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I N T E R N A C I O N A L 

30 de marzo de 2004

Comienza una campaña para pedir que los inversores vendan sus acciones

Denuncian explotación laboral y contaminación medioambiental de Repsol en los países donde opera

Pascual Serrano
Rebelión www.pascualserrano.net


Los colectivos españoles Paz con Dignidad [email protected] desde Madrid y Repsol Mata [email protected] desde Barcelona han iniciado una campaña para denunciar el negativo impacto socio-ambiental de la multinacional español Repsol-YPF. Mediante ella quieren hacer llegar a accionistas y consumidores información sobre los métodos de trabajo de la empresa y pedir a los accionistas que vendan su acciones o denuncien esas actividades en la junta de accionistas del próximo 31 de marzo a las 12 h. en el Campo de las Naciones, en el Palacio Municipal de Congresos de Madrid.

Entre las denuncias destacan las condiciones laborales de sus trabajadores en todo el mundo. Por ejemplo, en la refinería la Pampilla en Perú se despidieron 120 trabajadores y el número de los que pierden su trabajo aumenta cada año, además los salarios no aumentaron en cuatro años. En Ecuador sus empleados tienen los sueldos más bajos de la industria petrolera con jornadas de hasta 15 horas diarias en las que no se pagan horas extras. En España, los repartidores de butano, en su mayoría inmigrantes, hacen su trabajo de forma gratuita y se ven obligados a vivir de las propinas. En Masconi y Tartagal, en Argentina, el 70% de la población resultó desempleada tras la privatización de YPF y los sueldos bajaron de 1200 US a 200 US dólares.

En cuanto a cómo evoluciona la calidad de vida en las zonas donde Repsol inicia su trabajo de explotación, los organizadores de la campaña informan que el 80% de los indígenas Huaorani de Ecuador es portadora de hepatitis, como resultado de la explotación petrolífera. También se han producido un número importante de muertes de estos indígenas por consumir agua contaminada de los pozos de Repsol YPF. El aumento de metales pesados en la sangre de los mapuches argentinos es resultado del entierro de los desechos de producción de la Repsol, sin ningún tratamiento previo. Asimismo, se demostró una signo-sintomatología de intoxicación crónica de hidrocarburos en la población.

En otros países latinos, como en Perú, los empleados de la refinería la Pampilla viven en paupérrimos barrios de hojalata. En Colombia, se instalan bases militares y retenes para controlar los pozos, participando de las masacres paramilitares y amenazas de muerte a los sindicalistas.

Otro datos importantes que se difunden son los relacionados a cómo afecta a la economía de los países el desembarco de la multinacional. Así, pese a ser la empresa española que más beneficios tuvo en el 2000, se declara en pérdidas en el años 1998 y 1999 para no pagar el IVA al Estado ecuatoriano. Con ese Estado, Repsol mantiene deudas por no pagar el transporte de petróleo a través del oleoducto transecuatoriano.

También recurren a reducir deliberadamente la estimación de reservas petroleras explotables por YPF en un 30% para vender la compañía a Repsol más barata.

En Bolivia se licitan 5 millones de hectáreas pagadas a un gobierno corrupto.

Su impacto medioambiental también es catastrófico. Repsol es la segunda inversora del oleoducto de crudos de Ecuador que atraviesa varias áreas naturales protegidas y zonas de alto riesgo sísmico, implicando un impacto a la biodiversidad y a recursos indispensables como el agua. En Bolivia, los ríos amazónicos donde pescaban los chimanes en Bolivia están contaminados debido a la actividad de la multinacional.

En el territorio mapuche argentino, se cuantificaron 630.000 metros cúbicos de suelo contaminado, valores altísimos de constituyentes peligrosos como el cromo, plomo, arsénico, naftaleno, pireno y compuestos aromáticos en capas de suelo de hasta 6 metros de profundidad. Las aguas están en un 50% contaminadas con valores de metales pesados, hidrocarburos y fenoles que superan los límites legales.

Por todo ello, los organizadores de la campaña hacen un llamamiento a dejar de consumir sus productos y combustibles, a difundir las denuncias contra empresas petroleras, a trabajar por una autogestión energética limpia. Asimismo piden acciones destinada a exigir a Repsol terminar con su engaño.

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