1 de septiembre del 2001

Los malentendidos de la mundialización

Jean Marie Harribey
El grano de Arena

Después de los sucedido en Génova , la radicalización de la oposición a la "mundialización" y la violencia de la represión vuelven necesario identificar claramente al adversario. ¿Se trata de hacer fracasar al liberalismo, calificado algunas veces de neoliberalismo o de ultra y con él la "mundialización liberal" o es algo diferente? ¿Porque la crítica al capitalismo ha dejado lugar a la del liberalismo con la aprobación implícita de la mayor parte de los opositores que se califican a sí mismos como "antimundialistas antiliberales" cuando no existen los "mundialistas antiliberales "?

Se ha instalado un enorme contrasentido en el debate público en parte por responsabilidad de los formadores de opinión que propagan una ideología favorable al sistema económico capitalista, pero también a los opositores más radicales que se han encerrado en sí mismos en una seguidilla de falsos debates. Tanto los críticos como los apologistas llaman "mundialización liberal" a la evolución económica contemporánea. Tal consenso es un a temible trampa para quienes luchan contra los perjuicios de la llamada "mundialización liberal" y que afirman que "otro mundo es posible" esta idea se apoya en un contrasentido tan absurdo como perverso. Un oscuro deslizamiento ha oscurecido la diferencia entre capitalismo y liberalismo, en la que la crítica del segundo sustituye a la del primero, pero al precio de una contradicción teórica y de una parálisis política. Pero esto no es todo, este contrasentido se halla asimismo disimulado por una oposición simplista entre quienes se oponen a la mundialización y los partidarios de un tipo de mundialización que nada tiene que ver con la que se está produciendo hoy en día. Este pequeño texto trata de contribuir a desentrañar estos malentendidos.

La mundialización en principio no es liberal

Calificar como "liberal" al proceso de mundialización de las actividades económicas constituye un error. Porque el liberalismo no es un sistema que pueda entenderse como una organización económica y social concreta sino que procede el campo de las ideas. El error es tanto más lamentable debido a que el liberalismo presenta dos caras distintas aunque ligadas entre sí. El liberalismo es una filosofía política que considera la libertad del individuo en el centro de su problemática. Es asimismo una doctrina económica que contiene dos alas. La primera constituye una justificación del capitalismo fundamentada en el hecho de que la propiedad privada sería un derecho natural - y no circunstancial y ligado a un tipo particular de sociedad, históricamente establecida - y que por lo tanto la búsqueda del interés individual conduciría al bienestar general. Se desprende de allí un discurso normativo de este capitalismo que configura la segunda ala del liberalismo económico: la regulación social debe realizarse a través del libre juego de los mercados sin ninguna intervención pública.

Hemos visto expandirse a lo largo del siglo XX, en todo el mundo, algunos de estos principios liberales: el liberalismo político que pregona la libertad para todos como principio fundamental, el liberalismo económicos que consagra la libertad solo para los dueños del capital. El liberalismo económico ha ganado, momentánea e incontestablemente la batalla de las ideas, en todo el mundo. Pero esta victoria es solo la parte visible de otra mucho más profunda que tiene sus raíces en la realidad material. A despecho de - o tal vez gracias a - sus propias crisis, el capitalismo, cuyo único objetivo es la búsqueda de beneficios, está padeciendo hoy en día una gran crisis. Bajo la égida de las finanzas mundializadas, ha llevado a la explotación del trabajo asalariado a extremos jamás conocidos en la medida en que todas las actividades humanas se hallan sometidas al imperativo de la rentabilidad, en donde la competencia termina por aniquilar la pequeña producción individual, especialmente en los países pobres y en donde las élite económicas y políticas llevan a cabo programadamente la privatización de los servicios públicos y de los recursos naturales.

Por lo tanto la regulación cada vez más liberal del capitalismo no es la causa de la degradación social y ecológica. Es el sistema mismo cuya supervivencia exige que para beneficio de sus privilegiados se atente contra los equilibrios sociales y ecológicos fundamentales. Para que suban las cotizaciones bursátiles es necesario acudir permanentemente a planes de despidos y el aumento de los dividendos que reciben los accionistas requiere que los salarios aumenten menos que la productividad laboral. Y las grandes potencias se preparan a hacer de la protección de la naturaleza un nuevo yacimiento de beneficios: contaminar para poder descontaminar inmediatamente y derivar este modelo a un mercado de derechos a contaminar.

Es capitalista

La trampa en consecuencia se reafirma. En lugar de poner en tela de juicio el sistema capitalista y en consecuencia su justificación y el proyecto de sus ideólogos liberales, la lucha es desviada y descarrila orientándose hacia la oposición de sus formas de regulación liberal. El capitalismo es una forma de organización social en la cual el trabajo asalariado es explotado por el capital. La acelerada liberalización del sistema desde hace veinte años ha sido una elección de las clases dominantes destinada a facilitar y a terminar el proceso de mercantilización del mundo ataviado con el eufemismo de "mundialización".

¿A qué debemos oponernos, entonces, al capitalismo o simplemente a su regulación liberal? ¿sería suficiente limitar la especulación posibilitada por la apertura de las fronteras financieras? Sería olvidar que detrás de la especulación se halla siempre la explotación capitalista2.

¿Solo está en tela de juicio la dictadura de los mercados financieros? Esta no podría perdurar si no se fortaleciera la explotación del trabajo: la burbuja financiera es el resultado mecánico de la precarización, de la flexibilización, de los despidos y de la apropiación por parte del capital de las ganancias generadas por la productividad. La especulación se nutre de la rapiña del valor creado por las trabajadores a través de la producción3.

El desmantelamiento de los servicios públicos previsto por el AGCS ¿ es acaso un capricho de una OMC demasiado liberal? La estrategia de los grandes grupos es apoderarse de las riquezas colectivas no comerciales como la educación, la cultura, la salud y la protección social como ya lo han hecho con el agua y los transportes. Otro robo.

¿Se ha entregado acaso el financiamiento de las jubilaciones a las administradoras de los Fondos de pensión con el objeto de mejorarlas? Por el contrario ha sido para acrecentar la rentabilidad de los dueños de los capitales originados en los países ricos orientados a invertir en los países en desarrollo. Se trata siempre de un robo, de un secuestro, en detrimento de los más pobres ya afectados por el FMI y el Banco Mundial a través de sus planes de ajuste estructural. Si quieren una prueba pueden encontrarla entre los partidarios de las regulaciones capitalistas. Recordemos que un diputado de la derecha afirmaba que había que hacerles pagar nuestras jubilaciones a los chinos4. Un equipo de economistas insiste: " La población de alta capacidad de ahorro de los países desarrollados y en franco envejecimiento disminuirá la rentabilidad de su riqueza financiera si solo puede invertir sobre derechos de propiedad del capital interno. Sin embargo la integración mundial de los mercados de capitales permite invertir sobre los derechos de propiedad del capital productivo de regiones en que la población activa se halla en franco crecimiento"(.) Los ahorristas de las regiones ricas podrán así hallarse mejor remunerados que se fueran autárquicos"5

¿Hay que vivar a G.W. Bush que rechaza ratificar el protocolo de Kioto sobre la reducción de las emisiones de gas que producen el efecto invernadero y a Chirac que le pide una explicación? Ese protocolo organiza la privatización de la naturaleza estableciendo el mercado del derecho a contaminar. Es la rapiña de las riquezas naturales que en lugar de ser acaparadas y devastadas esencialmente por los EEUU, lo serán por todos los países ricos.

¿Es acaso la rebaja de impuestos la pequeña maravilla anunciada? Esto significa un primer aporte a los más ricos para que tengan mayores ventajas de colocación de sus capitales es decir que puedan explotar el trabajo más aún. Otra vez en el punto de partida: rapiña.

El liberalismo económico es una forma de regulación del capitalismo. Los excesos de uno vuelven más visibles los perjuicios que ocasiona el otro. ¿ Podríamos conformarnos con denunciar a uno sin tocar el otro: no a la especulación pero sí a la explotación ¿Combatiríamos la especulación pero admitiríamos cierta tolerancia en la explotación de la fuerza laboral? Esto sería absolutamente contradictorio porque la especulación se basa en la explotación, el imperativo capitalista de la explotación haría reaparecer inmediatamente la especulación.

El contrasentido que llega a sustituir el capitalismo por el calificativo liberal debilita el movimiento social porque desemboca en una contradicción: cuando se lucha contra el liberalismo, la exigencia de ganancias del capitalismo lo hace renacer sin cesar debido a la necesidad de mantener el discurso de legitimación del sistema y de prácticas políticas para llevarlo a cabo. La lucha contra el capitalismo engloba a la que debe llevars e acabo contra el liberalismo económico pero la inversa no es verdad. La dificultad política deriva del hecho de que hay que modificar las reglas reguladoras para preparar las condiciones del fin del capitalismo y no para asegurar su permanencia. Dicho de otro modo la puesta en tela de juicio del liberalismo es una condición necesaria pero está muy lejos de ser suficiente.

La elección entre dos objetivos

La elección entre una estrategia antiliberal y una estrategia anticapitalista se resume del siguiente modo: su primer término ha sido expresado muy claramente por René Passet: "se trata, partiendo de la difusión de las tecnologías humanas a nivel planetario (mundialización) de preguntarse cual debe ser la conducta a seguir: supresión de toda tentativa de regulación política del fenómeno con el objeto de favorecer su despliegue con todas sus consecuencias o sino de mantener, contrariamente o reforzar las regulaciones en razón de algunas de sus consecuencias para la "comunidad humana"6

Esta problemática me parece falsa e insuficiente y por lo tanto debería ser reemplazada por la siguiente: a partir de un análisis del capitalismo como sistema que no puede sino explotar al hombre y a la naturaleza, plantearse como horizonte el fin del sistema a través de un modelo político democrático que tienda a superarlo y no a peremnizarlo. En el primer caso el capitalismo es considerado como un orden siempre eterno e inmutable cuyos excesos deben ser corregidos. En el segundo los seres humanos se plantean un porvenir abierto a otras posibilidades. Por un lado la fatalidad histórica, por el otro el sentido que se le da y solo ese.

Hablar de mundialización y de antimundializacion sin calificarla o sin otra calificación que liberal en lugar de capitalista es un sin sentido. Finalmente el elogio del mundialismo7 ha sido construido sobre una hipótesis dudosa que se vincula con el naturalismo liberal8: existirían derechos humanos independientes de la organización social. Pero inversamente la negación de la universalidad de ciertos valores se hace en función de un valor juzgado universal por todas las culturas9 En ambos casos la absolutización del mundialismo constituye un razonamiento viciado. Por lo mismo ni el libre comercio ni el proteccionismo tienen legitimidad absoluta.. El libre comercio no debe ir más allá de nuestra capacidad de impedir que destruya nuestras sociedades, las culturas y el conocimiento humanos. En tal sentido, la capacidad de los pueblos de mantener una gran autonomía alimentaria es esencial. En cambio el proteccionismo no es más que un paliativo temporal que responde a la falta de cooperación y a las desigualdades de poder. Si el mundo debe evolucionar hacia una mayor libertad económica, solo deberá hacerse subordinándola a la libertad humana y a la puesta enmarca de normas de cooperación y no de normas que se dirijan a obtener la victoria de los más fuertes sobre los más débiles.10

La mundialización no puede ser ni "feliz" a lo Alan Minc, ni de "rostro humano" a lo Michel Camdessus. No lo podrá ser mientras algunos vivan sobre las espaldas de los demás. Estar a favor o en contra de la globalización constituye un falso debate que impide plantear el verdadero: a favor o en contra de la mercantilización capitalista..

Escoger el combate contra el capitalismo es fijarse un rumbo mucho más realista que el de creer que el mundo podrá continuar rodando eternamente con tantas injusticias y degradaciones. Una asociación como ATTAC no es en sí en principio, ni exclusivamente antiliberal ni fundamentalmente anticapitalista. Se encuentra en la articulación de las luchas, situándose en diferentes terrenos pero cada vez más vecinos entre sí: la lucha de clases en el sentido tradicional y las luchas contra las múltiples aberraciones sociales y ecológicas.. Por lo tanto se halla atravesada por las contradicciones de la sociedad y por las diversas aspiraciones que en ella se expresan. No constituye un handicap si el debate democrático se mantiene, por el contrario esto puede revelarse como un triunfo que facilite la toma de conciencia de una gran mayoría.. En todo caso constituye en Francia uno de los escasos lugares en los que se forja una cultura de la radicalización. Se hubiera deseado que los debates que ha impulsado e impuesto en los lugares públicos desde hace tres años hubieran sido asumidos por los sindicatos y las autoridades públicas ligadas al social-liberalismo, más peligroso aún que el simple antiliberalismo.

La evolución del capitalismo es de tal carácter que reune las bases objetivas de una conjunción de luchas que se dan en el terreno de la producción - tradicional territorio de la lucha de clases - y en el de otros campos ajenos a la producción, con la alimentación, la ecología, el marco de vida, la vivienda y los servicios públicos. El capitalismo reune hoy en día tales fundamentos con la vocación de adueñarse de todos ellos y de triturarlos con su lógica glacial. El proletariado es explotado porque es despojado de una gran parte de lo que produce pero también se halla alienado por el hecho de que el capitalismo le hurta no solamente su tiempo laboral sino también su crecimiento y cada vez más sus lapsos de vida y sus condiciones vitales, el agua, el aire, y el conocimiento. Pero si existe algo que al capital le será difícil arrancarnos son nuestra capacidad de indignación y nuestra capacidad de razonamiento que nutren nuestras capacidades de resistencia y de propuesta.

Notas

1 Este texto es parte de una conferencia que resume un texto mucho más importante " De l'antilibéralisme à l'anticapitalisme" de próxima aparición en ediciones del Passant Ordinaire.

2 Ver B. Larsabal " La bourse ou la vie: le miroir aux alouettes" Le Passan ordinaire, nº 32, dec.2000-janvier 2001.

3 Ver J.M. Harribey " L'entreprises sans usines ou la captation de la valeur" Le Monde, 03.07.01

4 J.C. Boulard, "Reflexion faite, oui aux fonds de pension" Le Monde 13.11.98, en respuesta a J.M. Harribey " Repartitions ou capitalisation: on ne finance jamais sa propre retraite", Le Monde 06.11.98

5 M. Anglietta, J. Château, J. Fayolle, J. Le Cacheux, V. Touze, M. Julliard, " L'Avenir de nos retraites face á la globaisation financière: une exploration du modèle INGENUE" La leerte du CPII nº 2000, abril 2001, en Problèmes économiques, nº 2722, 18 de juillet de 2001.

6 R. Passet, Eloge de la mondialisation par un "anti" présumé. Paris, Fayard, 2001, p.26

7 R. Passet, op.cit.El libro de Passet evita en mi opinión, el escollo de una mundialización definida según valores occidentales, por ejemplo: refuta la ideología de la domesticación de la naturaleza heredada del siglo de las luces. En tal sentido escapa a una de las críticas anteriormente citadas. Por el contrario su problemática antiliberal no está a la altura de la severa prueba que enarbola: por un lado una crítica radical " la rapacidad del capital" (p.23), " la rapacidad financiera" (p.27) " Los rapaces no tenían tiempo que perder" (p.57) y por el otro, propósitos ambiguos:" el emprendedor - nunca le será reprochado - busca siempre su propio interés. Pero se ha producido una coincidencia con el se los asalariados. No sucede esto cuando el poder pasa a manos de los financistas"(p.56).

8 Para complementar el tema de las pretendidas leyes naturales de la economía, ver J.M. Harribey " Nouvelle économie ou nouvelle idéologie", Le Passant ordinaire nº 33, février-mars 2001 reproducido en ATTAC Info, El Grano de arena nº 97 del 18.07.01, "Le plaisir, la souffrance et l'économiste:introduction à l'épistemologie de l'économie", Le Passant ordinaire,nº 34, avril-mai 2001, reproducido en Le Grain de Sable nº 248, 20.06.01.

9 S. Latouche, " Les mirages de lòccidentalisation du monde: en finir, une fois pour toutes, avec le development" Le Monde Diplomatique, mai 2001; J. Toiser, " Pour une critique de lídéologie des droits de l´homme", actes du colloque regional: " Mondialisation et émancipation humaine·ç2 Bordeaux, 16 al 21 octobre 2000, espaces Marx, p.48-51.

10 Ver J.M. Harribey, " Quelle (anti)mondialisation? Le Passant Ordinaire, nº 30, 06/07 2000

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