15 de noviembre del 2001

Argentina: La manipulación de frases del pensamiento único

Ana María Bebic
NAC & POP

Los administradores gubernamentales a través del tiempo, confunden continuamente a los ciudadanos con frases que se repiten constantemente desde distintos ámbitos para que penetre la forma de opinión que se desea en la población. Población que por otra parte, sin cultura ni formación adecuada, toma la "información" que les brindan distintos "destacados" y que habitualmente se la denomina "carne podrida", llevando a la discusión de su entorno temas de los cuales no conoce ni el origen, ni la intención o interés que la mueve, ni la manipulación que se hace de esa seudo información.

Detrás de estos "destacados" existen intereses que no son los de la gente común, los de la mayoría que habita este suelo. Dicho en otras palabras, los "destacados" representan intereses de una élite usurera que aprovecha el alto grado de corrupción de nuestros dirigentes, logrando imponer una forma de pensar. Esta única forma de pensar no es ni más ni menos que un verdadero "lavado de cerebro".

Tomemos unas pocas frases para analizar y que vienen afirmándose reiteradamente, por ejemplo:
1. Tenemos que crecer, de lo contrario no salimos del estado de depresión en que se encuentra la economía.

2. No vamos a devaluar, ni dolarizar ni habrá default 3. No vamos a salir de la convertibilidad.

¿Quién puede estar en contra del crecimiento de la economía de un país? La palabra crecimiento no es la "chica mala de la película". Lo malo es como se creció en la Argentina durante la última década o quién creció. Este "cómo" fue: con desigualdad en la distribución de la riqueza, con un altísimo endeudamiento público, con una alta tasa de desocupación, con rebaja de salarios, con destrucción del aparato productivo, etc. El "quién creció" fueron: los monopolios subsidiados, los que habitualmente recibieron prevendas del estado, los amigos del poder, el narcotráfico, la corruptela política, entre otros.

Si la política gubernamental va a ser de un impulso del crecimiento, que nos digan de qué crecimiento nos hablan. Porque el que ya conocemos solo sirvió para destruir el país. De aquí surge el descreimiento de la población en su clase dirigente.

Cuando dicen "no vamos a devaluar" mienten, porque ya lo hicieron al empapelar el país con bonos provinciales o nacionales sin respaldo o cuando violaron el derecho legítimo y adquirido del trabajador al reducir los salarios.

Algunos analistas sostienen que el costo de devaluar en un país sin solvencia fiscal como la Argentina son mayores que los beneficios, porque toman en cuenta que el 95 % de la deuda pública está en moneda extranjera, es decir en poder del sector privado, que tiene más pasivos que activos en dólares. Devaluar implicaría inflación y un fuerte deterioro de la calidad de la cartera activa de los financistas.

Cuando dicen "no vamos a dolarizar" mienten, la dolarización es un hecho, el común de la gente no ahorra bonos, ahorra dólares. Que se anuncie oficialmente no cambia nada: no va a disminuir el riesgo de default ni va a mejorar los precios relativos.

Cuando dicen "no incumpliremos nuestras deudas" mienten, se adeudan muchos meses a proveedores y asalariados en toda la República y no se sabe como se hará frente a los intereses de la deuda pública.

El 5 de octubre pasado el riesgo país llegó a 1924 puntos básicos, ubicó a la Argentina a la cabeza del ranking de los países no creíbles. Los especialistas sostienen que el principal problema que enfrenta la economía argentina es de solvencia. La desconfianza que sienten los inversores como los consumidores, está en su punto más alto. Los inversores por tener información fidedigna y los consumidores por tener super desarrollado su sentido de conservación como especie.

Cuando insisten en no salir de la convertibilidad, es porque no saben cómo. Si salen habrán muchos perdedores pero si se quedan habrá más. Por lo tanto, la indefinición en este campo agrava inexorablemente el desenlace de la situación.

Repensemos las palabras de James Tobin :
"Los especuladores como Soros pueden ser más listos que los bancos centrales.

Tome el caso de la Argentina, que ató su peso directamente al dólar estadounidense. Lo que está sucediendo allí es un desastre, un absoluto desastre. Los tipos de cambio inmutables son una invitación a la especulación. Los operadores apuestan a si los bancos centrales están dispuestos y preparados para defender los tipos de cambio establecidos. El sistema de paridades fijas pasó de moda, y eso es bueno" .

¿Porqué no preguntarle a la gente que quiere? … Trabajo con un poco de inflación … No inflación, no trabajo, reducción de salarios … Reactivación y desarrollo del aparato productivo o crecimiento sin desarrollo.

La primera potencia mundial ha crecido con un dígito de inflación, al igual que otros países desarrollados. El miedo en Argentina es a lo ya vivido: la hiperinflación. La gente teme volver a ese escenario de caos. Y este es el "caballito de batalla" que se esgrime cada vez que una opinión distinta al discurso único se emite.

Las frases que mencioné como reiterativas solo sirven para que no salgan a luz aquellas palabras en las cuales la población debería hacer hincapié sobre los administradores de turno, para poder avanzar y salir del estado de postración a la que nos han llevado: hay que reclamar producción, trabajo, mejoramiento del nivel de vida, aniquilamiento de la corrupción y del despilfarro de los recursos.

Las voces que quieren acallar estos justos reclamos, aquellos que entre otras cosas defienden la "no devaluación", solo están preocupados por la situación en que quedaría el sector financiero.

Cuando la distribución del ingreso en un país, es lo más pareja posible, sus unidades económicas individuales crecen y se desarrollan y la calidad de vida de sus habitantes aumenta, incrementándose el consumo y por ende la producción, fórmula económica básica del sostenimiento del sistema capitalista y de la espiral de un círculo virtuoso.

Sin ingresos la población no puede hacer frente a sus gastos, es decir, no existe la demanda. Los ingresos y la demanda son "patas" del sistema capitalista que en la Argentina poco a poco están desapareciendo, en otras palabras podemos decir, que el sistema está mutando, y por el rumbo que se perfila, éste es totalmente opuesto a la prosperidad.

Mientras vemos que el Ministro de Economía sigue corriendo por el mundo detrás de los prestamistas y éstos ya no quieren recibirlo, la triste imagen que recorre el mundo sobre Argentina es la de: el anuncio de un nuevo ajuste, la africanización de grandes sectores de la población, la injustificable pérdida de la pampa húmeda culpa de la ineficiencia de sus gobernadores en realizar las obras hidráulicas necesarias, despilfarrando los ingresos públicos en obras que únicamente le signifiquen un rédito político .