3 de septiembre del 2002

La mentira del “milagro economico” chileno


Argenpress

Es evidente el derrumbe de la economía chilena. Ahora flexibilizarán a los trabajadores que tienen trabajo y privatizarán el cobre. El ejército pinochetista se transformó en una capa privilegiada de la burguesía burocrática.

Más de mil cesantes realizaron la semana pasada en la Plaza de la Constitución la primera olla popular. Fue en las propias puertas del Palacio de Gobierno de Chile, conocido como La Moneda. La manifestación fue convocada por la Coordinadora Nacional de Trabajadores Eventuales y Cesantes de Chile (Conatechi). La iniciativa, según esta organización "logró mostrar a todo el país la miseria y la pobreza existente, despertando espontáneas muestras de sensibilidad, solidaridad y cooperación de parte de los transeúntes".

Probablemente y a pesar del silencio de "El Mercurio" y la prensa televisiva, el mayor logro de la organización fue la constitución de un comité de discusión parlamentaria en torno a sus reivindicaciones en el que participan, entre otros, los legisladores Ezequiel Silva, Francisco Encina y Ricardo Núñez. Los desocupados y sus familiares pernoctan en un gimnasio de la comuna de Lo Prado.

Esa olla popular es el símbolo del presunto "milagro económico chileno", utilizado no sólo por los sectores dominantes trasandinos sino por muchos economistas argentinos y de otros países del área.

Previendo la crisis que se avecina, las antiguas "pirañas" de la época pinochetista, una versión setentista de los "momios" se están llevando el dinero obtenido tras más de dos décadas de depredación a seguras cuentas en dólares en el extranjero y en inversiones rentables en la economía norteamericana.

Hay, según el Banco Central, un incremento del 425%, es decir, cinco veces, de la inversión chilena neta entre enero y mayo de este año. De esta manera se llegó a 1.585 millones de dólares contra 287 millones de igual moneda registradas en el mismo lapso de 2001.

Burguesía militar burocrática

Con esos 1.585 millones de dólares se podría financiar el total de la inversión necesaria para los colectores y red de aguas de lluvias de la cuenca de Santiago de Chile que cubre cuatro mil kilómetros de redes subterráneas y que según algunos cálculos se situarían en los 600 millones de dólares o, en su caso, cubrir las jubilaciones de privilegio de las Fuerzas Armadas y que implican este año 600 millones de dólares del presupuesto público.

A esto se suma que el 70 % de la riqueza del cobre, privatizada, se evapora a manos de empresarios "pirañas" por lo que están siendo objeto de una demanda por daños al patrimonio colectivo, al eludir el pago de impuestos y, lo que es más grave, por hacer caer el precio de venta cuprífero que se tradujo en enormes ganancias para sus conglomerados.

El gobierno de Ricardo Lagos, de remoto origen socialista, y la oposición conservadora, especialmente la UDI, impulsan "flexibilizar" aún más los contratos laborales privados, ya que el derecho colectivo de trabajo fue prácticamente abolido por la dictadura militar.

La Universidad de Chile calcula en un 13.6% los desocupados en el gran Santiago que equivale a 362.000 personas y esa cifra asciende al 14% a nivel nacional, cifra que no es mayor porque se está dando el fenómeno en escala, de que trabajadores que cobraban 429 dólares al mes ahora aceptan 214. Chile y su famoso "milagro" burgués descansa en los nueve millones de pobres con que ya cuenta el país y miles de desempleados.

Ahora, las "pirañas" van por más. Quieren vender Codelco, a lo que no se animó Pinochet y dicen, con impudicia "vender Codelco derrotará la pobreza". Luego piensan vender las últimas joyas de la abuela, Enami, Enap y Metro. Desde luego, todo lo que se privatizó en Chile, por ejemplo, Endesa, Soquimich, ENTEL, no benefició a las grandes masas, sino a pequeños grupos mafiosos nacionales y extranjeros. Entre 1985 y 1989, alegremente, la dictadura con su ministro Hernán Buchi, enajenaron treinta empresas públicas y la pobreza se amplió de allí en adelante. Sólo a la Argentina debieron emigrar más de 450 mil chilenos.

Los beneficiarios

¿Quiénes fueron los beneficiarios? En primer lugar, los militares, transformados en empresarios especialmente en la industria bélica. Con ellos, las "pirañas". El citado Buchi, director de decenas de Directorios; José Piñera, creador de las AFJP chilenas que cada día se derrumban más; Sergio Fernández, ex ministro del Interior, vinculado a la privatización de Teles Chile, a través de Vasco Costa su socio y ex ministro del Trabajo; Hernán Errázuriz, abogado de Pinochet; Guillermo Arthur, ex subsecretario de Trabajo y actual presidente de AFP; Miguel Poduje, secretario general de Gobierno y de Vivienda, socio de Álvaro Sahie; Jorge Selume, ex director de Presupuesto y socio de Álvaro Sahie, dueño del Consorcio Periodístico Coipesa que edita los diarios "La Tercera", "La Hora", "La Cuarta" y la revista "Qué Pasa".

A ellos se suman Juan Hurtado V., amigo de Buchi, miembro de varios directorios de empresas estatales; Ernesto Silva, parte del Grupo Penta junto a Carlos Alberto Délano y Carlos Lavin que mantuvieron durante varios años el control del Banco Chile, ligados a la privatización del Instituto de Seguros del Estado (ISE) que benefició directamente a quienes son parte del equipo del intendente opusdeísta Joaquín Lavin.

No podía faltar en la lista Julio Ponce, el yerno de Pinochet, que de simple empleado ha pasado a poseer enormes bienes en el sector forestal y ganadero; Sergio de castro, el Álvaro Alsogaray chileno y muchos otros, como Carlos Cáceres y Bruno Philippi.

Seguiremos hablando del "milagro chileno" y cómo ahora, caída la plaza bancaria espuria del Uruguay, los capitales financieros, junto a las "pirañas" emigran hacia Santiago de Chile, hasta que truene también allí el escarmiento.