28 de enero del 2002

Ecuador: Emigrantes sostienen el país

Kintto Lucas
IPS

El aumento de la emigración fue pilar fundamental en Ecuador para la reactivación económica y la disminución del desempleo, y ese escenario podría repetirse en otros países de América Latina.

Las remesas enviadas a Ecuador por los emigrantes sumaron 1.425 millones de dólares el año pasado, 100 millones más que en 2000 y 400 millones más que en 1999, un aporte de divisas sólo superado por las exportaciones petroleras, según datos del Banco Central.

El economista Alberto Acosta comentó que el dinero girado por los ecuatorianos residentes en el exterior jugó un papel importante en la "relativa estabilidad económica" lograda, ya que, por ejemplo, fue mucho mayor que la inversión extranjera directa.

El experto, además, apuntó que la emigración permitió aliviar distintos problemas sociales, como el desempleo, que según el oficial Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) descendió de 14,4 por ciento en 1999 a nueve por ciento el año pasado.

El INEC indicó que casi un millón de los 12,5 millones de habitantes que tenía en Ecuador en 1999 se radicaron en el exterior entre ese año y 2000, un récord en América Latina.

Organizaciones humanitarias y estadísticas gubernamentales coinciden en que los ecuatorianos radicados en el exterior superan los 2,5 millones, principalmente en Estados Unidos, España e Italia.

Cálculos oficiales apuntan que en Estados Unidos se distribuyen 600.000 emigrantes ecuatorianos en Nueva York, 100.000 en la occidental ciudad de Los Angeles, 100.000 en la central Chicago y 60.000 en Washington.

Por su parte, la embajada de España en Ecuador detalló que unos 300.000 ecuatorianos residen en ese país europeo, pero sólo un tercio cuenta con la documentación correspondiente.

Las cifras sobre el envío de dinero de los emigrantes divulgadas la semana pasada causaron sorpresa, porque se esperaba una disminución como consecuencia de los atentados terroristas del 11 de septiembre en Nueva York y en Washington.

Esos recursos dieron oxígeno a la economía, en especial a las provincias meridionales de la región de la Sierra, como Azuay, Cañar y Loja, donde seis de cada 10 habitantes tienen familiares viviendo en el exterior. A esa zona fueron 648 millones de dólares de los más de 1.000 millones ingresados en 2000.

"Cooperativas rurales y grupos no gubernamentales impulsan la inversión en actividades productivas, pero aún es incipiente", ya que la mayor parte del dinero enviado por los emigrantes hoy se utiliza para comprar inmuebles, electrodomésticos y automóviles, dijo el sociólogo Fernando Carvajal, de la Universidad de Cuenca.

Por su parte, Johnny Heimbach, presidente de la Cámara de Comercio de Cuenca, capital de Azuay, explicó que gracias a esos fondos el sector registró el año pasado un incremente de 35 por ciento, respecto de 2000.

"Ese comportamiento es positivo en parte, pero no existen organismos que canalicen los recursos hacia la producción" para poder crear más fuentes de trabajo y disminuir así la salida de mano de obra, añadió.

Carvajal explicó que el éxodo de ecuatorianos ayudó a mejorar el nivel de vida de los pobladores de la región de la Sierra. "Los hogares que tienen algún miembro en el exterior se alimentan con los mismos productos, pero se abastecen en cantidades mayores", apuntó.

También el gerente de ventas de la firma de electrodomésticos Artefacta, John Macías, destacó un crecimiento comercial de 100 por ciento en esas tres provincias del sur del país en 2001. "A ellos (los receptores de remesas) es fácil identificarlos, pues pagan al contado y no regatean (piden rebajas) precios", aseguró.

La construcción es otro de los sectores favorecidos con el ingreso de divisas de emigrantes. El gerente del Cámara de la Construcción de Cuenca, Humberto Cordero, informó que el año pasado se construyeron con esos recursos 274.000 metros cuadrados de vivienda, por un valor de 480 millones de dólares.

Acosta entiende que las autoridades deberían diseñar una estrategia a mediano y corto plazo para aprovechar los recursos de los emigrantes, como la creación de un fondo de garantía para sus familiares.

Las emigraciones han transformado al mundo en épocas anteriores y ahora puede suceder algo similar en otros países de América Latina, agregó.

"El arma más eficaz para combatir la pobreza en América Latina no proviene de los gobiernos ni de la ayuda externa, sino de las remesas de los emigrantes", destaca una investigación realizada el año pasado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

El informe del BID añade que el dinero enviado por emigrantes latinoamericanos a sus países de origen superó en 2000 los 23.000 millones de dólares, equivalentes a un tercio de las inversiones extranjeras y muy superior a la ayuda exterior que recibe la región en su conjunto.

El BID propuso abaratar los costos de envío de dinero, con el fin de inyectar a las economías de la región 3.000 millones de dólares más por año.

Cada emigrante latinoamericano en Estados Unidos gira 300 dólares promedio por mes a su familiares, pero esa transferencia le cuesta de 15 a 30 dólares por vez. Reducir las comisiones y las tasas de cambio de divisas aumentaría el flujo de dinero en efectivo, sostiene el documento del organismo multilateral.

En ese sentido, el Fondo Multilateral de Inversiones (Fomin) del BID aprobó en septiembre un proyecto para bajar el costo de las remesas enviadas por ecuatorianos en España.

El Fomin donará este año 200.000 dólares para apoyar las transferencias, distribución y gestión de las remesas de España, con la intención de ampliarlo en el futuro a los que viven en otros países.

El proyecto apunta a promover alianzas entre el Banco Solidario, la Confederación Española de Cajas de Ahorro y las Cajas de Ahorro de Madrid y Murcia, lo cual dará a los inmigrantes ecuatorianos en España acceso a un paquete integral de servicios financieros.

La Superintendencia de Compañías de Ecuador puntualizó que las remesas de emigrantes equivalen a 60 por ciento de las exportaciones de crudo y son 15 veces mayor a la inversión extranjera en el país,.

El fenómeno económico que producen las remesas de los emigrantes en Ecuador es similar a lo que ocurre con las que envían emigrantes de otros países de América Latina.

Las estadísticas del BID detallan que las remesas enviadas por los emigrantes en 2000 representaron 17 por ciento del producto interno bruto en Haití, 14,4 por ciento en Nicaragua, 12,6 por ciento en El Salvador, 11,7 en Jamaica, y 10 por ciento en República Dominicana y en Ecuador.

En tanto, un informe del Consejo Nacional de Población de México indicó que los residentes de esa nacionalidad en Estados Unidos enviaron a su país más de 6.000 millones de dólares en 2001.

Al igual que en Ecuador, las remesas de los emigrantes mexicanos benefician especialmente a las economías provinciales y locales, sobre todo del norte y del oeste de México, origen de la mayoría de los que salieron del país.

El dinero enviado por los emigrantes mexicanos fue 160 por ciento superior a lo recaudado por las exportaciones agrícolas, igual a los ingresos provenientes del turismo y dos tercios del monto obtenido por las ventas petroleras.

A su vez, en El Salvador, el envío de dinero por parte del millón de residentes de ese país en Estados Unidos se convirtió también en el principal motor económico, en especial tras la dolarización.

Las remesas enviadas el año pasado por los emigrantes salvadoreños alcanzaron a 1.900 millones de dólares, "una cifra sin precedentes" según los analistas.

En Cuba, aunque no existen cifras oficiales, se calcula que las remesas enviadas por los 1,2 millones de ciudadanos de ese país en Estados Unidos ascienden a 800 millones de dólares anuales, constituyendo una de las principales fuentes de divisas junto con el turismo y las exportaciones de azúcar.

El BID, teniendo en cuenta que el envío de dinero a América Latina crecerá entre siete y 10 por ciento anual, impulsado por el flujo migratorio, estimó que dentro de 10 años las remesas anuales se elevarán a 70.000 millones de dólares.