27 de diciembre del 2001

Más de la mitad de los niños de Latinoamérica viven en la miseria


La Jornada

En América Latina 58 por ciento de los niños viven por debajo de la línea de pobreza; 33 por ciento de los menores de dos años están desnutridos, y crece el número de pequeños que viven en las calles en total desamparo. Un reporte de Bernardo Kliksberg, coordinador de la Iniciativa Interamericana sobre Capital Social, Etica y Desarrollo del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), señala que la región es la que tiene un reparto más desigual de la riqueza en todo el planeta.

Según este informe, detallado por la analista del BID Christina Mac Culloch, el 10 por ciento más rico tiene 84 veces el ingreso del 19 por ciento más pobre.

Además, destacó Kliksberg, la protección de la familia es un valor central, pero en los hechos la pobreza destruye diariamente numerosas familias, en tanto que las madres solteras están a cargo de 30 por ciento de los hogares en América Latina.

Las tasas de mortalidad materna de la zona son cinco veces mayores que las del mundo en desarrollo.

Hambre de solidaridad

Por su parte, el presidente del BID, Enrique V. Iglesias, señaló que en la región "hay también hambre de solidaridad", y destacó la importancia del desarrollo de capital humano y social para apoyar el progreso económico y el afianzamiento democrático de los países latinoamericanos.

Manifestó que la recuperación de la democracia en América Latina conlleva una demanda de mayores valores éticos. Las comunidades, agregó, juzgan ahora, desde esa perspectiva, las acciones de los funcionarios, los empresarios y las organizaciones internacionales. La sociedad civil, una de las grandes fuerzas en los años que vendrán, incrementará las demandas en el rubro de la ética.

Kliksberg, agregó que estos lamentables datos sobre la niñez muestran la magnitud de los desafíos que enfrenta América Latina. Frente a los agudos problemas de pobreza y desigualdad que presenta la zona, valores básicos tales como la responsabilidad; la sensibilidad frente a la pobreza, el respeto profundo a la dignidad humana, principalmnte de los más desvalidos, y la sensación de urgencia frente a los daños irreversibles que causa la miseria deberían orientar el diseño de políticas y esfuerzos por el desarrollo.

En la reunión denominada Etica y desarrollo: los nuevos desafíos, organizada por el BID, Kliksberg presentó la iniciativa que fue debatida por representantes del gobierno de Noruega y de 15 centros académicos para ampliar la discusión ética en la región e impulsar temas como la responsabilidad social de la empresa, el voluntariado y las grandes concertaciones sociales para enfrentar la pobreza.

Explicó que la iniciativa busca impulsar el fortalecimiento tanto de los valores como del capital social de los países de la región, aspectos que están profundamente interrelacionados y se potencian mutuamente. La experiencia internacional indica que los países con un índice mayor de capital social y ética han tenido mejores resultados en términos de desempeño económico, calidad de vida y maduración democrática, subrayó el especialista.

Durante la reunión, el presidente de Honduras, Carlos Flores, señaló que "hay hambre de ética en el mundo", y planteó que además de recursos y oportunidades la región necesita mayor comprensión internacional frente a las difíciles realidades que vive.

Hay que ver lo que podemos hacer con lo que tenemos y no aplicar automáticamente modelos o recetas de otras latitudes, precisó el mandatario hondureño, quien añadió que el desarrollo no es ético cuando deja de ocuparse de la brecha que separa a 80 por ciento de la población mundial con carencias agudas del 20 por ciento con necesidades satisfechas.

El presidente del Banco Centroamericano de Integración Económica, Pablo Schneider, y el embajador Jan Erik Leikvang, del Ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, también mostraron su preocupación por estos agudos problemas.

Leikvang dijo que la equidad, la inclusión y la participación social deben constituir un imperativo ético central de la agenda para el desarrollo.

Rechazo al economicismo

A su vez, el representante del BID en Honduras, Helge Semb, previno contra el economicismo, y dijo que los acuerdos económicos básicos no son fines en sí mismos, sino medios para lograr una mejor calidad de vida.

El encuentro se desarrolló en tres etapas de análisis: las relaciones entre ética y economía; entre ética y salud, educación y cuidado del medio ambiente, y la situación de los niños y los excluidos.