E C O N O M Í A 

21 de enero del 2003

Los cafeteros colombianos proponen en Ginebra la unidad de los campesinos frente a las multinaciones


PROPUESTA DE INICIATIVAS DE UNIDAD CAFETERA NACIONAL (COLOMBIA) A LA REUNIÓN DE LA ALIANZA GLOBAL EN DEFENSA DEL CAFÉ GINEBRA (SUIZA) (ENERO 13 Y 14 DE 2003)

Aurelio Suárez Montoya. Presidente Nacional

En primer lugar, quiero expresar los agradecimientos por la invitación que OXFAM y la Alianza Global por la Defensa del Café le han hecho a la UNIDAD CAFETERA NACIONAL de Colombia para asistir a este encuentro. Así mismo, creo que es oportunidad propicia para reconocer a todos los grupos integrantes de esta coalición, en pro de los intereses de los cafeteros del mundo, los esfuerzos y el empeño que han colocado en esta noble tarea, bastante difícil, contra fuerzas muy poderosas. Hay que destacar que personas, como los organizadores y promotores de este evento, asuman la responsabilidad de enfrentarlas sabiendo que el camino por recorrer es exigente en sacrificio y disposición. Merecen un significativo reconocimiento en nombre de las varias decenas de millones de personas que hoy padecen hambre y sufren ruinas y severos quebrantos económicos y sociales como secuelas del problema que nos congrega.

En segundo lugar, el aporte que UNIDAD CAFETERA puede dar a este encuentro, dentro de las iniciativas, regionales y globales, para alcanzar medidas y conductas justas en el comercio mundial del café, está fundamentado en las experiencias que a través de 17 años de labor y existencia de nuestra organización hemos obtenido.

En ese sentido para UNIDAD CAFETERA es claro que la causa principal de la crisis de ingresos de los caficultores del mundo es la política neoliberal, de libre mercado del café verde, impuesta hace trece años por los países consumidores, con Estados Unidos a la cabeza, al servicio de las multinacionales que en todos los continentes controlan el negocio a escala global.

Unos y otras sacan inicuo provecho del trabajo, en todas las latitudes muy envilecido, de 100 millones de personas involucradas en la producción agrícola del café en el planeta. Los primeros, en forma de impuestos, obtienen de la renta cafetera, según estudios de 1993, un 24% y las segundas alcanzan las cuantiosas ganancias conocidas en el procesamiento de la materia prima y en el comercio final; en tanto los cultivadores ven cada vez más disminuida su participación, la cual para 2002 apenas se aproximaba al 10% en el negocio al por mayor.

Siempre las firmas comercializadoras y procesadoras quieren grano verde más barato.

Sin olvidar el foco principal del problema y teniendo en cuenta que esos gobiernos y esos consorcios son el punto central de ataque de cualquier iniciativa que quiera, de verdad, reivindicar la dignidad y el bienestar de los cafetaleros del orbe ; UNIDAD CAFETERA también ha acusado la conducta de la mayoría de los gobiernos y autoridades de los propios países productores quienes durante los años de crisis nunca han enfrentado y puesto las denuncias respectivas en las instancias correspondientes contra los manipuladores del mercado cafetero y ni siquiera han adoptado políticas internas suficientes para mitigar las quiebras de sus industrias locales. Es más, algunos han ayudado a sabotear acuerdos y pactos de los productores.

Por tanto, el reclamo de esta Alianza debe incluir un llamado a los gobiernos de los países productores para que modifiquen su actitud y asuman una postura consecuente como representantes legítimos de sus naciones y de los 20 millones de cafeteros, casi todos pobres o miserables, y que en muchos casos tienen como principal fuente de divisas para sus economías el trabajo rural en las plantaciones de café. Por ahora, han omitido el cumplimiento de ese deber patriótico. La unión internacional que se está conformando podría tener un gran eco si dicha omisión terminara y los gobernantes de las naciones caficultoras actuaran según lo requieren las dramáticas circunstancias que rodean al mercado cafetero global. ¿Permitiría acaso algún país de los desarrollados del mundo que se hiciera un cartel para sabotear las cotizaciones de sus renglones productivos más importantes? En consecuencia, la UNIDAD CAFETERA ha movilizado a los cafeteros de Colombia denunciando al cartel mundial y, a la vez, ha solicitado de los respectivos gobiernos que han administrado nuestro país en la última década programas y políticas de atención al sector. El discurso y las acciones de propaganda se han acompañado de acciones sin las cuales casi nada es posible conquistar como: marchas masivas, paros de productores, cortes de vías y protestas públicas y organizadas, algunas en conjunto con otros sectores agropecuarios también víctimas del "libre" comercio de géneros agrícolas que impuso la globalización presente. Hemos hecho sentir, junto a ellos, la voz representativa de las 550.000 familias productoras de café y obtenido algunos logros que se contraponen a las políticas neoliberales internas. Tales logros han sido, entre los más destacados, el perdón de las deudas bancarias para casi todos los cafetaleros endeudados, el cese de los procesos judiciales de expropiación y la implantación de subsidios internos al precio, con dinero del presupuesto estatal. UNIDAD CAFETERA valora como elemento fundamental de su trabajo este tipo de lucha social y a él atribuye gran parte de su avance. Consideramos que esta reunión debe impulsar a escala nacional, regional o mundial acciones similares que tengan tanto respaldo y despliegue como las distintas investigaciones que forman parte de la denuncia general. El apoyo de la gente es menester si se trata de alcanzar la repercusión necesaria y se buscan triunfos relevantes. La expresión masiva se integra, además, con el lobby, la propaganda, los foros, las investigaciones y estudios y demás actividades.

Vale la pena destacar que UNIDAD CAFETERA siempre ha considerado al conjunto de medio millón de cafeteros colombianos como una familia única -sin distingos ni discriminaciones de cualquier tipo- para convocarlo a defender su causa. A ella se han vinculado tanto empresarios como campesinos de las distintas capas, indígenas y obreros del campo, además de las comunidades de las regiones donde los cultivos tienen mayor peso en su vida económica.

Con esa visión unitaria en momentos cruciales se han llevado a cabo las labores de resistencia y de defensa del café. Criterios semejantes deben incorporarse a la campaña mundial, que si bien debe de ser preferente con los pobres no puede excluir a ningún productor.

La crisis general de la agricultura puede verse como un vínculo y elemento común de los caficultores con los demás sectores del campo arruinados por el mismo modelo. No sólo porque el gremio caficultor en muchos lugares también dedica parte de sus energías y escasos recursos a otros cultivos, derruidos también por la globalización, sino porque muchos de los agricultores fracasados en otras ramas se refugian en el café generando así más superproducción.

Finalmente, la reunión debe conocer que en las Américas, obedeciendo a los intereses de las principales compañías multinacionales, entre las que hay que incluir a Kraft Foods International, Nestlé S.A. y The Procter & Gamble Company, bajo la dirección y mando del gobierno estadounidense, se está impulsando el acuerdo internacional ALCA, (Área de Libre Comercio para las Américas), el cual les permitiría plenas facilidades para sus operaciones mercantiles y financieras. En el caso del café podrían elaborar las mezclas con las calidades que en el continente les reporten las mayores ganancias, intentando promover, a la vez, una feroz competencia entre los mismos países productores por colocar sus productos, competencia de la cual sólo se beneficiaría el oligopolio dominante del mercado.

Los productores rurales de México están dando ahora fiel y vivo testimonio de lo que puede ocurrirles a las naciones americanas cuando se dé esa "extensión del Tratado de Libre Comercio (TLC) al resto del continente", tal como ha definido al ALCA el Presidente George W. Bush.

Finalmente, reiteramos nuestro deseo y voluntad de colaborar con todos ustedes en las labores que motivan esta Alianza. Ella es un aspecto positivo de la crisis del café, al permitir conocernos y construir esta unión de fraternidad mundial, la de unas personas que contienden por un mundo mejor, uno menos desigual.

Ginebra, enero 13 de 2003