17 de enero del 2002

Sanciones por 4 mil millones de dólares amenazan a EE.UU.

Heather Stewart y Ian Black
The Guardian

Traducido para Rebelión por: Germán Leyens

La amenaza de un paquete de sanciones de 4 mil millones de dólares pende sobre Estados Unidos, después que la Organización Mundial del Comercio dictaminó que su sistema controvertido de ventajas fiscales para los exportadores multinacionales viola las leyes comerciales.

Después de sufrir algunas derrotas comerciales muy destacadas a manos de Washington, los funcionarios en Bruselas radiaban de alegría después que la OMC confirmó su caso en lo que podría ser la disputa comercial más cara de la historia.

Pascal Lamy, el comisionado comercial de la UE, insistió en que EE.UU. debe cumplir con la decisión de la OMC o afrontar sanciones comerciales.

"Ahora tenemos una sentencia legal definitiva en el caso de la corporación de ventas extranjeras [FSC en inglés]," dijo el señor Lamy en una declaración. "Estoy satisfecho de que la OMC haya confirmado lo que siempre pensamos. Hemos insistido en manejar la disputa de una manera muy razonable. Ahora le toca a EE.UU. cumplir con los resultados de la OMC para solucionar este asunto de una vez por todas." El Sr. Lamy dijo que esperaba proposiciones "rápidas" de EE.UU. sobre cómo resolver el prolongado desacuerdo respecto al sistema FSC, que dio ventajas fiscales de miles de millones de dólares por año a los grandes exportadores estadounidenses.

El representante comercial de EE.UU., Robert Zoellick, que ha comparado la amenaza de represalias de la UE con la "utilización de un arma nuclear" contra el sistema global de comercio, dio ayer marcha atrás respecto a sus declaraciones anteriores sobre una guerra comercial total, insistiendo en que EE.UU. cooperaría con la UE para "llegar a resolver esta disputa".

"Se trata de una disputa especialmente delicada que, en su núcleo, presenta problemas de igualdad de condiciones en lo que respecta a la política tributaria," dijo Mr. Zoellick en una declaración. "Consultaremos estrechamente al Congreso y a los intereses estadounidenses afectados sobre los próximos pasos." En Gran Bretaña, la Confederación de la Industria Británica [CBI] apeló anoche a EE.UU. para que actuara rápidamente para evitar que la pugna escale.

"Este caso tiene una larga historia que combina una pesada mezcla de temas comerciales y tributarios," dijo Gary Campkin, el portavoz de la CBI sobre temas internacionales. A menos que prevalezca la calma, hay un verdadero peligro de considerables daños – no sólo en las relaciones transatlánticas sino que a la OMC," dijo.

El próximo paso –previsto para fines de marzo– será la reactivación del arbitraje de la OMC para decidir sobre el monto de las contramedidas que la UE tiene derecho a solicitar. En el año 2000, presentó una lista de productos estadounidenses sobre los que podría imponer sanciones, incluyendo ganado, maquinaria eléctrica, acero y aviones.

Washington ya ha modificado una vez su ley tributaria en un intento de evitar una disputa, pero la UE dijo que la versión alterada de las medidas era igual de inaceptable que el original. El problema entre las potencias comerciales data de 1971, cuando el sistema interior estadounidense de la corporación internacional de ventas fue declarado un subsidio ilegal a las exportaciones; la UE llevó el caso a la OMC por primera vez en 1997.

La decisión de ayer coincidió con una creciente disputa transatlántica sobre el acero, porque EE.UU. considera imponer una protección arancelaria para ayudar a sus productores nacionales en dificultades durante el empeoramiento de la situación económica mundial. Sin embargo, Bruselas ha rechazado toda sugerencia de un intento de compensación entre los dos problemas.