31 de enero del 2002

El foro de los millonarios se reune en Nueva York


La Jornada

¿Un foro para el diálogo sobre el futuro del mundo, o un coctel global para millonarios? ¿Iniciativa para promover el desarrollo y la estabilidad mundial, o un exclusivo club de la cúpula empresarial, política y académica?.

Se le ha llamado de todo, desde "Davos" hasta "representación de los ingenieros de la globalización", pero su nombre formal es Foro Económico Mundial, y no hay nada igual en este planeta.

La 32 reunión anual del Foro Económico Mundial (WEF, por sus siglas en inglés) se realizará durante cinco días, a partir del jueves 31 en Nueva York, y es la primera vez en su historia que no se efectuará en su sede, en Davos, Suiza. A esta ciudad llegarán unos 3 mil participantes del mundo empresarial, político, académico y cultural, con la intención de evaluar y "dialogar" sobre los desafíos del "nuevo" mundo que nació tras el 11 de septiembre.

Pero más que nada, no se trata de concluir acuerdos, armar complots, coordinar conspiraciones, ni diseñar políticas. Se trata de un acto sin paralelo para una amplia representación de autoproclamados "líderes", principalmente del sector privado internacional, junto con figuras políticas, académicas y sociales.

Hoy, el fundador y presidente del WEF, el académico suizo Klaus Schwab declaró aquí, en conferencia de prensa, que el propósito de esta reunión anual es "examinar los desafíos globales de una manera integrada", y de ofrecer una "visión sistémica de lo que está ocurriendo en el mundo".

Los gobiernos por sí solos, o el sector privado por sí solo, o las ONG solas, no pueden abordar estos desafíos mundiales, por lo cual "necesitamos una forma de cooperativa" para resolverlos. Insistió en que el WEF no es una entidad de toma de decisiones, ni una organización que representa una ideología o ciertos intereses, sino que, opinó, "el empresariado, en asociación con otros sectores, tiene que trabajar conjuntamente para lograr un mundo mejor".

El WEF ha definido seis temas globales claves que el mundo enfrentará en los próximos seis meses, los cuales son el eje de esta reunión. Estos son la reducción de la pobreza, compartir valores y respeto a diferencias, superación de la recesión mundial, los desafíos del sector empresarial y cómo restaurar la "confianza", lograr seguridad y paz, abordar las vulnerabilidades, y una evaluación de la gobernabilidad.

José María Figueres, director gerente del WEF, añadió hoy que el mundo cambió después del 11 de septiembre, y por lo tanto el programa y la ubicación de esta reunión fueron cambiados para reflejarlo. Así, el tema general de la reunión es "Liderazgo en tiempos frágiles: una visión para un futuro compartido". Agregó que ésta marcará la primera reunión global de este tipo después del 11 de septiembre, y que su tarea es centrarse más allá de "la coalición necesaria contra el terrorismo a la coalición necesaria por el desarrollo".

El WEF, dicen sus directores, ha buscado profundizar el diálogo multisectorial y las bases por la cooperación entre el sector empresarial y diversos actores. Por lo tanto, informaron, además de los mil 100 "líderes empresariales", participarán más de 35 dirigentes sindicales, 40 religiosos y representantes de más de 100 ONG.

También habrá una amplia representación de más de 300 figuras públicas como Kofi Annan, secretario general de la ONU; Colin Powell, secretario de Estado de Estados Unidos; Thabo Mbeki, presidente de Sudáfrica; Andrés Pastrana, de Colombia; Gerry Adams, de Irlanda, y Hamid Karzai, líder interino de Afganistán. También participarán todos los ministros de finanzas del Grupo de los 20. Junto a ellos estarán más de 200 expertos académicos, 300 "líderes" de medios, entre otros que incluyen a premios Nobel como Joseph Stiglitz, y figuras como Bono y Peter Gabriel. Igualmente estará el arzobispo Desmond Tutu, el ex presidente Bill Clinton y el líder sindical estadounidense, John Sweeney, junto con "empresarios sociales" de diversos países, además de representantes de algunos de los grupos sociales que se manifestaron contra el WEF en años pasados.

"Hemos tenido contacto con algunos que estuvieron en las calles el año pasado (durante las manifestaciones contra el WEF, en Davos) para que participen en esta reunión", señaló Figueres, al insistir que el WEF busca promover el diálogo, y que las ONG son un sector cada día más clave en la promoción del desarrollo. Sin mencionar el Foro Social Mundial, que se realizará al mismo tiempo en Porto Alegre, Brasil, indicó que entre los "empresarios sociales" invitados este año - seguramente por coincidencia- está Fabio Rosa, quien promovió una nueva forma de trasmisión barata de electricidad ¿en dónde?.... en Porto Alegre.

De México, los participantes gubernamentales incluyen a Luis Ernesto Derbez, Guillermo Ortiz y Francisco Gil Díaz. También estarán el ex presidente Ernesto Zedillo y empresarios como Emilio Azcarraga Jean; y entre los representantes de ONG, Martha Isabel Ruiz Corzo, del Grupo Ecológico Sierra Gorda, además de algunos analistas.

Pero todo esto es, más que nada, un foro para líderes empresariales, de hecho, es su club. Bill Gates, de Microsoft; Jeff Bezos, de Amazon; Steve Forbes y David Rockefeller, entre otros, pasarán por aquí. Algunos participantes habrán pagado más de 20 mil dólares para estar presentes, otros son invitados de las ONG y de sectores sociales, culturales y religiosos. El WEF es financiado por las contribuciones de más de mil de las principales empresas internacionales. Cada empresa paga anualmente 17 mil 647 dólares más 7 mil 353 por cada persona de esa empresa que participa en la reunión.

Tal vez lo más novedoso de este foro es que ha tenido que incorporar y responder a los críticos de las posiciones de la mayoría de sus participantes y anfitriones.

Varias sesiones y mesas de trabajo se dedicarán a la "ira mundial" contra la globalización, y de las respuestas sociales a las políticas de la globalización empresarial. El "diálogo", sobre el que tanto insisten los directores del WEF en torno a este gran tema de la globalización, no comenzó por una decisión interna, sino que esa entidad exclusiva por definición se ha visto obligada a incluir las voces que se presentan en todas las esquinas del mundo y que ahora parecen ser casi igual de transnacionales como las mismas empresas.

El "coctel" está por empezar bajo intensa seguridad. El diálogo tiene que ser protegido de los que no están invitados.