26 de noviembre del 2002

Sólo el alza de aranceles impedirá la ruina del agro boliviano


Econoticias Bolivia

Para defender su agricultura, impedir el descalabro total de la economía campesina y preservar el futuro de los pequeños productores del agro, Bolivia debería aplicar aranceles más altos a la importación de alimentos y productos agrícolas, advirtió el experto inglés George Gelber.

El economista de la Unidad de Políticas de la Agencia de Cooperación Católica de Inglaterra (CAFOD) aseguró que Bolivia ha comenzado a sentir los negativos efectos de una acelerada liberalización del comercio de productos agrícolas. Los aranceles que cobra Bolivia a los productos extranjeros son muy bajos (en promedio son el 10 por ciento), lo que ha promovido un creciente ingreso de alimentos extranjeros que están desalojando del mercado interno a la producción nacional.

"Si yo fuera boliviano, estaría muy preocupado por la situación de la economía campesina y por los productos que ingresan por Brasil, Argentina y Chile", dijo el especialista durante el Seminario Internacional "Alternativas para el Comercio Internacional de Productos Agrícolas", celebrado en La Paz el pasado 14 de noviembre bajo el auspicio del Centro de Investigación y Promoción del Campesinado (CIPCA).

Según la evaluación de Gelber, el impacto de la liberación del comercio es ya considerable en la economía campesina y en la producción comercial del oriente del país, lo que podría agravarse mucho más en el curso de los próximos años. "Bolivia corre el riesgo de ser un país con déficit en la producción de alimentos".

En el Seminario del CIPCA se difundieron, ante un centenar de especialistas, dirigentes campesinos y delegados de ONGs, estudios independientes que establecen que la libre importación de alimentos (papa, frutas, alimentos y otros) ha generado, en las últimas dos décadas, la disminución de una tercera parte del ingreso familiar de la economía campesina de Occidente, agravándose la pobreza, la migración y marginalidad de los habitantes del altiplano.

Entre los pequeños y medianos productores agropecuarios de los valles y el oriente, la libre importación legal e ilegal (contrabando) de leche, trigo, harinas, fruta, arroz, granos y otros están generando problemas en la producción y comercialización, reduciendo la producción nacional, que no puede competir con la producción de los países vecinos.

Frente a estas amenazas y peligros, que cada día son más evidentes y fuertes, Bolivia debe preservar su producción interna y sus mercados, dijo Gelber, quien considera que el alza de aranceles para la importación de productos agrícolas y alimentos del exterior sería una medida acertada.

El aumento de aranceles hasta un tope de 40 por ciento está permitido por las actuales reglas del comercio internacional, por lo que Bolivia no sufriría ningún tipo de penalidades.

"Al elevar aranceles sobre los productos que afecten a la economía nacional, Bolivia estaría protegiendo su mercado interno, salvando de la ruina a los pequeños productores, fomentando el desarrollo de su agropecuaria y obteniendo mayores ingresos tributarios".

Con estos nuevos ingresos tributarios, el país podría subvencionar el precio de venta de algunos de sus alimentos, evitando así el aumento de los precios para los consumidores, o también subvencionando la producción de determinados rubros agrícolas, como es práctica común en los países desarrollados.

Grandes subvenciones

El economista inglés detalló en el Seminario del CIPCA, que los países desarrollados otorgan mil millones de dólares diarios para subvencionar su agricultura. "En promedio, cada vaca europea recibe una subvención estatal diaria de 2,4 dólares, que equivale al ingreso diario de más de la mitad de población mundial".

El resultado de estas millonarias subvenciones son exportaciones de productos agrícolas y alimentos desde el mundo desarrollado por debajo de su valor real, lo que socava la agricultura de los países en desarrollo.

En esta realidad, los países en desarrollo, como Bolivia deberían protegerse, elevando sus aranceles y utilizar los recursos generados por estos impuestos para subvencionar a sus consumidores y productores, agregó Gelber que postula mejorar las actuales reglas del comercio internacional para favorecer a los países más pobres.

Esta propuesta, denominada "Caja de Desarrollo", será presentada oficialmente en marzo del 2003 en la reunión de la Organización Mundial del Comercio (OMC), en Ginebra, bajo el auspicio de Perú, Cuba, República Dominicana, El Salvador, Haití, Kenia, Nicaragua, Nigeria, Pakistán, Senegal, Sri Lanka, Uganda y Zimbabwe. La "Caja de Desarrollo" cuenta con el apoyo de China e India y la oposición de Estados Unidos y la Unión Europea.

La "Caja de Desarrollo" pretende generar un ambiente de protección interna ante las importaciones que afecten a los productores locales y revertir los actuales flujos del comercio que favorecen en exceso a los países desarrollados.