| I N T E R N A C I O N A L |
17 de julio del 2003 |
Marcos Domich
Rebelión
Mientras la derecha y el neoliberalismo han logrado vadear las corrientes
más fuertes y siguen aplicando, a su gusto, el programa antinacional y
antipopular, el MAS se va tornando en una fuerza electorera y un informe
movimiento populista. El invento del Estado Mayor del Pueblo lo único que
consigue es asustar a algunas viejas beatas y dar pretextos a la derecha y
el imperialismo.
Comparando los tensos días del 12/13 de febrero, en los que los acelerados
de siempre creían que podría producirse "el asalto al cielo", nos
encontramos con que las aguas han vuelto a su cauce. Hoy, si no fueran los
oscuros hechos de el Chapare, diríamos que reina una calma chicha. El
asustado Sánchez de Lozada (SdL) ha vuelto a moverse más tranquilo; sus
temores paranoides (de que todo el mundo quería matarlo, o por lo menos
defenestrarlo del Palacio Quemado) se han apaciguado. Ha vuelto a viajar al
MERCOSUR (Montevideo) para aparentar que está con la integración
latinoamericana, pero es el presidente que más ha insistido en que hay que
suscribir el Acuerdo de Libre Comercio de las Américas (ALCA), con el
tiburón norteamericano incluido. Se ve que sobre él y el chileno Lagos (las
sardinas) el diktat de la Casa Blanca funciona plenamente; tanto, que nos
han revelado que hasta fin de año se firmará un Tratado de Libre Comercio
(TLC) entre Chile y Bolivia. No es ningún acuerdo que hubiera surgido del
interés y las necesidades de los pueblos boliviano y chileno. Nada de eso;
la inspiración viene de los EUA y los organismos financieros
internacionales. Recordemos que con bombos y platillos Chile ya ha firmado
un TLC con los EUA. Ahora, parte de las desventajas de Chile ante los EUA se
las descargará sobre los escuálidos hombros de la economía boliviana.
Comentando un poco más del viaje a Montevideo, hay que ver cómo quedó, SdL,
opacado ante la rutilante figura de Hugo Chávez que, sin ser del MERCOSUR,
llegó y se mandó el discurso más importante y más vibrante acerca de la
integración latinoamericana. En el aeropuerto los periodistas ni siquiera
notaron que llegó SdL, el que, según los reporteros un poco venenosos, fue
despachado a su hotel en un bus con toda su delegación.
Pero volvamos al título de nuestro artículo. En los días febrero cuando todo
los antineoliberales y antigonistas se sentían entusiastas con la respuesta
espontánea de las masas ante el brutal paquete que se conoció como el
"impuestazo" y que concluyó con la retirada desordenada del Ejecutivo, el
MAS planteaba, poco menos, que "el momento había llegado". Apenas unos días
después de pregonar la instauración de un juicio de responsabilidades a SdL
y obligarlo a abandonar el gobierno, la táctica masista cambió bruscamente.
Los desbordes del 12/13 F habían restado pujanza al impulso popular; el
contraataque fue cruento y brutal. La derecha en su conjunto y el gobierno
fueron reponiéndose del susto y comenzaron a ajustar las tuercas de su
sistema de control social, es decir de represión.
De otra parte el MAS había entablado una aguda competencia con Nueva Fuerza
Republicana (NFR); y ésta, aunque aparentaba seguir en una cerrada oposición
al gobierno (e inclusive conspiraba), estaba en permanentes tratativas con
el oficialismo e interconectado a la embassy. Por lo que se sabe, las
tratativas culminarán en un pacto y acaso con la entrada, de la fuerza
que capitanea Reyes Villa, al gabinete de SdL. Tampoco había acuerdos con el
MIP de Felipe Quispe. Las coincidencias y declaraciones paralelas, de
inconmovible firmeza ante los poderes neoliberales, eran fugaces y poco
consistentes.
Evidentemente, el MAS no tenía (ni tiene) una política de aliados y su
visión acerca de la correlación real de fuerzas era, en el mejor de los
casos, miope. Su lectura del estado real de las instituciones (ejército,
policía y parlamento) era (y es) muy superficial. No tiene ni idea hasta
dónde van los mecanismos de control institucional y la formación de sus
cuadros que los hace, en ultima instancia, custodios del sistema y del
régimen. Tampoco calculan a cabalidad cuándo, en qué circunstancias y
quiénes son los que, en esas instituciones, pueden dar un vuelco a la
situación. Por el contrario, el vuelco, si así se puede llamar a la maniobra
entrista de la Vanguardia Institucional Mariscal de Ayacucho (VIMA), lo
producen un conjunto de policías jubilados que toman el control de
importantes palancas de la inteligencia y la seguridad estatal. Lo más grave
es que este acuerdo vuelve a colocar, en puntos clave de la seguridad
(represión y espionaje) estatal, a personajes con un alarmante file de
servicios para la embassy y una mentalidad fascistoide a toda prueba.
Tampoco hubo ninguna coordinación con las organizaciones sindicales y
sociales. La burocracia sindical que trabaja para el gobierno convocaba, por
cuerda separada, a marchas, movilizaciones y paros que, antes que fortalecer
al movimiento social, lo sumergía en la disparidad y la turbidez. La única
conclusión posible es que el MAS tiene alguna organicidad meramente táctica,
pero ninguna organicidad estratégica.
Surge el Estado Mayor del Pueblo
Por último, en ese período es que surge el llamado "Estado Mayor del Pueblo"
(EMP). Tremendo nombre para una "instancia de dirección" que nunca se supo
sobre qué cimientos se construía, quiénes realmente lo integraban y cuáles
(lo que es más importante) eran los mecanismos de toma de decisiones y cómo
se las llevaría a la práctica. Si nos ponemos a pensar cómo surgió la idea
de un "estado mayor" y conocemos los sucesos en su intimidad, veremos que en
realidad era el producto de una interpretación torcida y ligera, casi
pueril, de una necesidad real de quienes se oponen al actual régimen. En
realidad, la idea que se planteó fue la de unificar las fuerzas populares en
una sola dirección y el establecimiento de una conducción unitaria y
coherente; es a eso alguien le llamó "una especie de estado mayor". Los
fogosos de siempre que al escuchar estos vocablos ardientes no caben de
contento, tomaron el nombre y se lo chantaron a una reunión en la que, sin
ningún orden y ningún mandato real (consultado y asimilado por las bases),
se autoproclamó la conductora de las fuerzas revolucionarias que darían al
traste con el neoliberalismo, en un tris.
El resultado más directo, de la algarabía por de la existencia de un EMP,
fue alarmar y darles pretextos a las fuerzas más reaccionarias y
separatistas, sobre todo de la capital oriental que, como es "normal",
comenzaron también a organizarse y a mostrar los dientes, pavoneándose de su
capacidad de respuesta a los "vándalos". Es prácticamente una regularidad
que ante una situación de amenaza (real o ficticia) para las clases
dominantes e inclusive para las capas medias - que tienen una sensibilidad
hipertrofiada ante el desorden y el futuro incierto - tiendan a reaccionar
clamando la "instauración del orden", que es la mejor base mental y
psicológica para la prosperidad de las ideas autoritarias y fascistas.
El ampliado de Sucre.- A fines mayo y comienzos de junio se reunió en Sucre
un ampliado del "Estado Mayor del Pueblo" (EMP). No existió una convocatoria
precisa ni un orden día anteladamente conocido. Asistieron unas 100 personas
en "representación" de organizaciones campesinas, gremiales y algunas
centrales obreras, como las de Sucre, Cochabamba y La Paz y algunos
dirigentes fabriles. También asistió una buena parte de la brigada de
parlamentaria del MAS. En calidad de expositores estuvieron intelectuales
como Prada Alcoreza y algunos, menos conocidos, como Héctor Arce que disertó
sobre el tema de la asamblea constituyente. Todos, en realidad, tenían el
carácter de invitados. Fue resaltante la presencia de una serie de
funcionarios y encargados de ONG's. Como tal el ampliado no tenía las
características ni de una reunión sindical ni de un partido político por la
representatividad y el carácter de los participantes. Era una suerte de
asamblea, muy ajustada al asambleísmo que impulsan como método de toma de
decisiones, sobre todo los que proceden de las aguas del anarquismo y el
anarcosindicalismo. Fue la fiesta del "asambleismo y la horizontalidad".
MAS ¿a dónde vas?
Pero todo lo anterior son detalles. Lo más importante es el "clima
ideológico" que predominó en la reunión. Fueron muy frecuentes e insistentes
las propuestas que propugnaban la sustitución de la COB por el "Estado
Mayor" y la franca asignación de papel de vanguardia social al campesinado,
pero no como estructura social, sino como conglomerado étnico. El segundo
elemento en importancia es el tácito rechazo a las posiciones marxistas y la
adopción de la "cosmovisión andina" como la ideología básica del EMP.
Obviamente esto no se traduce, porque resultaría muy burdo, en los
documentos de trabajo resultantes de la reunión y "a discutirse por las
bases" para su aprobación definitiva. Por eso mismo quedan en la nebulosa
los reales planteamientos programáticos y la estrategia y la táctica para la
construcción de un Estado multinacional, plurilingüe, socialista,
comunitario y democrático como lo proclama su principal resolución. En suma,
no hay claridad en nada. Mientras por un lado se plantea - se supone - la
transformación radical de la sociedad capitalista boliviana (y debe haber
gente que sí lo quiere así) por otro lado la táctica (no explicitada) es
"ganar" las elecciones municipales. Es decir, entrar en la vía del
electoralismo más puro y recalcitrante y en definitiva en el juego de la
derecha y del imperialismo, si simultáneamente no se plantea una estrategia
que cuestione al régimen y al actual gobierno. Por todo ello es necesario
preguntarse a dónde va el MÁS. Todo lo que está haciendo hasta el momento es
insatisfactorio para las expectativas que ha creado y en cierto modo para
las responsabilidades que hay que afrontar en un momento crucial de la lucha
de clases y la batalla contra la fase neoliberal del capitalismo y el
imperialismo.