29 de mayo del 2002

Efecto en América Latina de nuevos subsidios al agro de EEUU

Carlos Montero
ATTAC

Los subsidios al agro de Estados Unidos, por 180 mil millones de dólares en diez años, provocarán una baja artificial de los precios internacionales de los commodities, reducirán importaciones de bienes primarios latinoamericanos desde los países desarrollados y darán más competitividad mundial a los productos industriales estadounidenses, cuyas empresas tendrán insumos más baratos.

Este es el panorama al que se enfrentarán los agricultores de América Latina a partir de la promulgación el lunes 13 de mayo, por parte del presidente George W. Bush, de la Ley Agrícola votada cinco días antes por el Congreso, conocida como 'Acta de Seguridad Granjera e Inversión Rural 2002', que incrementa para los próximos seis años hasta 80% los aportes anteriores, en vez de bajarlos.

El presidente argentino, Eduardo Duhalde, criticó ante el diario La Nación el programa de subsidios agrícolas de Washington DC, "porque Estados Unidos pregona el librecambio, pero sólo cuando le conviene, y luego se transforman en proteccionistas obscenos".

El ingeniero agrónomo argentino Carlos Tallone, director de la consultora Passerieu, Tallone y Asociados, considera que estamos ante el lanzamiento de una estrategia continental en materia productiva.

La Unión Europea opina que EEUU -con los nuevos subsidios- ya no es una fuerza creíble para reducir distorsiones en la reforma agropecuaria que se promete lograr a nivel global desde hace 15 años, según mensaje interno a sus embajadores en América Latina, al que Radio Nederland tuvo acceso. EEUU "guia a los granjeros en una vía altamente distorsionante de la producción", agrega el memo fechado en Bruselas, al aludir a "subsidios masivos a los agricultores estadounidenses, de entre 15.000 a 20.000 millones de dólares anuales durante una década".

La exigua promesa de negociar, era la única esperanza que sacaron los 18 países exportadores de bienes primarios del Grupo de Cairns, de la última cumbre de la Organización Mundial de Comercio. Pues los subsidios agrícolas globales multiplican por seis, los 50.000 millones de dólares que los países industrializados destinan a los países subdesarrollados.

La embajadora de la Unión Europea en Uruguay, Stella Zervoudaki, considera que se camina para atrás en las expectativas abiertas por la OMC, en noviembre pasado en Doha, Qatar.

El aporte a cada "granjero a tiempo completo" se traduce en 20.000 dólares anuales para los agricultores estado-unidenses y 14.000 dólares para sus pares comunitarios. El productor sojero paraguayo y asesor técnico de la Cámara de Cereales y Oleaginosas, Luis Enrique Cubilla, relató que recibió la novedad como un baldazo de agua fría durante un seminario que estaban dictando, precisamente, técnicos del gobierno de Estados Unidos, que buscaban convencerlos de aumentar su productividad con medios transgénicos.

Olas de inmigrantes a las ciudades, más urbanización, desempleo masivo ymás pobreza, es el pronóstico de Oxfam America, institución defensora del acceso de países pobres a mercados ricos. Esta ONG declaró su horror porque "para los agricultores pobres en los países en desarrollo, significa que los productos importados serán mucho más baratos de lo que pueden producir, por lo que los pequeños agricultores quedan fuera del negocio".

El director guatemalteco de Análisis Económico del Ministerio de Economía, Enrique Betancour, explicó que el impacto no tiene comparación, porque para Estados Unidos el agro representa 13% de su Producto Interno Bruto, mientras para Guatemala es el 75%. Este es el mismo temor del presidente de la Federación Nacional Campesina de Paraguay, Odilón Espínola, pues en su país la soja supera el 50% de las exportaciones y el algodón ocupa a 130.000 personas, que no tendrían medios de subsistencia si pierden más mercados.

Saltando orígenes y profesiones, la embajadora europea en Uruguay coincide con el pronóstico negativo del dirigente campesino paraguayo.

Las estadísticas de Eurostat, indican que Europa importa productos agropecuarios de países en desarrollo por 35.500 millones de dólares cada año y EEUU importa por 20.800 millones.

En sentido contrario, EEUU exporta a países en desarrollo bienes primarios por 24.800 millones de dólares cada año y los miembros comunitarios lo hacen en promedio por 16.000 millones de dólares.

La norma votada por el Congreso estadounidense prevé desbloquear más de 73.000 millones de dólares hasta 2007 en subvenciones públicas directas para los agricultores, justo cuando se había desplazado a EEUU al tercer lugar como productor mundial de soja, detrás de Brasil y Argentina.

El ingeniero Carlos Tallone trata de visualizar en su consultora las consecuencias, porque Argentina exporta el 70% de su producción de granos Chile mantiene un intercambio de 7.000 millones de dólares con EEUU, su principal socio comercial, con el cual esperaba firmar un tratado antes de fin de año. Y aunque para el presidente George W Bush, la Ley Agrícola "es generosa y brinda una red de seguridad a los agricultores sin alentar una sobreproducción o una baja de los precios", ya los exportadores chilenos esperan un impacto aproximado de 1.500 millones de dólares. Por ello respondió, mediante el jefe negociador del acuerdo con EEUU, Osvaldo Rosales, que se trata de "una muy mala señal de parte de quien aspiraría a encabezar un proceso mundial de liberación comercial".

Es lo que también expresa Luis Enrique Cubilla, de la cámara sojera paraguaya, quien prevé pérdidas no sólo en precios, sino en captación de capitales.

Odilón Espínola, el líder campesino paraguayo que en marzo condujo una marcha de agricultores hasta el Congreso y la Presidencia, se concentró en lo que significa la pérdida de competitividad.

Brasil estima sus pérdidas en 2.500 millones de dólares. Y aún estudia si llevará a la OMC la disputa con los estadounidenses por subvenciones a la soja y la que mantiene con la Unión Europea por subsidios al azúcar ante temor a represalias. Su gobierno advirtió que podría optar por "acuerdos bilaterales y multilaterales con otros países latinoamericanos" en vez del Area de Libre Comercio de las Américas para el 2005. El presidente brasileño, Fernando Henrique Cardoso, criticó "que la incompetencia de algunos, sobre todo en el área agrícola, sigue prevaleciendo sobre los intereses de muchos".

Por su parte en Uruguay, que inicia tratativas con EEUU para un acuerdo bilateral a pesar de sus socios del Mercosur, el presidente Jorge Batlle relativizó el impacto, diciendo que se emparejaban así los norteamericanos con los subsidios europeos. Pero la delegación de la Unión Europea ya empieza a enumerar productos primarios y agroindustriales uruguayos que encontrarán problemas.

El gobierno de Vicente Fox considera que este paquete daña "de manera innecesaria los intereses de México", mientras el gobierno colombiano llamó a un "frente común" para desmontar subsidios, en el marco de la Comunidad Andina de Naciones, cuyo presidente temporario, el primer mandatario de Bolivia, Jorge Quiroga, convocó a "la apertura de mercados de los países desarrollados".

El ministro brasileño de Agricultura, Marcus Vinicius Pratini de Moraes, fue más allá que sus pares del continente, y ya dijo que los nuevos subsidios del gobierno estadounidense al agro inviabilizan las negociaciones del ALCA y comprometen las de la OMC. La frase impactó como advertencia, justo cuando gobernantes de toda América Latina y el Caribe llegaban a Madrid para avanzar pactos interregionales con la Unión Europea.

La aceleración de acuerdos arancelarios entre Latinoamérica y Europa, y la paralela traba a las tratativas comerciales panamericanas con Estados Unidos -cuyo presidente no consigue la Autoridad de Promoción Comercial para negociar con manos libres- podrían ser las primeras consecuencias del paquete de subsidios de Bush y que marcarán las relaciones hemisféricas de los próximos años.


Para Radio Nederland, desde LA SINTESIS MERCOSUR