28 de enero del 2002

La crisis de energía en California fue provocada por empresas


El observatorio de las transnationales. La Jornada

Los apagones en California ocurridos hace un año no fueron causados por escasez eléctrica u otras fuerzas del mercado, sino provocados deliberadamente por una industria eléctrica recién desregularizada con el propósito de incrementar precios y ganancias, revela una nueva investigación de datos oficiales y empresariales presentada la semana pasada.

El colapso de la Enron Corporation ha despertado nuevamente el debate en este país sobre la racionalidad de permitir que el libre mercado controle el suministro de electricidad, y una nueva investigación de 55 páginas, elaborada por un equipo de economistas de la organización californiana Foundation for Taxpayer and Consumer Rights, seguramente nutrirá más la discusión.

"No fue escasez, fue extorsión", argumenta el informe Engaño: Cómo la desregulación permitió a la industria eléctrica robar 71 mil millones de California.

La fundación analizó datos gubernamentales y de la industria sobre la oferta y precios de electricidad durante los seis años anteriores, y concluyó que la decisión del gobierno estatal de desregular la industria eléctrica en California permitió a las empresas privadas de electricidad "manipular la oferta" y "fabricar una escasez artificial" en un sistema que en los ocho años previos había evitado apagones de esta magnitud.

Además, los autores del informe calculan que el costo total de la desregulación será de aproximadamente 71 mil millones de dólares, o sea, más de 2 mil 100 dólares en costos adicionales a cada hombre, mujer y niño que radica en California.

Licencia para robar

"La crisis energética fue un engaño establecido por la desregulación, para extraer miles de millones dólares del estado", sostienen los autores Doug Seller y Harvey Rosenfield, en un comunicado emitido al presentar su informe. "Las empresas de servicios públicos, las de energía y los comerciantes de luz y fuerza apoyaron la desregulación porque sabían que sería una licencia para robar".

En ese tiempo, la empresa de energía y promotores de la desregulación argumentaron que los problemas en California, que provocaron los apagones, fueron resultado de una combinación de alto uso de energía por los consumidores, mal clima y un programa de desregulación que no fue correctamente aplicado.

Varias de estas empresas contactadas esta semana por La Jornada declinaron comentar el informe elaborado por Seller y Rosenfield.

Pero Stephanie McCorkle, vocera de California ISO -la agencia encargada de coordinar el flujo de electricidad entre las diversas empresas del estado- cree que los datos en ese informe no son precisos (a pesar de que sus autores utilizaron datos del ISO). En entrevista telefónica afirmó que "la crisis en la oferta era el centro del asunto real". Indicó que también podrían haber existido otros factores, pero que el problema principal fue un déficit real de electricidad.

Pero eso, dicen Seller y Rosenfield, simplemente no es cierto. "Cuando las empresas de servicios públicos, la industria de energía y los usuarios industriales de la electricidad fueron a Sacramento (la capital estatal) en 1996, lograron sobornar a los legisladores estatales para que desecharan leyes que habían regulado la electricidad y protegido a los californianos durante ocho años", sostienen los autores del informe. "Entonces procedieron a saquear al estado indefenso".

El proceso de desregulación fue acompañado de una promesa, establecida en la ley: las tasas del precio de electricidad para los consumidores serían por lo menos 20 por ciento más bajas antes de marzo de 2002. Pero en vez de reducir precios, el costo de la electricidad para los consumidores se ha elevado 40 por ciento sólo en este último año, señala el texto.

En los ocho años durante los cuales la producción y suministro de electricidad estaban regulados por el gobierno estatal, jamás se dio un incremento tan drástico y repentino.

Pero el aumento en los precios de electricidad sólo forma parte de las ganancias obtenidas para la industria energética recién desregulada, según esta investigación. Utilizando datos del gobierno y de la rama industrial, el informe ofrece un mapa de la evolución de la crisis eléctrica en California que empezó en el año 2000, y describe la quiebra de la empresa de distribución eléctrica Edison, los primeros apagones en serie en el norte de California desde los años cuarenta y el creciente pánico de la cúpula política californiana.

En ese periodo -la primera parte de 2001- las empresas de suministro informaron que los apagones eran resultado de incrementos en la demanda eléctrica. El gobernador de California, Gray Davis, y el recién electo presidente, George W. Bush, aceptaron la explicación y anunciaron drásticas medidas para construir plantas generadoras. Además, los gobiernos de México y Estados Unidos iniciaron pláticas acerca de formas de cooperación para asuntos de producción y distribución eléctrica en América del Norte.

Apagones pese al bajo consumo

Aunque a la larga este país necesitará nuevas fuentes de electricidad, el problema en California que provocó los apagones no fue falta de energía eléctrica, afirman los autores.

Utilizando datos de ese sector industrial, determinaron que los tres periodos de apagones ocurrieron en días en que el consumo era inferior al de años previos. "Los datos demuestran que California nunca tuvo carencia de capacidad de fuerza durante la crisis", afirman Heller y Rosenfield. "En ningún momento la demanda de electricidad excedió la capacidad de generación disponible de las plantas de fuerza en California".

Esta escasez fue causada porque las empresas recién desreguladas -según los autores- suspendieron las operaciones de una porción sustancial de las plantas generadoras para dar "mantenimiento" en momentos críticos, con el objetivo de crear una escasez selectiva y ganar recompensas políticas y financieras.

La presión política provocada por los apagones fue inmensa. El informe describe cómo cada uno de estos tres periodos de apagones fueron seguidos por una decisión de los legisladores estatales de otorgar más fondos a las compañías de electricidad. Ya que las empresas de servicios públicos anteriormente reguladas por el gobierno se encontraban en quiebra, y no podían comprar más electricidad de otras fuentes, el gobierno estatal aprobó la adquisición de más de 11 mil millones de electricidad a precios inflados utilizando fondos públicos.

Poco después firmó contratos de largo plazo valuados en más de 43 mil millones de dólares para comprar electricidad a precios inflados para los próximos 20 años, según los autores. Con base en estos costos, entre otros relacionados con la "crisis", los autores calculan erogaciones por un total de 71 mil millones que el estado debe cubrir y que no hubiera necesitado pagar sin la desregulación de la industria.

Así, poco después de que la legislatura estatal aprobó el incremento del pago, la crisis de electricidad desapareció tan mágicamente como surgió. Aunque no se construyeron nuevas plantas generadoras y el clima no ha sido perfecto, no se dieron los apagones pronosticados para el verano de 2001. "Cuando se habían robado todo lo que habían previsto, la "crisis" misteriosamente desapareció, dejando al pueblo de California con la factura", concluyen Heller y Rosenfield.