29 de mayo del 2001

El Banco Africano para el Desarrollo (BAD) celebra su reunión en medio del lujo para hablar de pobreza


Info-Ong - AELA

Los líderes del continente más pobre del mundo deciden sus políticas contra la pobreza extrema en medio de gran lijo. En Valencia los dirigentes del Banco Africano para el Desarrollo (BAD), sus socios capitalistas, sus mujeres y hasta sus familiares más allegados.

Una fiesta mundialista en la acogedora ciudad mediterránea que nadie ha querido perderse, a juzgar por las cifras.

Mil quinientas plazas de los más caros hoteles de la ciudad estarán ocupadas durante cinco días con cargo al BAD, la entidad regional para África del Banco Mundial. La agenda de actividades está bien nutrida de recepciones oficiales en las que abundará el marisco, mientras el 45 por ciento de los 730 millones africanos vive en la pobreza absoluta. Sin olvidar las visitas turísticas a una ciudad que en la página web del BAD aparece destacada por los «bares de copas, abiertos hasta las cuatro de la mañana» y por su «culto al estómago» ejemplificado en el tradicional plato de paella, del que se incluye la receta por si a alguien en Sierra Leona se le ocurre practicar la cocina típica valenciana.

Una interesante contribución española a la erradicación de las desigualdades africanas que confirma «la admiración por el progreso económico y social que ha tenido España los últimos años», declarada por el presidente del BAD, Omar Kabbaj. Su afirmación de que el desarrollo español es «un ejemplo para los países africanos» ha sido calificada de «chistosa» por los representantes de los movimientos de resistencia africanos.

El Palacio de Congresos es el escenario elegido para las reuniones, consideradas por la Plataforma contra el BAD, como un «acto de autoafirmación de sus políticas neoliberales». La visita al Museo de la Ciudad de las Artes y las Ciencias aparece como el mejor ofrecimiento de la ciudad anfritriona, sin dejar de lado el expreso deseo de la alcaldesa, Rita Barberá, y del presidente de la Generalitat, Eduardo Zaplana, de que se establezca una colaboración con el sector privado español para llevar a cabo políticas de desarrollo en África.

Macmundialismo

La sutilidad del programa oficial ha procurado que el bloque de los conferenciantes no permanezca el martes por la tarde en el Palacio de Congresos. Toda prevención es poca para evitar las protestas de los grupos antiglobalización que esa misma tarde han organizado una cadena humana como la única actividad de calle para denunciar pacíficamente las estrategias del BAD. La Delegación del Gobierno ha pensado que prohibiendo esta manifestación no se garantizaba totalmente la seguridad de los invitados, así que se «lleva» a los representantes del BAD al Museo de San Miguel de los Reyes, situado a las afueras de la ciudad.

Tanto miedo ha despertado la campaña «Otra África es posible» que unos dos mil agentes de las fuerzas de seguridad del Estado reforzarán a los agentes de seguridad de los jefes de Gobierno que acuden a la cumbre. La plataforma contra el BAD, sin embargo, ha demostrado que su voluntad no es impedir la reunión sino concienciar, a través de actividades alternativas, de las nefastas consecuencias que tienen las políticas ultraliberales en países subdesarrollados.

No han faltado, en estas horas previas, definiciones capciosas del espíritu de la reunión. Para el presidente de la ONG Sodepaz, el angoleño Mbuyi Kabunda: «Estamos inmersos en el Macmundialismo; donde los McDonalds son el lugar preferente para las comidas; los MaCintosh, el instrumento idóneo para el pensamiento, y la famosa canción de la MaCarena, el himno musical para la diversión mundial».