11 de enero del 2002

Retornaron los cacerolazos luego de las medidas anunciadas por Duhalde


La Jornada

La tregua terminó y las cacerolas volvieron hoy a sonar en Argentina cuando las nuevas medidas anunciadas por el gobierno de Eduardo Du-halde "colapsaron" definitivamente el sistema, como estimaron esta noche apocalípticamente la mayoría de los analistas.

Según las últimas disposiciones, el Banco Central deberá definir frente a situaciones muy específicas que no afectarán a los fondos comunes de inversión.

Lo que causó la ola de terror es-ta noche es la disposición de que las cajas de ahorro en dólares, a partir de los 3 mil, serán reconvertidas a plazos fijos que podrían comenzar a cobrarse apenas en marzo de 2003. Asimismo se reprograman las cuentas corrientes y a partir de los 10 mil dólares se transforman en plazos fijos.

En un giro brutal el corralito bancario no se flexibilizó y en cambio terminó ajustando el cuello de millones de argentinos: el encierro de los depósitos, ahorros y salarios se endureció, justamente en momentos en que las presiones de bancos y empresas extranjeras se acrecentaban.

En cuanto a las empresas, las cuentas corrientes pasan a pesos para que puedan seguir operando. En el caso de los cobros programados para 2003 y hasta 2005, se podría recurrir a subdividir en varias partes para sacar cuotas.

La iniciativa endurece las restricciones financieras que impuso en diciembre Fernando de la Rúa y que provocaron una revuelta po-pular y un cacerolazo que terminó en la renuncia de su gobierno.

Los anuncios de hoy estarían indicando un giro que, ha dicho el premio Nobel de la Paz Adolfo Pérez Esquivel, "aparece como más de lo mismo", y "esto es perverso". Como si el país hubiera sa-lido de una larga y cruenta guerra, nadie parece encontrar el camino.

Por su parte, líderes empresariales advirtieron que un eventual fracaso en la adopción de un plan económico viable podría llevar a una nueva explosión social.

La población, a la ofensiva

La imposibilidad de acceder a las cuentas de ahorro -donde están depositadas indemnizaciones y ventas de inmuebles que servían a familias sin empleo para sobrevivir- vuelve a llevar a la población a la ofensiva, porque se apagó la esperanza que se tuvo con este gobierno, el quinto desde diciembre.

La situación en las provincias es gravísima. Nadie puede vender trigo o hacienda porque no se conocen los precios, millones de empleados no cobran desde hace meses y la solución sigue apareciendo cada vez más lejana.

Pese a un verano con temperaturas cercanas a los 30 grados, las protestas resurgen. Centenares de médicos marcharon hoy para exigir salarios impagos; grupos de diabéticos reclamaron ante la Casa Rosada que distribuya insulina, escondida por las corporaciones farmacéuticas que esperan cómo operará el dólar en las calles.

La pregunta de la gente es si finalmente los bancos extranjeros le "doblaron" la mano al gobierno, mientras se espera el otro día D, este viernes, cuando se levante el feriado bancario y comience a operar dólar libre en las calles, en paralelo al oficial de 1.40 pesos para ciertas operaciones comerciales y bancarias.

Las dudas son enormes. La población rechaza la explicación de que los bancos tienen prestado el dinero depositado.

"Si tienen que caer los bancos, que se caigan, pero no pueden quebrar a la gente", se decía hoy en las protestas callejeras.

Los analistas advierten que con el nuevo plan económico se están creando medios de pagos no confiables, y la economía sigue en peligrosa parálisis. Las empresas no pueden comprar ni pagar nada.

"Ni un día más de incertidumbre", señala un cartel. "La irrealidad de los equipos económicos es ilimitada", sostiene un analista.

Si pasan a plazo fijo los ahorros de millones de personas que tienen allí el único medio de vida, el caos será incalculable.

Duhalde había dicho hoy que "no voy a renunciar", al advertir sobre intentos de desestabilización por parte de sectores financieros y empresariales que "no están conformes" con las medidas que se habían anunciado, en un marco de enconadas presiones internas y externas que incluyen los avisos de España sobre la necesidad de un plan económico que no "paguen" sus empresas.

Al comenzar a conocerse la virtual confiscación de los ahorros, comenzaron a sonar las cacerolas. Primero en el centro de Buenos Aires exigiendo la renuncia de la Corte Suprema de Justicia, que sigue aumentando su desprestigio al avalar el corralito.

"Supremos y corruptos", decían algunos carteles de cientos de personas apostadas frente a los tribunales. Luego sonaron las cacerolas en otros barrios, y en las provincias, donde jóvenes desocupados salieron a bloquear carreteras.

Después de una reunión con los gobernadores, el Ejecutivo anunció que convocaría a una constituyente para reformar la carta magna y disminuir el número de diputados a casi la mitad y senadores a 48, dos por provincias, lo mismo en otras instituciones.

Además, la Corte Suprema volverá a tener cinco miembros, cifra que había aumentado a nueve en el gobierno de Carlos Menem para que éste colocara a allegados y así consolidar su poder.

Asimismo, se anunció que desde hoy la esposa del presidente, diputada Hilda de Duhalde, se hará cargo por 60 días del área de Desarrollo Social para estructurar planes de emergencia, y se completó el gabinete con el nuevo mi-nistro de Salud, Ginés González.

Duhalde se reunió hoy con representantes de 175 organizaciones no gubernamentales, consumidores, Abuelas de Plaza de Mayo y otros organismos, para analizar un nuevo plan de ayuda social, y admitió: "Lo cierto que este gobierno de transición no na-ce con los mejores augurios".

Para agregar presión, Menem se ha convertido en una especie de portavoz de las empresas privatizadas extranjeras, que obtuvieron fabulosas ganancias durante su mandato, y ya carga contra este gobierno que es también de su "mismo palo", el justicialismo.

De todos modos la población no escucha a quien considera uno de los reponsables de esta situación, con una política artificial de paridad del peso con el dólar que mantuvo algún tiempo con la venta de las empresas del Estado, realizadas en operaciones sospechadas y a precio de remate.

Se extiende la bronca

"Estoy muy seguro de lo que hago", afirmó hoy Duhalde, pero en las calles la bronca se reaviva hora con hora por una decisión que parece favorecer a los bancos y empresas a costa de una población asfixiada económicamente.

Otra exigencia de la población es que el gobierno difunda los nombres de los responsables de la fuga de dinero y obligue a que se devuelvan los millones de dólares robados al país.

La semana pasada, cuando se instaló la Asamblea Legislativa que eligió a Duhalde, la diputada Elisa Carrió, lideresa de Alternativa para una República de Iguales, ofreció las listas de cuentas surgidas de las investigaciones sobre lavado de dinero de la corrupción, hechas por la comisión que encabeza en el Congreso.

"Seducidos y abandonados con la rabia entre los dientes y la tristeza profunda en la misma mirada, donde relampaguea de tanto en tanto el deseo insatisfecho de vendetta, con el espíritu abierto a las ganas de creer, pese a todo, en las promesas tantas veces defraudadas, transitan por las ciudades los usuarios, obligados o voluntarios, de los servicios bancarios, o para decirlo en el argot de moda, 'los bancarizados'. En las interminables colas a la intemperie confraterniza gente de izquierda o de derecha o sin la mínima idea, jóvenes profesionales con jubilados más que adultos, pequeños ahorristas... están allí congregados por en-cima de cualquier diferencia, sujetos al cruel arbitrio del banquero abusivo que hasta anteayer les prometía felicidad eterna y hoy le mezquina la mínima compasión", escribe hoy José María Pasquini en una radiografía del país quebrado.