30 de septiembre del 2002

Se caldea la guerra contra el software de código abierto

Michelle Delio
Wired

  Un grupo de lobby conocido como Iniciativa por la Opción en Software intensifica la lucha contra la decisión de varios gobiernos de dictar leyes que promuevan el uso de sistemas de fuente abierta. Por Michelle Delio.

Las leyes que promueven el uso en los ámbitos gubernamentales de software de código abierto son antinorteamericanas, aticompetitivas, perjudiciales para el comercio y una maldición para la economía y los contribuyentes, según el grupo Initiative for Software Choice (ISC, Iniciativa por la Opción en Software).

Desde hace aproximadamente un año, más de veinte gobiernos aprobaron o propusieron casi 70 leyes o cambios de políticas que establecen --o al menos, sugieren con firmeza-- la adopción de software de fuente abierta en los organismos gubernamentales.

La Initiative for Software Choice viene haciendo lobby contra esas leyes desde mayo y tiene la intención de intensificar sus esfuerzos en las próximas semanas a fin de bloquear la aprobación de varias propuestas que aún no han sido tratadas en diversos países de Europa y América del Sur.

El primer blanco de la ISC será Venezuela. El gabinete del presidente Hugo Chávez se encuentra preparando un paquete de decretos presidenciales que forman parte de las "Medidas de Reactivación Económica" y las "Políticas Básicas de Modernización del Estado". El paquete será anunciado el sábado y, según se espera, incluirá un decreto en el que se dispone que las dependencias del gobierno empleen casi exclusivamente software de fuente abierta.

La ISC asegura que esas medidas constituyen barreras comerciales para las empresas estadounidenses y violan diversos tratados, así como las normas establecidas por la Organización Mundial del Comercio. En Ucrania, Colombia y Perú está pendiente el tratamiento de medidas similares.

Algunos defensores de la fuente abierta concuerdan con la ISC en principio, por cuanto sostienen que la elección de software no debe imponerse por ley sino que debe estar basada en los méritos del producto.

Otros, en cambio, consideran que la verdadera intención de la ISC es mantener el status quo: la existencia de un sesgo de los gobiernos favorable al software propietario.

La ISC está presidida por la Computing Technology Industry Association (CompTIA, Asociación de la Industria de la Tecnología Informática), un grupo de la industria que cuenta con más de 8.000 miembros.

Algunos defensores del software de código abierto (OSS, open-source software) consideran que la CompTIA y la ISC no son más que un aparato financiado por Microsoft, una acusación que Michael Wendy, un abogado de la ISC, niega con vehemencia.

"Ninguno de nuestros miembros, ni siquiera Microsoft, aporta más del 1 por ciento de nuestros ingresos totales", dijo Wendy.

Wendy también responde a las críticas respecto de las costosas actividades de lobby que desarrolla el grupo en el ámbito de la política diciendo que sus detractores también cuentan con artillería de grueso calibre de su lado.

"De la misma manera que nosotros les ofrecemos a nuestros miembros una manera de hacerse oír, la Free Software Foundation (Fundación Software Libre) y otros grupos lo hacen con la comunidad OSS", señaló Wendy. "Y las grandes empresas que venden OSS también aportan sus considerables recursos para la defensa de sus intereses".

"La acogida extremadamente favorable que muchas de las propuestas de estos gobiernos tuvo por parte de la prensa y de otros gobiernos del mundo entero muestra a las claras la magnitud de esos recursos", agregó Wendy. "No estamos en desacuerdo con su capacidad de defensa, sino tan sólo con su postura restrictiva que limita la elección, distorsiona el mercado y perjudica a los contribuyentes".

Wendy concuerda en que el mejoramiento de la seguridad, la promoción de la competencia, la lucha contra la piratería, el desarrollo de las comunidades locales de software y el ahorro de costos son los motivos por los que el interés de los gobiernos por el software de fuente abierta sigue en aumento.

En un informe (PDF) emitido recientemente por la Comisión Europea se sugiere que los gobiernos europeos deberían utilizar software de fuente abierta para reducir los costos tecnológicos, que según se estima tendrán un incremento del 28 por ciento en el corriente año y alcanzarán los 6.600 millones de euros (6.700 millones de dólares).

Pero Robin Miller, jefe de redacción de Linux.com, duda de que la industria del software estadounidense sea derribada por el código abierto.

"Las empresas de software inteligentes de Estados Unidos se adaptarán a los cambios que se operen en el mercado del software, y las estúpidas no", dijo Miller. "Un puñado de multimillonarios estadounidenses del software serán algo menos ricos de lo que son hoy debido a la competencia con la fuente abierta, pero en cambio habrá miles de empresas nuevas de software --creadas por los empleados inteligentes despedidos por las empresas estúpidas-- a las que les irá muy bien".

"En resumen, a la industria del software estadounidense le irá muy bien".