9 de agosto del 2002

Privatizar las jubilaciones: el trabajo de los empleados como garantía de la especulación financiera

Alessandro Santoro
ATTAC- Il Granello di Sabbia, nº 62

La campaña por una gradual reducción del papel que cumple el sistema público de jubilaciones a favor del aumento de las jubilaciones privadas se basa en dos axiomas:
- el sistema público de jubilaciones se halla en crisis.

- la mejor solución a dicha crisis es la apertura del sistema de jubilaciones bajo la forma de previsión de capitalización privada Es necesario analizar atentamente los fundamentos de estas afirmaciones para descubrir el engaño y los peligros que nos acechan.

La crisis del sistema previsional público (de reparto) se explica diciendo que las contribuciones procedentes de los trabajadores en actividad no alcanzan para pagar a los jubilados.

Se trata de un razonamiento puramente numérico que esconde un análisis incompleto de lo elementos que determinan el equilibrio de un sistema de reparto ( en el cual los actuales trabajadores pagan las jubilaciones de los trabajadores de ayer). Es cierto que dicho equilibrio depende de la relación entre la cantidad de trabajadores activos y la cantidad de jubilados, y de las reglas de cálculo que se apliquen, pero también depende del nivel salarial de los trabajadores activos debido a que las contribuciones previsionales son proporcionales a los ingresos de los asalariados.

Los autores de la previsión por capitalización (en primer término los gobernadores de la banca de Italia) tienden a olvidar esta simple consideración, afirmando que el desequilibrio numérico entre trabajadores activos y jubilados impulsa a encaminarse a la previsión por capitalización. ¿Y porqué razón la olvidan? Debido talvez a que si se reflexionara sobre la situación de los salarios se llegaría a la conclusión de que en los últimos veinte años (en Italia como en el resto de Europa) las ganancias en términos relativos han crecido y en cambio los salarios han disminuido, o dicho de otro modo los trabajadores no han podido disfrutar de los incrementos de productividad obtenidos a través de la intensificación de los ritmos de trabajo y la precarización de las condiciones.

Es decir que en la práctica la mencionada crisis del sistema público de jubilaciones está determinado no solo por el desarrrollo demográfico natural sino también por le injusta distribución de la riqueza característica de Italia y de otros países capitalistas, en los últimas dos décadas.

Sin embargo, aún suponiendo que fuera necesario reequilibrar las cuentas del sistema de previsión público, ¿porqué tendría que buscarse la solución en el sistema de capitalización privado? Este sistema prevé fundamentalmente que el monto de las jubilaciones se vincule a los vaivenes de los mercados financieros para quiénes las jubilaciones se convierten en una forma de inversión bursátil de largo plazo. Esta posibilidad ya existe en Italia bajo la forma de fondos cerrados ( es decir reservados a cierta categoría de trabajadores) o abiertos. Y bien si un trabajador contrata una póliza de capitalización previsional, ningún banco ni compañía de seguros está en condiciones de garantizarla ni siquiera un mínimo nivel de jubilación futura.

Es decir que lo que se le está pidiendo al trabajador es que asuma el riesgo de los vaivenes de los mercados financieros; los bancos no quieren correr con los riesgos de las inversiones bursátiles, los derivan simplemente a los trabajadores.

El caso Enron es , desde este punto de vista, ejemplificador: la quiebra de esta compañía produjo la quiebra del fondo de jubilaciones que contra toda regla había sido colocado en su mayor parte en acciones de la misma Enron.

De modo que los trabajadores, al quebrar la empresa, debido a las oscuras maniobras de sus millonarios dirigentes, no perdieron su trabajo pero vieron evaporarse sus jubilaciones! En otras palabras, estamos frente a otro ejemplo de aquélla v vieja costumbre de los patrones de socializar las pérdidas y de privatizar las ganancias.

El desvío de las jubilaciones hacia el mercado financiero tiene otro objetivo evidente: tratar de disimular las razones del conflicto.

Desde el momento en que la suerte de las jubilaciones pasa a depender del mercado financiero, el mismo trbajador se sentir cerrar el círculo: luego de haber contribuido a la crisis del sistema público de previsión social, erosionando los salarios y en consecuencia los aportes que financian el sistema, puede utilizar las jubilaciones privadas no solo para intensificar el procesp de financiarización de la economía sino también para poner límites al conflicto salarial.

Es necesario oponerse a esta tendencia, acudiendo rápidamente al establecimiento de una estrategia basada en el fortalecimiento del sistema público de jubilaciones a través de una serie de medidas que trastoquen esta lógica. Por ejemplo se podría pensar en:á inhibido de pedir mayor salario porque, se sabe, las Bolsas temen a los aumentos salariales (son inflacionarios dicen) como a la peste. Esto constituye un elemento fundamental del sistema capitalista de los EEUU y tiene importancia no secundaria en la explicación de porqué la Cofindustria (N. de T. Confederación industrial italiana)y los Mercados piden a gritos el fortalecimiento de los fondos jubilatorios.

En síntesis con la privatización de las jubilaciones el sistema capitalista intenta 1) Establecer una nueva relación entre salarios y beneficios restituyéndoles a los trabajadores (por vía contractual o fiscal) los beneficios de la productividad.

2) Revisar algunos regímenes previsionales de privilegio 3) Establecer una contribución solidaria (como en Francia) destinada a financiar el sistema público de jubilaciones y pensiones sobre la base de las rentas financieras o a través de la aplicación de 4) 5) un impuesto mínimo a las grandes empresas.


Traducción S. Merino