27 de diciembre del 2002

Crisis Económica

El Imperio contrataca

Galia Trèpére
Rouge 28/11/2002. Traducción Alberto Nadal.

Si bien aleja los riesgos de una peligrosa restricción del crédito, la intervención, el pasado 6 de noviembre, de la Reserva Federal (Banco central EEUU) muy probablemente actuará sobre la crisis como pirómano.

La pasada semana, la tendencia era al alza en todos los mercados bursátiles.

Nada ha cambiado sin embargo en la "economía real". El último estudio de la OCDE aparecido el 20 de noviembre, revisa a la baja las previsiones de crecimiento de todas las grandes regiones económicas del globo. La inversión de las empresas está en punto muerto, nunca han sido tan poco utilizadas las capacidades de producción en los EE.UU. (74,2%). La razón esencial de la recesión actual sigue estando ahí, es decir la existencia de sobrecapacidades de producción en relación a una demanda solvente insuficiente.

Durante los años de euforia especulativa, del crédito fácil alimentado por el alza de los mercados bursátiles, los trusts -antiguos o estrellas de la nueva economía- han sobreinvertido, atraídos por los beneficios por venir, y se han endeudado masivamente. En Francia, se conocen los ejemplos de Vivendi o de France Télécom, pero la misma megalomanía ha afectado a todos los sectores, y en todas partes. Es el caso, revelado últimamente, de las industrias de bienes de equipo, como ABB (que ha anunciado al mismo tiempo que sus 9,3 millardos de dólares en deudas, el despido de una tercera parte de sus 146.000 asalariados) o de los trusts de la electricidad o del gas, en particular en Inglaterra. Los Enron se multiplican, así como .. Los créditos ahora dudosos de los bancos, entre ellos el BNP Paribas, Société Génerale o Crédit Lyonnais, con los que se han endeudado.

Tal era la situación cuando la FED tomaba la decisión de bajar sus tasas un 0,5% es decir dos veces más que los 0,25% esperados por los mercados. Es esencialmente la bajada de la moral de los consumidores, cuyas compras absorben las dos terceras partes de la producción estadounidense, lo que le ha decidido a actuar. Bajando el alquiler del dinero, la FED permite a los bancos conseguir más fácilmente liquideces y ofrecer créditos a tasas más bajas. Aleja, provisionalmente, la amenaza de un encogimiento del crédito, contribuye a estimular el consumo. Antes de octubre, el consumo había permanecido sostenido a pesar del follón en los mercados bursátiles, gracias a ofertas de crédito a tasa cero de los constructores de automóviles y porque numerosos particulares han podido renegociar sus préstamos inmobiliarios a tasas más ventajosas.

Esta intervención de la FED tenía también por objetivo devolver a los mercados bursátiles el ahorro que había desertado de ellos. Más fuerte de los previsto, ha sido anunciada como la última, tras once bajadas en 2001, y las demás bancos centrales han dado a entender que seguirían el movimiento.

El rebote bursátil, creado por compras de acciones en mercados exclusivamente dominados por grandes sociedades financieras o fondos de pensión, muy iniciados -si no iniciados simplemente-, se produce en el momento preciso para atraer de nuevo el dinero de los particulares a la Bolsa, hasta el próximo krach que les despojará de él. La política fiscal de los estados, disminuyendo los impuestos de los más ricos, va en el mismo sentido.

Todo esto se inscribe en una verdadera ofensiva contra los asalariados. Las únicas inversiones realizadas apuntan a aumentar no la producción -salvo la de armamentos sostenida por el gasto militar- sino la productividad del trabajo, los medios de explotarlo más eficazmente. Los trusts reestructuran despidiendo de forma masiva (más de dos millones de empleos han sido suprimidos en dos años en los EE.UU.).

Por parte de los EE.UU., esta ofensiva se complementa con una ofensiva contra sus rivales imperialistas: agresividad comercial, y sobre todo un endeudamiento colosal-tienen necesidad de uno a dos millardos de dólares por día para hacerle frente -que hacen financiar al resto del mundo. Sin dudar, su despliegue militar es, con este fin, un arma de peso.