10 de mayo del 2001

Québec, un balance


ATACC

"Québec constituye si se la compara con Seattle, un verdadero paso adelante por la cantidad de participantes pero también por la masiva participación de estos en acciones directas" destacaba después de las manifestaciones, Russ Daviss, presidente de "Jobs with Justice" de Massachussets. Estas fueron "políticamente" mucho más homogéneas que las de Seattle y aunque los participantes eran muy diferentes, sus enfoques eran mucho menos "retorcidos", más directos. Los militantes del Sierra Club, la principal organización ecologista estadounidense, no se habían por ejemplo, disfrazado de tortugas.

Si se compara Québec con las concentraciones de las dos fechas que marcaron el año 2000, Washington D.C. en abril y Praga en setiembre, se tiene la misma impresión. Antes de entrar en el detalle, la primera impresión de conjunto recuerda increíblemente a las jornadas de 1968 en Paris, o por lo menos a la idea que se tiene de ellas.

Durante dos días miles de personas- tal vez 10.000 -rodearon el muro que protegía a los jefes de estado, participando poco o mucho en la "batalla de Québec". La ciudad no tiene más de 300.000 habitantes y aunque la mayoría de los manifestantes venían de los EEUU y del resto de Canadá la lengua más hablada era el francés. Se percibía una verdadera solidaridad entre los habitantes de la ciudad vieja y los estudiantes - cerca de 15 universidades estaban en huelga - y los participantes -esencialmente sindicalistas - que protagonizaban la gran manifestación autorizada que se desarrollaba en otro lugar.

Se veían también sectores de columnas sindicales o pequeños grupos participantes de la cumbre paralela a la "oficial". Subir y bajar el muro, orgullosos de haber sido víctimas de las bombas de gas lacrimógeno. Los informes de radio Québec participaban también de este clima, luego de haber sido extremadamente hostiles los días anteriores, (se suponía que los "camorristas" venían de los EEUU), los periodistas embriagados tal vez por la masiva presencia de jóvenes llegados dela Bella Provincia, se esmeraban en mantener el suspenso cuando la caída del muro y durante los enfrentamientos que se sucedieron Desde este punto de vista como lo señaló el "Financial Times" del 24 de abril, los manifestantes, ganaron la guerra de opinión, aunque no pudieron llegar a frustrar la Cumbre que apenas pudo ser retardada en una hora. El simbólico "muro de la vergüenza" tras el que fueron obligados a refugiarse los jefes de Estado, jugó un importante papel en la conquista de la opinión pública. Los mismos resultados de la Cumbre fortalecen esta lógica. Nada nuevo (la fecha del 2005 fue confirmada para la entrada en vigor del ALCA, Zona de Libre Comercio de las Americas), aunque incluya una declaración formal a favor de la democracia: un Estado que derogara estos principios, sería excluido de la zona de libre comercio, sin que ningún mecanismo, ni ninguna otra instancia hayan sido previstos.

Los debates y las diferencias entre los manifestantes

Se podían identificar dos claras diferencias: entre los clásicos debates entre radicalizados y moderados, habría que agregar la diferente sensibilidad entre francófonos y anglófonos.

El problema de Québec se manifestaba en el desconocimiento recíproco.

Las redes militantes son todas diferentes (no existe ninguna organización que sea realmente "canadiense"), se frecuentan poco y casi no se conocen.

En Québec se formaron tres coaliciones que jugaron un activo papel en las movilizaciones.

Estaban en principio los que organizaron la "Cumbre de los Pueblos de América", la contra-cumbre "oficial" en la que estaban presentes los sindicatos. Esta "Cumbre de los Pueblos" estaba vinculada a la Alianza Social Continental o hemisférica - en la que se encuentran todas las fuerzas que se oponen a la mundialización liberal en las Américas, desde la ORIT (que agrupa a los principales sindicatos) hasta la CLOC, coordinadora de organizaciones rurales de la que forma parte Via Campesina o la CONAIE de Ecuador. Casi todo el mundo se encontraba allí, desde la "Marcha Mundial de las Mujeres" hasta fuerzas que organizaban otras actividades en paralelo. Pero en esta Cumbre de los Pueblos se hallaban predominantemente los sindicatos de Québec, muy numerosos en la calle el 21 de abril, pero que a diferencia de los sindicatos anglófonos, se preocupaban por alejar a los manifestantes a la mayor distancia posible del muro y rechazaban la voz de orden " No al ALCA" La segunda coalición se formó bajo dos designaciones: OQP 2001 (Operación Primavera Québec 2001) o GOMM (Grupo opositor a la mundialización de los mercados.) OQP 2001 organizó una serie de talleres y de conferencias, mientras que el GOMM preparó para el viernes una manifestación hasta el muro.. Se encontraban en estas coaliciones redes de jóvenes y numerosas asociaciones entre las cuales ATTAC está creciendo rápidamente junto a otras organizaciones opuestas a la mundialización liberal. Desde el punto de vista político esta coalición afirmaba enfáticamente la voz de orden "No al ALCA" La tercera colaición agrupaba a dos asociaciones de tipo anarquista:
el CLAC " Convergencia de luchas anticapitalistas" presente en Montreal y CASA " Comité de recepción de la Cumbre de las Américas" de Québec. Fueron los que organizaron las manifestaciones más decididas, las que hicieron caer el muro el 20 y el 21.

El problema de la violencia

Este problema merece ser tenido en cuenta porque existen muchas posibilidades de que nuevamente se plantee en las próximas iniciativas.

La primera consideración trata de la libertad de elección de los manifestantes.

En Québec como en Praga en setiembre último, recorridos identificados por colores fueron señalizados, alertando sobre los grados de riesgo y de compromiso. El grupo verde era el más pacífico, tanto por el recorrido elegido como por sus formas de acción (rollos de papel higiénico proyectados al otro lado del muro). El grupo amarillo, organizado por el GOMM, encaracba también actitudes pacíficas, en el sector del muro más próximo a la Conferencia. Por lo que se temía la intervención policial: el GOMM había previsto a la cabeza de la columna, globos inflados con helio que podían soltarse como señal para dispersarse. El grupo rojo, finalmente, estaba integrado por la CLAC y CASA y era el más arrojado: pero todo estaba claro, un parlante repetía regularmente a los manifestantes de esta columna que existían riesgos y de que podían realizar otras elecciones.

La segunda consideración tiene que ver con el grado de violencia registrado en Québec. En aplastante mayoría, la mayor parte de los manifestantes eran no-violentos, utilizaban medios simbólicos (como el de la catapulta que lanzaba ositos de peluche sobre los policías), o devolvían las municiones empleadas por la policía (la foto de un manifestante que usaba su bastón de hockey para devolver las granadas de gas lacrimógeno fue publicada en muchos periódicos). Y aún los que estaban más lejos, participando del derrumbe del muro, se habían fijado límites muy precisos: los manifestantes entraban algunos metros en el recinto prohibido pero retrocedían cuando avanzaba la policía.

Esta combinación entre la libertad de elección y el carácter simbólico - o en todo caso de limitada violencia - de las acciones encaradas facilitaba la simbiosis entre los diferentes grupos de manifestantes y el carácter popular de las iniciativas, incluyendo las que se desarrollaban junto al muro.

Muchas otras cosas podrían narrarse a propósito de las movilizaciones de Québec: sobre la importancia de las alianzas y de las coaliciones, a escala nacional e internacional, sobre la amplitud de los movimientos juveniles o sobre la organización de grupos afines, un tipo de organización que en Québec, estuvo mejor organizada por los estadounidenses que por los de Québec. Pero esto mismo sucedió en Seattle y en Praga. Québec en este sentido se ubica en la misma línea de las precedentes organizaciones