19 de noviembre del 2001

Chile: Cesantía que crece

Arnaldo Pérez Guerra

El 14,9% de desempleo, marcado por la encuesta de la Universidad de Chile para el Gran Santiago, se elevaría a más de un 16,5% de no mediar los "planes de emergencia" gubernamentales. El Instituto Nacional de Estadísticas (INE) reconoce un 10,1%, mientras diversos economistas señalan que los números de la Universidad se acercan más a la estremecedora realidad.

Si sumamos los miles de trabajadores que marcan el paso en los "programas de empleo", 436.000 jefes de hogar están cesantes. Hablamos de más de 1.600.000 chilenos que padecen, en carne y hueso, la crisis. Cifras más, cifras menos, ése es el drama social de Chile.

La cesantía crece y crece, mientras el gobierno apuesta por promesas y llamados a la confianza.

La cruda realidad de las cifras se traduce en impotencia, hambre y desesperación para miles, -en realidad- millones de chilenos. La reactivación se retrasará hasta nuevo aviso. Los índices de cesantía, sumados a los de pobreza e indigencia, no cederán.

Ricardo Solari, ministro del Trabajo y Previsión Social, señaló -poco después de anunciadas las cifras del INE- que el desempleo del trimestre julio/septiembre "no es una cifra satisfactoria pero tampoco es una tasa inesperada. (...) En los últimos años este trimestre ha marcado el peak del desempleo". En el último aspecto, el ministro tenía razón: el 2000 la cifra se empinó en el 10.7% y en 1999 alcanzó un 11.4%. Hoy se habla de un 10.1%. Los temidos "dos dígitos".

Para el gobierno, la explicación es fácil. Ésta sería la cifra más alta del año. A partir de ahora, "debería comenzar una disminución sostenida de los índices".

Para Solari, los números se explican por "el crecimiento de la fuerza de trabajo y las personas que buscan empleo por primera vez, más que por un aumento de los despidos". Enfoque discutible, si se toman en cuenta las cifras entregadas por el Instituto Libertad y Desarrollo - ligado a la derecha- que afirma que en realidad se han creado sólo 17.150 puestos de trabajo en un universo de más de 400.000 cesantes. El gobierno señala haber creado 83.000 empleos.

Y se anuncia que, por arte y magia del Presupuesto Fiscal se crearán 90.000 más, repartidos principalmente en Obras Públicas, Vivienda y Reforma Procesal Penal, "entre otras iniciativas permanentes". "Se asignarán recursos del presupuesto a programas especiales, permitiendo aumentar hasta 150.000 ocupaciones", se dice. Promesa que, más de una vez, se ha debido posponer.

El presidente Ricardo Lagos reforzó -el jueves 25- los dichos del ministro del Trabajo, prometiendo, una vez más, bajar la cesantía. Hizo un llamado a "tener confianza". En la TV, volvieron a aparecer los spots de "Piensa Positivo", campaña publicitaria que en medio de la crisis llama a los chilenos a ser positivos. "Tenemos un punto menos de desempleo -según el INE- que el año pasado, pero no estamos contentos", señaló a su regreso de la gira a China, donde participó en la Cumbre de Líderes del Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC). Destacó que, "por medio del gasto público, se han creado este año 150.000 empleos", comprometiéndose a "trabajar con más fuerza y ahínco para enfrentar la difícil situación internacional". La crisis internacional se ha convertido en la fácil explicación para "todos los males" de la economía nacional, incluso para negar reajustes de salario a los trabajadores.

Antiguos y nuevos anuncios En julio, las cifras de desempleo de la Universidad de Chile, dieron la voz de alarma: diversos economistas las interpretaron como una muestra de que estábamos frente a un grave problema estructural, e incluso vislumbraron salidas al entuerto. Eyzaguirre -el ortodoxo ministro de Hacienda- y el Banco Central, en cambio, reiteraron sus políticas. Era "prematuro" hablar de crisis estructural. El ministro vaticinó que la economía comenzaría a crecer, en el segundo semestre, y que las cifras de desempleo disminuirían. No sucedió.

El economista Osvaldo Larrañaga -director del Departamento de Economía de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de Chile- y el Programa de Economía del Trabajo (PET), afirmaron que existían señales suficientes para asegurar que el desempleo adquiría "características estructurales", sin desconocer los elementos "estacionales", que remarcaba el gobierno como únicos.

Nuevamente, la mayoría de los economistas coinciden en que las cifras de la Universidad se acercan más a la cruda realidad.

La primera semana de octubre el triministro -Economía, Minería y Energía- Jorge Rodríguez Grossi, se anticipó a las cifras de cesantía, anunciando que "la reactivación se atrasará un semestre. (...) La situación del empleo va a 'seguir floja' durante algún tiempo más y, al igual que el resto de la economía, se reactivará hacia finales del 2002". Hace un año, las promesas de reactivación, crecimiento y baja del desempleo fueron otras. Hoy la culpa es de "la situación económica internacional", incluyendo causas tan disímiles como Osama Bin Laden, Afganistán y la crisis en Argentina.

Días después, el Banco Central afirmó que la reactivación de la economía se tomaría una nueva pausa: "el menor crecimiento proyectado para 2001-2002 significa que las expectativas de recuperación, que se esperaban, se postergarán". Para el Banco Central, la cruda realidad es que la reactivación de la economía y la recuperación del empleo "será más lenta de lo previsto con anterioridad". La recuperación comenzará "a mediados o a fines del 2002", pero también se advierte que "puede ser fácilmente el 2003".

INE versus Universidad Muchos se preguntan por qué no se han reformulado los mecanismos de medición del INE, bastante obsoletos, al usar cifras del Censo 1992 y considerar que una persona está empleada si al menos trabajó una hora en el día, la última semana. Esos son los gruesos motivos para que las encuestas entreguen cifras completamente distintas. Las preguntas y las metodologías no coinciden. El gobierno defiende las cifras del INE, pues el organismo aplicaría "metodologías homologables internacionalmente". La diferencia de criterios es tan básica que personas encuestadas por la Universidad de Chile que se consideran como desocupadas, el INE las incluye en las cifras de empleo.

Al comparar la encuesta CASEN -que mide los índices de pobreza- y las cifras INE, éstas se encuentran dos puntos más abajo. El INE incluye como desocupados a los que "han buscado empleo en el último mes".

Las cifras de la Universidad de Chile se acercan mucho más a la realidad. Su última encuesta cifra en 14.9% el desempleo en el Gran Santiago, lo que representa una disminución de 0.1%, respecto de junio pasado, en que se ubicó en un 15%. Comparadas con septiembre de 2000, también se observa una leve caída de 0.1%. Es decir, el desempleo se mantiene sin bajar y no existe ninguna tendencia a la baja como quiere observar el gobierno.

Osvaldo Larrañaga señala "una tendencia de estabilización, pero con cifras bastante elevadas".

Su explicación es que "la persistencia de la alta tasa de desocupación ocurre en un contexto de 'relativa creación de empleo'. Durante el 2000, el empleo creció a una tasa promedio de 2.8% en relación a igual período del año anterior. Sin embargo, la tasa de desocupación se ha mantenido estable porque la fuerza de trabajo ha crecido a una tasa ligeramente superior al crecimiento en la ocupación, es decir, a una tasa promedio anual de 3.3% durante los tres primeros trimestres del año". Es decir que a pesar que aumenta ligeramente la ocupación, aumenta más la cantidad de personas que buscan trabajo y que no lo encuentran. Es un problema que se arrastra desde la fuerte caída del empleo durante 1998-1999, lo que generó un "bolsón de desocupados que la actual dinámica de creación de empleo es incapaz de revertir".

¿Y entonces? La única manera de revertir esta tendencia sería que el empleo creciera a tasas mayores que en el período pre crisis, e indudablemente a mayores que las actuales. Es decir, se requeriría un mayor énfasis en la creación de empleos productivos. Diversos economistas estiman que sería necesario un crecimiento anual del empleo sobre el 5% por más de 4 años para recuperar, al menos, los niveles de desocupación de 5 a 6%. Actualmente, la tasa de creación de empleo crece un 2.8%, lo que va generando cada vez más y más desocupados. Un círculo vicioso que no se romperá sin un fuerte impulso desde el Estado.

Larrañaga observa que: "para que la desocupación vuelva a esos niveles (pre crisis) se requerirá que el número de empleos crezca a tasas cercanas al 6%, durante un período continuo de tres años y medio. Como tal situación es improbable que ocurra, en el actual escenario, la recuperación del empleo necesitará introducir cambios en factores institucionales, que afecten la creación de nuevos empleos". Si no se establecen esos mecanismos institucionales para generar trabajo, el desempleo seguirá creciendo, sin importar mucho que cada cierto tiempo se adviertan pequeñas bajas estacionales. Para el INE, el 10.1% de desempleo significa un pequeño aumento de 0.4% respecto del trimestre anterior, y una disminución de 0.6% con respecto al 2000. Esta cifra supone que hay 595.890 desocupados. Prácticamente la mitad (49.2%) corresponden a cesantes menores de 29 años. La VII, I y V son las regiones que concentran los peores índices: 16.6%, 12.9% y 12.2%, respectivamente. Si la cifra de desempleo -14.9%- entregada por la Universidad de Chile para el Gran Santiago se extrapolara a todo el país, la cantidad de desocupados se elevaría a 900.000, cifra que no se aleja mucho de la triste realidad. Realidad que no pueden esconder las palabras de Nicolás Eyzaguirre, ministro de Hacienda, quien afirma -como antes ya lo hizo- que "a partir de ahora la desocupación comenzará a bajar como resultado de la estacionalidad (...) más empleo en agricultura por labores agrícolas. (...) Esperamos que el 2002 estemos a lo sumo en rangos de nueve y algo, y que, por mucho tiempo la economía no vuelva a cifras de dos dígitos". Fácil es imaginar que sus predicciones pueden caer nuevamente al tacho de las promesas incumplidas.

La cifra de desempleo entregada por el estudio de la Universidad de Chile -14.9%- se elevaría a más de un 16.5%, de no mediar los "planes de emergencia" implementados por el gobierno. Esas cifras concluyen que hay unos 436.000 cesantes, que significa que 1.600.000 personas se ven afectadas, en carne y hueso, por la crisis.

Señales desde el exterior Nuestra economía, ¿está preparada, por ejemplo, para sortear nuevos coletazos de la crisis en Argentina, país afectado por una grave recesión desde 1998? Las recientes elecciones parlamentarias, en donde el presidente De la Rúa perdió estrepitosamente, podrían anunciar tormentas económicas de proporciones, giros en la conducción económica y agravamiento de la crisis.

Según el equipo económico de Ricardo Lagos, "los efectos de la crisis argentina ya se han internalizado", y no nos afectarán mayormente. Para otros, lo que ocurra o no al otro lado de la cordillera puede significarnos un duro revés, incluso una profundización de la crisis. Hasta ahora, uno de los efectos visibles es el alza del dólar.

No es el único problema "externo". En EE.UU., el "índice de tendencia futura" sufrió su mayor baja, desde 1996, cayendo -en septiembre- 0.5 puntos. El descenso en la actividad económica estadounidense comenzó incluso antes del derrumbe del WTC en Nueva York, corazón financiero mundial. Una baja que hubiese sido mucho mayor si la Reserva Federal no hubiera tomado medidas de reactivación.

La crisis económica, y su último coletazo, se puede extender fácilmente por toda Latinoamérica, más aún cuando sirve de pretexto a empresarios y gobiernos para conseguir nuevas y jugosas ganancias a costa de los trabajadores.

¿Y el diálogo social? Para noviembre se había anunciado que el gobierno enviaría el proyecto de ley sobre el Consejo de Diálogo Social. La CPC, CUT y CONUPIA, habían comprometido su participación en esta mesa de negociación, que tendría carácter permanente. Incluso se anunció que la integrarían 13 representantes de los trabajadores e igual número de representantes de los empresarios, además de 4 consejeros nombrados por el Presidente de la República.

Los empresarios se bajaron la semana pasada, luego de las declaraciones del presidente de la CUT que los denunció por estar despidiendo a trabajadores para apoyar a la derecha en la campaña parlamentaria: "Dijeron hace un tiempo, en una reunión secreta (en la CPC), que la mejor contribución que le iban a hacer a la derecha era generar un millón de desempleados de aquí al 1º de diciembre...". Allí también se mencionó que despiden, anticipándose a la vigencia de la Reforma Laboral aprobada por el gobierno: "Ellos dijeron que si se hacía la Reforma iba a haber desempleo. Se promulgó y empezaron a despedir".

Ricardo Ariztía, presidente de la CPC, respondió, suelto de cuerpo, que "cuando, además, existe una ley que encarece los despidos, es lógico que algunas empresas tomen decisiones".

Encuentro de trabajadores cesantes, eventuales y transitorios: "Exigimos soluciones concretas al drama de la cesantía" Conversamos con Gustavo Carrasco, presidente del Sindicato de Trabajadores Eventuales y Transitorios "Esperanza Obrera" de Valdivia, quien nos informó de este Primer Encuentro, la discusión que allí se generó, las resoluciones que se adoptaron y la proyección política de este movimiento.

"Se realizó en la ciudad de Lota, VIII Región, el 27 y 28 de septiembre. Asistieron dirigentes y trabajadores del Sindicato de Trabajadores Eventuales y Trasitorios, que estamos de una u otra forma, coordinados a través del Coordinador Nacional de Cesantes. Este encuentro fue para nosotros muy importante, primero porque hay que destacar que es el Primer Encuentro Zonal Sur, desde Osorno hasta Santiago. Además, participaron unos 120 delegados de diversas regiones.

Estuvimos dos días debatiendo nuestros problemas, viendo nuestro accionar a futuro, lo que hemos capaces de hacer hasta este momento. Se hizo también una completa evaluación de lo que fue la Marcha Nacional contra la Cesantía y por Sueldos Dignos en agosto, y se constató la necesidad de que este esfuerzo no quede olvidado por los trabajadores, sindicatos y Chile en general, porque marca un hito en la historia del movimiento sindical".

En el encuentro se analizó la respuesta que entregó el gobierno a la carta que se le entregó a Lagos el 28 de agosto en el marco de la Marcha Nacional, donde se le entregó una plataforma de demandas para atacar el problema de la cesantía: "Discutimos lo que vamos a implementar a futuro para exigir al gobierno la solución a los problemas que hoy día existen en términos de cesantía. Una respuesta formal como la que el gobierno nos ha enviado, no nos satisface en absoluto. Quedamos muy molestos con la respuesta que se nos ha dado. Allí no hay ninguna solución concreta a nuestras demandas".

La discusión se centró en tres temas fundamentales para el movimiento de cesantes y trabajadores eventuales: "La organización, la plataforma de demandas y las movilizaciones futuras". Carrasco destaca que los asistentes al encuentro y los organizadores "quedaron muy conformes, primero porque se realizó en Lota, una ciudad histórica de la VIII Región y de la minería del carbón.

El desempleo en Lota se eleva a 19,8%, según el último informe del INE. Eso es demasiado, muchas ciudades en la VIII Región y en todo el país tienen una alta cesantía, pero Lota es emblemático en la cesantía. Por eso es muy importante que este Primer Encuentro se haya realizado allí".

Lota es una ciudad emblemática, incluso en las cifras de pobreza y cesantía. Más de 50.000 habitantes se encuentran cesantes. Los planes de reconversión no han dado resultado y ex mineros deambulan esperando alguna solución a su dramática situación. Los planes de empleo municipal no sobrepasan los 300 cupos. La cesantía se empina sobre el 19% por más de ocho meses. De acuerdo a la última Encuesta Casen, Lota mantiene un 41,9% de su población en la pobreza o la indigencia. No olvidemos que estas son las cifras oficiales. El drama es mucho mayor. Ese fue el marco el encuentro, donde hubo una importante presencia de delegados y trabajadores de la VIII y IX regiones. Participó José Ortiz, secretario general de la CUT y el economista José Cademártori, que hizo una brillante exposición sobre el problema económico, la cesantía y los caminos de solución. "Nos deja contentos el lugar, la asistencia y por sobre todo estamos conformes con el debate que se produjo. Fue un debate muy de fondo, y a nuestro juicio muy político, eso debemos resaltarlo. Estamos hablando de dirigentes sindicales y trabajadores que tienen la película muy clara con respecto al tema, el asunto es cómo a través de esta organización a nivel nacional nos vamos enfrentando al modelo económico, que es la causa de fondo de nuestros problemas y el drama de la cesantía. También se ratificó el documento entregado a Ricardo Lagos el 28 de agosto con nuestras demandas. Esa va a ser nuestra plataforma de lucha, y vamos a insistir porque, hasta ahora, no tenemos soluciones.

Recibimos una respuesta escrita, pero no una solución a los problemas".

Gustavo Carrasco informó que en los próximos días se realizará esta misma iniciativa en el Zonal Norte: "donde también creemos que va a haber un muy buen debate. Se están viendo la posibilidad de realizarlo en La Serena o Calama. Nosotros entramos de lleno al problema real, tuvimos la importante presencia de cesantes y trabajadores eventuales que hoy están en los programas de empleo de mano de obra gubernamentales, pero también compañeros cesantes que hoy no tienen ninguna posibilidad de trabajo, los que viven en la más acérrima miseria. Ellos estuvieron debatiendo en el Encuentro, y eso nos permite tener un cuadro mucho más objetivo de lo que está sucediendo realmente con la cesantía, y no sólo centrarnos en el tema de mantener los cupos de los programas de empleo. Avanzamos mucho más, en la idea, por ejemplo, de conformar una Federación Nacional de Trabajadores Eventuales y Transitorios, y exigir al gobierno ya no respuestas, sino soluciones".