28 de septiembre de 2002

Las Enron del mundo en desarrollo

Robert Weissman,
Washington Post (25-9-02)
Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Wall Street lo entiende. También el Congreso. Hasta el Presidente Bush lo comprende. Pero no el Fondo Monetario Internacional (FMI) ni el Banco Mundial.


La era del fundamentalismo de mercado ha pasado. La mercadización, la desregulación y la privatización, y las oportunidades para la manipulación del mercado que permite la inadecuada regulación –todos elementos centrales en la grandeza y decadencia de Enron –han sido desacreditados en Estados Unidos. Y en los países en desarrollo, donde sus efectos han sido extremadamente devastadores, son el objeto del oprobio público generalizado.


Por desgracia, el FMI y el Banco Mundial siguen cantando los himnos del cantoral fundamentalista del mercado.





Pero el Banco Mundial sigue presionando por la privatización del agua en la nación africana occidental. Para prepararla, los precios del agua han sido doblados, y el banco prevé que los precios aumentarán en el futuro previsible, aunque los pobres consumidores ghaneses pueden llegar a gastar hasta un 10 a 20 por ciento de sus ingresos por el agua potable. En un país en el que un tercio de los consumidores urbanos ni siquiera está conectado al suministro de agua, las compañías privadas no serían obligadas a expandir el servicio a los pobres.


En la República Dominicana, la privatización apoyada por el Banco Mundial permitió que Enron irrumpiera en el servicio de electricidad: compró una participación y aumentó los precios. Cuando los consumidores y el gobierno no pudieron pagar los elevados precios, Enron cortó la corriente. Se dice ahora que Enron y los demás compradores del servicio privatizado pagaron demasiado poco, gracias a una tasación realizada por una subsidiaria de Arthur Andersen.



Las restricciones del poder corporativo son aun más necesarias en los países en desarrollo que en Estados Unidos. Pero los fundamentalistas del mercado en el FMI y en el Banco Mundial continúan liberando sistemáticamente la actividad corporativa en el Hemisferio Sur. Es una razón importante por la que miles se manifestarán contra el FMI y el Banco Mundial este fin de semana en Washington.


La acción tiene importancia: En el año 2000, después de las últimas grandes manifestaciones en EE.UU. contra el FMI y el Banco Mundial, el Congreso aprobó una ley que exigía que Estados Unidos se opusiera a préstamos del FMI o del Banco Mundial que incluyeran pagos del utilizador por la educación primaria o la atención médica. En parte como resultado de esto, Tanzania eliminó los pagos por la educación primaria. 1,5 millones de niños más –sobre todo niñas-, pudieron ir a la escuela.



El autor trabaja con Mobilization for Global Justice y es director de la revista Multinational Monitor.