorista estadounidense  han puesto a temblar la competencia, cuyos elevados costos hacen casi imposible competir con Wal-Mart. “En el largo plazo, el resto de nosotros va a tener que fusionarse con algún socio local o extranjero para mantener el paso”, dice Martínez....

El desastre agrícola

La tragedia agrícola mexicana empezó con la eliminación del Art. 27 de la Constitución, por parte del TLCAN, de este modo se suprimió el carácter inalienable, inembargable e imprescriptible de la propiedad campesina y ejidal, abriendo las vías para el comercio de tierras y la concentración agraria en grandes unidades de supuesta producción.

Por otro lado hubo un fuerte repliegue del Estado de sus responsabilidades y acciones para el incentivo al agro. Entre 1982-2000 la inversión pública disminuyó en 95,3% o sea la vigésima parte. El gasto público total entre 1982-2000 disminuyó 78,2%.

El resultado de estas dos políticas fue que el PIB agropecuario y forestal entre 1981-2000 disminuyera 13,7%. Comparando la producción percápita hubo una retracción de 28,6% en los principales granos. Además de reducciones del 11% en la leche, 32% en la carne. Como consecuencia, las importaciones de alimentos subieron de 790 millones de dólares en 1982 a 9 mil 782 millones en el 2000.

Entre 1982 y 2000 los agricultores mexicanos fueron perdiendo el poder adquisitivo de su grano con relación al índice nacional de precios al consumidor: maíz (53%), trigo (46,9%), fríjol (38,4%), soya (59,1%). La pérdida fue casi una tragedia. Los precios de los granos se deterioran enormemente.  El maíz perdió 60,1%, el trigo 54,1%, el fríjol 47,6% y la soya 65,3%.

La destrucción de las actividades agrícolas, agudizó las importaciones provocando un alza generalizada de los precios de los alimentos, desarrollando un grado de dependencia que antes no había y lógicamente aumentando el hambre del pueblo de México.

Un acuerdo entre desiguales

Conformar un “área de libre comercio” entre economías desiguales es como señala Heinz Dieterich, poner en un cuadrilátero a Mike Tyson contra un niño, obviamente los neoliberales dirán que el niño fue nokeado por ineficiente. En el ring de las américas las diferencias son abismales: el Producto Interno Bruto de los países que conformarían el ALCA no solamente es atrevidamente desigual sino que marca su historia en el proceso de fusión. Ecuador posee un PIB cuatrocientas veces inferior al de EEUU (Ver cuadro), en estas condiciones y con las políticas del ALCA que no reconocen Ley o Constitución alguna, mediante la cláusula jurídica que penaliza a los estados soberanos por emitir leyes que protejan sus derechos económicos o sociales al igual que sus relaciones comerciales.

En este sentido el ALCA no solo es un acuerdo de comercio sino un organismo supranacional que dirime controversias comerciales, económicas y políticas, suprimiendo a los estados y sus constituciones, otorgándose el derecho de penalizar a cualquier Estado que no se someta a las políticas de las corporaciones multinacionales que, ya no solo ofertarán mercancías y productos perecibles, sino que arremeterán en el continente abriendo el nuevo “comercio de servicios”, es decir, serán los ofertores de derechos sociales como la salud, la educación,  la seguridad social y el saneamiento ambiental, derechos todos ellos conquistados por los pueblos del mundo bajo los principios de universalidad, subsidareidad y solidaridad que jamás serán respetados por las empresas multinacionales de servicios.

El debilitamiento del rol del Estado como protector de los derechos humanos de los ciudadanos introducido con voracidad por los organismos multilaterales de crédito (FMI, BM y BID) prepara el camino para convertir los derechos humanos en una mercancía más, dependiente de la necesidad de acumulación de ganancia de 252 empresas multinacionales en crisis. No olvidemos que las privatizaciones hasta ahora efectuadas en Centro América y América del Sur, han configurado una nueva burguesía transnacional representada por 42 empresas. Ellas reportan una acumulación de riqueza expresada en el empobrecimiento de las ¾ partes de la población de la región.

No existe principio alguno de equidad en el ALCA ni intención alguna de réditos compartidos por los países miembros. De hecho, el ALCA busca canalizar y oxigenar la crisis de sobreproducción estadounidense, flexibilizar y debilitar el proceso de conquistas laborales, sociales y económicas de los pueblos, y, convertir en mercancía y mercado la poca humanización que queda en el continente.

PIB 2000

PAIS

PIB (en miles de millones de USD)

Estados Unidos

8.900,0

Brasil

761,0

Canadá

608,7

México

432,7

Argentina

281,9

Venezuela

94,7

Colombia

92,0

Chile

72,1

Perú

67,8

Uruguay

20,1

Guatemala

18,9

Ecuador

18,3

Costa Rica

10,5

Panamá

9,1

Paraguay

8,5

Los subsidios

Con semejante poder económico EEUU tiene condiciones de financiar y subsidiar su economía en conformidad con sus necesidades. Al paso que México cortó todas las ayudas y subsidios a su economía, el Estado estadounidense propicia una lluvia de incentivos a la suya.

La industria aeronáutica solicitó al Congreso una “pequeña ayuda” de US$ 24 mil millones, después de la caída de las torres: el Congreso liberó 17,5 mil millones. 5 mil millones fueron para la Boeing, aunque ésta inmediatamente haya despedido 30.000 trabajadores.

El 2 de mayo del 2002 el Congreso de EEUU avanzó en la aprobación de la Ley Agrícola que impulsará la aprobación de subsidios anuales a los agricultores estadounidenses en más de US$  7.300 millones. Esta ley beneficiará básicamente a los productores de maíz y trigo de los estados de noroeste, la industria lechera del noreste y a los productores de algodón y arroz del sur del país, entre otros. El comisario europeo de Agricultura, Franz Fischler, afirmó que estas medidas son “ligadas directamente a la producción y es contradictoria con las posiciones de la OMC.....los granjeros de Europa son capaces de competir con los de EEUU, pero no así con el Tesoro norteamericano” (El Comercio 27.04.02)

Brasil, el segundo PIB de las Américas, exporta US$ 5.200 mil millones anuales en soya. Con esta ley agrícola prevé una perdida anual de US$ mil millones. Brink  Lindsay, Director de política comercial del Instituto Cato, expresa: “...si Bush firma esta ley, será el mayor golpe por años a la credibilidad de EEUU en la arena comercial, aun peor que el acero” (WSJ 03.05.02)

El caso de los aranceles para el acero:

A mediados de 2001 la industria de acero de EEUU operaba al 40% de su capacidad plena y vendía acero a los precios más bajos en 20 años. Al mismo tiempo, desde 1998 la importación de acero había caído en 33%, Bush el heraldo del libre comercio, resolvió defender su industria de acero elevando el arancel hasta 30% para los importados.

Robert Zoelick el hombre fuerte de la administración de comercio de EEUU fue suficientemente claro para expresar la opinión de su gobierno en relación a lo que piensan del libre comercio: “...aunque apoyamos el libre comercio, también vamos a actuar vigorosamente para defender nuestros propios intereses...” (WSJ  27.03.02)

Es decir, a los que fueron educados por sus abuelitas oyendo los cuentos de Caperucita Rojo, la Cenicienta y otros, ahora pueden acordarse de la viejita escuchando los cuentitos del libre comercio!!! O como decía Gerald O’Driscoll, del conservador Heritage Fundation: “el gobierno (Bush) ha perdido la autoridad moral para predicar sobre el libre comercio alrededor del mundo” (WSJ 27.03.02)

Debe quedar sentado que el origen del ALCA está en la naturaleza de la crisis capitalista: recesión económica, desaceleración industrial, sobreproducción, caída de la tasa de ganancia que, como se evidencia de la información compartida empieza a sacudir al corazón mismo del gran capital; y, si reconocemos que la política es economía concentrada y la guerra la extensión de la política por otros medios, el ALCA como estrategia económica, política y militar, se convierte en un instrumento de vida o muerte para el imperialismo norteamericano y el capitalismo, convirtiendo a América Latina en un campo de concentración, desmantelando lo que queda de los aparatos productivos nacionales, arrasando con ecosistemas y recursos naturales, aunque para ello primero tengan que aplastar a través de las armas la resistencia de los trabajadores y pueblos que se empieza a organizar desde Alaska a la Tierra del Fuego, por la libertad total de las américas.



[1] Ecuador a fines del siglo XX: los desempleados se duplicaron: 340 mil desempleados más entre 1998 y 1999, solo en las ciudades la cifra subió al más del doble (de 300 a 640 mil desempleados en Quito, Guayaquil y Cuenca, según las Encuestas de Mercado Laboral, BCE-PUCE); Los pobres se duplicaron entre 1995 y 2000:  los niveles de pobreza e indigencia han tenido un explosivo crecimiento en los últimos años.  Mientras en el al año 95 los pobres alcanzaban 3 millones 927 mil personas, para el año 99 legaron a 7 millones 81 mil personas.  Los indigentes se duplicaron en ese mismo período, pues pasaron de 1 millón 386 mil a 2 millones 655 mil personas, siendo los más afectados los niños (se hicieron pobres 2 millones de niños más, es decir 1.500 por día); La inequidad en el ingreso se agravó:  durante la crisis, los ricos se hicieron más ricos y los pobres empeoraron su condición. En efecto, en los últimos cinco años, el 20% más rico de la población llegó a tener el 53% del ingreso mientras el 20% más pobre recibió sólo el 5% del ingreso.  De hecho, el 80% de la población recibe menos ingresos que el 20% más rico. Datos de “Descifrnado el Gasto” publicación de UNICEF año 2000, Instituto Nacional de Estadísticas y Censos, y, Sistema de Información de la Secretaría Técnica del Frente Social.

[3] Ya en 1842, Marie Augier decía que el “capital viene al mundo chorreando sangre y lodo por todos los poros, desde los pies a la cabeza”. Demasiado silencio existe alrededor del genocidio de hombres y mujeres de las américas y del Africa durante y después de Cristóbal Colón y mucho más silencio existe en torno a la sistemática destrucción de las fuerzas productivas del tercer mundo y de los recursos naturales planetarios profundizados en cada paso de las políticas económicas imperiales desde el siglo XVI.

[4] “T. J. Dumning; 1860. “El capital tiene horror a la ausencia de ganancia o a la ganancia demasiado pequeña como la naturaleza al vacío. Cuando la ganancia es suficiente el capital se envalentona. Asegúresele un 10% y acudirá adonde sea; un 20%, y se sentirá ya animado; un 50%, positivamente temerario; al 100%, es capaz de saltar por encima de todas las leyes humanas; el 300%, y no hay crimen a que no se arriesgue, aunque rechace el patíbulo. Si el tumulto y las riñas suponen ganancia allí estará le capital encizañándolas. Prueba: el contrabando y la trata de esclavos”

[5] El Reglamento Interno de Trabajo que la empresa planteó como sustituto del Contrato Ley de la Industria Hullera presentaba algunos de estos puntos: a) Revisar los estándares de producción en toda la planta; b) laboral domingo como día normal....es decir 365 días al año; c) como los trabajadores trabajarán a los domingos sólo será permitida 2 asambleas ordinarias anuales, sin derecho a asambleas extra ordinarias.; d) que los días festivos sean negociados; e) que los obreros paguen el Impuesto Federal y las cuotas del IMSS – esto representaría una reducción del 30% en los salarios.