M E N T I R A S   Y   M E D I O S

26 de noviembre del 2002

“Los niños de la calle” y “Muerte en Mazar-i-Sharif”

Televisión española emite dos documentales alterados por censura

Almudena Mordejai
Kalegorria

En una misma semana, Línea 900 (TVE-1) y Documentos TV (La 2) han recuperado dos trabajos periodísticos de gran interés que podrían haber quedado en el olvido: “Los niños de la calle” y “Muerte en Mazar-i-Sharif”. Eso sí, para poder ser emitidas, ambas historias fueron revisadas concienzudamente por los censores políticos, y oportunamente “retocadas”.

Estaba claro que la verdad acabaría sabiéndose, porque allí había demasiados testigos. Pese a los esfuerzos de la administración Bush por impedir que se difundieran los pormenores de uno de los sucesos más sangrientos de la guerra de Afganistán, la matanza de Mazar-i-Sharif había sido grabada por periodistas de distintas nacionalidades que, cámara al hombro, se jugaron la vida para poder mostrar las imágenes algún día como prueba. Y, por supuesto, la información terminaría saliendo a la luz.

Pero no fue en el reportaje emitido el pasado 20 de noviembre, en Documentos TV, donde se contó "por primera vez" lo que ocurrió, como alardea la cadena pública. Ni tampoco desveló, como prometía en su promoción, toda la verdad de los hechos. "Muerte en Mazar-i-Sharif" –producido por Divers/Channel 4 aunque con la colaboración activa de la CNN, cadena que ya lo emitió para su audiencia el 3 de agosto–, es una versión de conveniencia, construída con imágenes reales bien seleccionadas, cuando ya no quedaba más remedio que contar algo. Eso sí, ni la CNN ni nadie las había mostrado antes, aunque estuviesen en sus archivos puesto que fueron sus propios cámaras los que las filmaron en su día.

Para su difusión, TVE cambió su título original ("House of War: The Uprising at Mazar-i- Sharif"), quizá con la intención de crear en la audiencia la ilusión de que estaba viendo otro reportaje: "Masacre en Mazar", del director irlandés Jamie Doran, que tras su presentación el pasado junio en Berlín provocó el inicio de una demanda internacional para que se investiguen los crímenes de guerra cometidos por tropas norteamericanas.

La película de Doran, a diferencia de la emitida por TVE, recoge las declaraciones de numerosos testigos (todos ellos dispuestos a identificarse y comparecer ante un tribunal internacional), que narran los detalles de la participación de las fuerzas de EE.UU. en la tortura y asesinato de 3.000 prisioneros. En la de documentos TV, la participación de los americanos se limita a la actuación estelar de dos agentes de la CIA y a la aparición de bombarderos en el último momento. La cifra de muertes, ya que se elude toda referencia a las ejecuciones masivas y fosas comunes apartadas del lugar, se reduce a 400.

Con todo, el resultado de lo que se muestra resulta espeluznante; y no se puede decir que, en esta versión suavizada para no herir las sensibilidades yanquis, ni la imagen de la administración Bush ni el horror de su campaña contra el terrorismo salgan bien parados.

Algo parecido sucede en la versión emitida en Línea 900 del documental titulado "Los niños de la calle", aunque esta vez en lo que se refiere al papel de la administración del Estado español frente al problema de los menores sin papeles que viven a la intemperie en Ceuta. Pese a haber sido manipulado y retocado, se ve que no han podido borrarlo todo, y algo queda.

El reportaje original, realizado por un periodista independiente, había sido retirado de la parrilla en el último momento cuando iba a ser emitido el pasado mayo, porque los directivos del Ente público lo consideraron "incompleto", lo que provocó una pregunta parlamentaria y un encierro reivindicativo de los periodistas de TVE-Cataluña. Tras varios meses de trabajo y censura previa, se ha mostrado ahora con la inclusión de explicaciones oficialistas y comentarios editoriales en el tono conciliador del que marca el inicio: "Las autoridades locales han mejorado un centro de acogida que, sin embargo, todavía no reúne las condiciones idóneas…".

Excluyendo estos añadidos, lo peor de ambos reportajes son, sin duda, los silencios. Habrá que reflexionar sobre la pequeña traición de los periodistas que consintieron colaborar en la manipulación a cambio de mostrar, al menos, una parte de su trabajo. Está el debate abierto cara un futuro que se adivina plagado de más casos de censura. Para finales de diciembre está proyectada la emisión en TVE de otro de los documentales "revisados" de Línea 900, "Trapos sucios", sobre la explotación laboral de los talleres y Zara y El Corte Inglés en Tánger.