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O P I N I Ó N 

8 de octubre del 2003

Causas y efectos

Pedro López López
Rebelión

Inquieta la ofuscación que algunos muestran para luchar contra el terrorismo. La de Aznar es de las más enconadas. Hasta tal punto está empeñado en esta lucha que, a poco que te descuides, te acusa de estar ?en el entorno? terrorista si no compartes su visión. Por eso ha defendido ante la ONU que no hay que concentrarse en las causas, sino sólo en los efectos del terrorismo. Así que, si hace falta aumentar los presupuestos militares -es un problema militar, claro- para esta lucha titánica, a tirar de talonario, ?sin complejos?. ¿Más educación, para qué? ¿Más bibliotecas, para qué? ¿Más ayuda al desarrollo, para qué? ¿Más lucha para hacer efectivos los derechos humanos...? ¡No! Ahora ?toca? luchar contra el terrorismo, y, de paso, meter en este saco a los que cuestionan la manera de hacerlo, y a sus amigos, y a sus conocidos, y a los que dudan, y a los que pasaban por allí... El terrorismo se infiltra por todos los lados. Léase usted Las brujas de Salem, de Arthur Miller, y v erá cómo lo comprende perfectamente.

Qué curioso que en otros problemas sociales de más calado no aplique el mismo razonamiento nuestro presidente. Lula acaba de proponer la creación de un Comité Mundial de Lucha contra el Hambre. Ya verán qué complicado va a ser esto: nada que ver con la diligencia que tuvo el comité de las Azores. Y no es que sea caro; solucionar el hambre y el analfabetismo en el mundo es una minucia comparado con lo que se gasta en armamento. No, aquí no hay prisa en ir a los efectos. Aquí, antes de solucionar estos problemas, hay que hacer análisis muy sesudos, con expertos del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional que te explican pasito a pasito qué tienes que hacer si eres gobernante y quieres llevar bien la economía de tu país. Y a pesar de eso, ya ven: Argentina, mismamente, ha hecho sus deberes a la perfección (bajo los parámetros de estos organismos, claro), y hay que ver cómo se tuercen las cosas. La gente, pasando hambre, así, a lo tonto. Y es eso, que la cosa del ham bre debe de ser dificilísima y no hay quien la arregle. Y ahí, ir a los efectos es una tontería, hay que comprender clarito clarito las causas, y luego, a lo mejor dentro de unos siglos, quitar a la gente el hambre. Aunque me parece a mí que éstos de la corbata no van a ser los que lo hagan.

Pedro López López. Vicepresidente de la Asociación Pro Derechos Humanos de España [email protected]

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