E C O N O M Í A 

29 de enero del 2003

Plan Bush de relanzamiento de la economía

Reanimar Wall Street

Galia Trépère
Rouge.16-01-2003

La semana pasada, Bush anunció un nuevo plan de relanzamiento de 674 millardos de dólares en 10 años. Presentado como destinado a proporcionar un empleo a cada estadounidense, este plan, esencialmente constituido por ventajas fiscales, concede nuevos privilegios a los más ricos e intenta relanzar la Bolsa.

“No estaremos satisfechos más que cuando cada sector de nuestra economía esté sano y vigoroso, cuando cada empresa pueda desarrollarse y cuando cada persona que lo desee pueda encontrar un empleo”: es así como Bush ha presentado su plan de relanzamiento.

Dejando aparte la subida de los subsidios familiares, la prolongación del pago de ciertas indemnizaciones a los parados y de la asunción de una parte de los gastos soportados por los parados que buscan trabajo, todas las demás medidas avanzadas por Bush consisten en reducciones fiscales que vendrían a ofrecer, según la Casa Blanca, 70 millardos de dólares de dinero fresco a 92 millones de estadounidenses. Con lo que se les animaría a “consumir, ahorrar, invertir”. El plan permitiría también crear 2,1 millones de empleos de aquí a 2004, año en el que Bush, que pretende presentarse a un segundo mandato, tiene un gran interés en ver bajar el paro, que ha alcanzado el 6% el pasado mes de noviembre.

Principal medida de ese plan, la supresión del impuesto sobre los dividendos que cobran los accionistas. Hasta ahora, los dividendos pagaban un 36,8% de impuestos, mientras que las ganancias en capital solo el 20%. En período de euforia bursátil, no era la perspectiva de cobrar dividendos lo que llevaba hacia la Bolsa, sino más bien las fuertes valorizaciones de las propias acciones, debido a una especulación al alza y a las ganancias producto de su reventa. Tampoco las empresas privilegiaban los dividendos. Es diferente hoy: mientras las bolsas han perdido más de la mitad de su valor, la promesa de dividendos pagados por las empresas podría conseguir atraer gente a Wall Street. Y aún más si los dividendos están exonerados de impuestos.

Lo anterior es como decir que este plan, igual que el precedente, está ante todo destinado a los más ricos. Solo 35 millones de estadounidenses perciben dividendos, y de forma muy desigual.

En los Estados Unidos, economistas que critican el plan Bush han hecho estos cálculos: los contribuyentes cuyas rentas anuales no superan 30.000 dólares disfrutarán de una bajada de sus impuestos de 60 dólares, mientras que los que ganan más de 200.000 dólares verán como sus impuestos disminuyen en 12.000 dólares. En cuanto a Bush y su vicepresidente Cheney, habrían ahorrado respectivamente, si esta disposición se hubiera aplicado en 2001, 16.500 y 105.000 dólares de sus impuestos. Al mismo tiempo, el paro causa estragos, y más aún debido a que los sistemas de subsidio son precarios. Solo 3,42 millones de parados cobran subvenciones en los Estados Unidos , y a finales de diciembre, 750.000 parados habían llegado al final de su derecho a cobro (tras 26 semanas de cobertura), sin que los representantes del Congreso hubieran prolongado este derecho trece semanas –como se produce habitualmente en período de recesión-, antes de irse de vacaciones.

Es esta renovación la que Bush ha incluido en su plan.

Mediante las reducciones de impuestos, Bush intenta también sostener el consumo, principal motor del crecimiento en los Estados Unidos, que está debilitándose. Pero su resultado más probable será el aumento del endeudamiento privado mientras que la inyección en la economía de 2.000 millardos de dólares (si se añaden los 674 millardos a los 1.350 millardos de reducciones de impuestos ya votadas en 2001) va a aumentar aún más el déficit presupuestario.

En cuanto al “electrochoc” reanimador de la confianza en la economía americana que este plan debería provocar, parece ya que no hay nada de nada. La bajada del dólar, expresión del hecho de que los capitales extranjeros vuelven la espalda a los Estados Unidos, ha vuelto con fuerza.