16 de noviembre del 2001

La Conferencia de Qatar logra un acuerdo sobre agricultura que aplauden los estados más ricos


Gara

Las profundas divisiones norte-norte y norte-sur no impidieron finalmente a la conferencia ministerial de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Doha lanzar una nueva ronda internacional de negociaciones sobre nuevos asuntos comerciales sensibles tras dos años de preparación. Con el trasfondo del fracaso de Seattle y después de seis días de difíciles negociaciones, la OMC consiguió llegar a algunos acuerdos importantes, como el referente a la producción de medicamentos en los países pobres, y se encontró con serias dificultades para encontrar un consenso en asuntos como la agricultura y el medio ambiente.

La que ya se ha denominado «ronda del desarrollo» para la liberalización comercial se celebró en Doha, en la conferencia ministerial celebrada por la OMC. El director general de la organización, Mike Moore, denominó así la ronda que han conseguido abrir 142 países, al considerar que ha de dar a los países pobres mayores posibilidades para desarrollarse y obtener un mejor equilibrio en el reparto de la riqueza.

Sin embargo, a propósito de la reunión de Doha, representantes de ONG han denunciado el método de trabajo desarrollado.

Tetteh Hormeku, de la ONG Red del Tercer Mundo-Africa, afirma al respecto que «esta trampa está designada para frustrar y subyugar a los países en desarrollo».

«Tenían que sortear tres desventajas para poder promover sus intereses en las negociaciones ­explica Hormeku­. Llegaron a Doha para discutir una agenda que excluía sus puntos de vista. Por tanto, en vez de un texto equilibrado en donde los temas de todos se toman como puntos de negociación, los países en desarrollo tienen que pelear para que sus temas sean incluidos en el texto para poder comenzar la lucha de las negociaciones. En segundo lugar ­añade­, si logran conseguir esto, tienen que soportar presiones, chantajes, sobornos y amenazas de los países desarrollados para mantener sus posiciones en los temas de negociación. En tercer lugar, tienen que lidiar con un proceso que está diseñado para hacerles imposible incluir sus temas en la agenda».

Confianza ante la recesión, pero quienes alaban lo logrado en Doha creen que, con el comienzo de esta ronda, se espera enviar una señal de confianza a la economía mundial, sobre todo en un momento en que existe la amenaza de una recesión, agravada por los efectos del 11- S.

Opinan que también supone una mejora de la imagen de la OMC, cuya credibilidad quedó en entredicho en Seattle hace dos años, cuando su anterior conferencia fracasó en medio de importantes manifestaciones.

La IV Conferencia Ministerial de la OMC se cerró con un día de retraso sobre la fecha prevista debido a las arduas negociaciones que fueron necesarias para alcanzar acuerdos en agricultura, comercio textil y otras cuestiones y, finalmente, cuando ya parecía al alcance de la mano, a un bloqueo de la India, que duró varias horas y puso la última nota de suspense a la reunión. La ceremonia de clausura de la conferencia de Doha estuvo presidida por el ministro de Economía y Comercio de Qatar, Yusef Husein Kamal, acompañado por el director general de la OMC.

En la declaración ministerial, que firmaron los representantes de los 142 países miembros, uno de los capítulos más discutidos ha sido el de la agricultura, en el que los ministros se comprometieron a entablar negociaciones para lograr «mejoras sustanciales» en el acceso a los mercados y a reducir las ayudas que los distorsionan.

La mayor discusión en esta cuestión se produjo entre la UE, que estaba dispuesta a negociar la reducción de los subsidios a la exportación, y el Grupo de Cairns (reúne a los principales exportadores agrícolas), que pedía su «eliminación por etapas».

La fórmula consensuada señala que, «sin prejuzgar el resultado de la negociación, se reducirán todas las formas de subvención a la exportación, con miras a su remoción progresiva».

Otro de los caballos de batalla de Europa en agricultura era la inclusión de las preocupaciones no comerciales de esta actividad, que considera que requieren una protección especial, porque tiene una dimensión social, de seguridad y calidad de los alimentos y de bienestar animal. La declaración reconoce que no deberá impedirse a ningún país que tome medidas para proteger estos aspectos, siempre y cuando no sean empleadas como barreras proteccionistas, que era el miedo expresado por los países más pobres.

También recoge la materia medioambiental, aunque no en la medida que les hubiese gustado a los Quince, que consideran de todos modos positivo que se empiece a hablar de estos asuntos en relación con el comercio.

Además de su documento principal, la OMC también adoptó una declaración ministerial sobre el derecho de los países a disponer de medicinas baratas, a pesar de la protección de las patentes de fármacos, y otra en la que se reconocen los problemas de los países pobres y la necesidad de ayudarles para poner en marcha los anteriores acuerdos del organismo multilateral. En Doha también se ha aprobado la entrada en la OMC de China, lo que es una revolución en el comercio mundial por sus 1.300 millones de consumidores potenciales, que lo convierten en el mercado más prometedor del siglo XXI.

Este nuevo ciclo de negociaciones para la eliminación de barreras al comercio se produce después de la Ronda Uruguay, que tardó ocho años en celebrarse y cuyo acta final se firmó en 1995 en Marraquech.

Jospin y Chirac, en un comunicado conjunto, a la vez que celebraron la integración por primera vez del medio ambiente en la negociación comercial internacional, advirtieron de que ésta será «plenamente» efectiva sólo si los acuerdos multilaterales en materia medioambiental son «firmados y ratificados por el conjunto de la comunidad internacional».

El ministro español de Economía, Rodrigo Rato, auguró que esta ronda posibilitará un aumento de la riqueza mundial «muy superior» al logrado tras la declaración de Uruguay, que permitió un incremento del comercio mundial de 200.000 millones de dólares anuales.

Para Washington, el inicio de las conversaciones comerciales que posibilita el acuerdo de Doha puede ofrecer grandes beneficios a su economía, ya que espera aumentar el acceso a otros mercados y el crecimiento de las exportaciones.

Para la Coordinadora de Agricultores y Ganaderos, la cumbre la OMC «acelera un proceso de liberalización injusto»

La Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG, en la que se integra EHNE) se opone a la declaración de la cumbre porque «acelera un proceso de liberalización injusto e insolidario».

En un comunicado, COAG, que como las demás organizaciones de Vía Campesina ha estado representada en Doha por el líder francés José Bové, detalla que tras arduas negociaciones, la UE se ha comprometido a reducir progresivamente su sistema de subvenciones agrícolas a la exportación, tal y como reclamaban las grandes potencias del comercio mundial.

La declaración va en contra del desarrollo de la agricultura familiar, asegura COAG, «ya que el proceso de liberalización por el que se ha apostado en la cumbre de la OMC está apoyado en un modelo industrial de altos insumos, orientado fundamentalmente a la exportación».

Para COAG, la dinámica generada por la OMC, bajo los auspicios de EEUU y la UE, está consolidando la desigualdad en el mundo y el hambre, que se hace especialmente dolorosa en el mundo rural, ya que el 70% de las personas que pasan hambre viven en este entorno. Esto explicaría que los países pobres se resistan a esta tendencia liberalizadora.

Añade que la liberalización por la que han apostado los países más desarrollados acentúa las asimetrías en el comercio mundial, «lo que exige la revisión inmediata de los acuerdos liberalizadores alcanzados en el marco de la OMC, una institución poco democrática en la que cada vez menos personas deciden el futuro de toda la humanidad».

Para COAG, la agricultura es una de las principales agredidas porque los tratados que se alcanzan favorecen que el agricultor perciba cada día menos por su esfuerzo, mientras las multinacionales concentran los recursos.