24 de enero del 2002

Otro emporio que cae en medio de la recesión norteamericana


The Guardian. Página 12
Traducción: Celita Doyhambéhère

El dominó de las grandes empresas Una de las cadenas de supermercados de descuentos más importantes de Estados Unidos se declaró en bancarrota y podría desaparecer, en una crisis gatillada por el colapso de la petrolera Enron.

K-Mart, una de las empresas de comercio minorista más conocidas en Estados Unidos, se declaró en bancarrota en medio de señales de una creciente crisis de confianza en Wall Street. La empresa mayorista llegó a su punto límite durante el fin de semana, cuando su único abastecedor de productos de almacén suspendió los envíos después que K-Mart no pudo hacer un pago por 78 millones de dólares.

La problemática empresa con base en Michigan se acogió al capítulo 11 de la protección en bancarrota contra sus acreedores e intenta llevar a cabo una amplia reestructuración, incluyendo el cierre de 350 comercios. La empresa tiene deudas por 4700 millones de dólares.

Los analistas dijeron que la caída de K-Mart, que es el mayor fracaso en la historia de las empresas minoristas en Estados Unidos, era un síntoma del nerviosismo entre los inversores desde el rápido y espectacular colapso de Enron, la empresa energética que una vez fue la séptima más grande en Estados Unidos. La caída en bancarrota de K-Mart tomó impulso después de que una nota de investigación del 2 de enero del banco de inversiones Prudential Securities comenzó a provocar alarma entre los inversores, abastecedores y acreedores, ya espantados por la debacle de Enron. Las acciones de K-Mart han perdido dos tercios de su valor desde el comienzo del año. Aunque la empresa hace tiempo que pierde en el mercado de valores frente a Wal-Mart y Target, la velocidad en que se quedó sin opciones tomó a todos por sorpresa.

El jefe ejecutivo de K-Mart, Charles Conway, se había incorporado a la empresa hace 20 meses y había comenzado a remodelar la firma. Dijo que esperaba "aprovechar al máximo esta oportunidad para comenzar de cero" bajo la protección del capítulo 11. K-Mart, que comenzó como una pequeña tienda de descuentos, tiene más de un siglo de vida. La presión sobre la empresa aumentó por el precio de los llamados bonos de seguridad, una segunda línea de seguros para cubrir responsabilidades, incluyendo aquellas que pueden surgir de la venta de armas y alcohol por parte de K-Mart. Los aseguradores que emiten esos bonos se quemaron gravemente con Enron y el precio de los bonos aumentó drásticamente, poniendo los flujos de efectivo en un mayúsculo e inesperado apuro. Una pregunta crítica con respecto a la habilidad de K-Mart para emerger de la bancarrota es si la popular marca de objetos del hogar norteamericana, Martha Stewart, usa el capítulo 11 como un excusa para hacer un trato con alguno de los rivales del mayorista. "El capítulo 11 es definitivamente una buena movida buena –dijo la analista Debra Weinswid en Bear Sterns–. Pero Martha Stewart tiene ahora la oportunidad de irse y esa marca es una gran apuesta. Y todavía hay otros temas que podrían llevar a la desaparición de K-Mart." K-Mart se aseguró 2000 millones de dólares de crédito de un grupo de bancos liderado por el JP Morgan Chase, que espera será suficiente para la llevar a cabo la reconstrucción. La empresa ya había anunciado una reestructuración operativa para el fin de la semana pasado, incluyendo la partida del presidente y gerente operativo, Mark Schwartz. K-Mart tuvo una Navidad desoladora, con las ventas descendiendo en un 1 por ciento. La baja resaltó aún más la fortaleza de su principal rival, Wal-Mart, que aumentó un 8 por ciento en las ventas. Los analistas habían estado esperando que las empresas de descuentos se desempeñaran bien por la depresión económica y los ataques terroristas.