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O P I N I O N

6 de diciembre de 2003

Sin complejos

Carlo Frabetti
Rebelión

Si la glaciación franquista que congeló tu discurso, tetanizó a la vez tu belfo superior (la función crea el órgano, la disfunción lo atrofia), oculta tu simbólica esclerosis labial bajo un patético bigotillo fascista. Sin complejos.

Si ni de puntillas alcanzas el metro sesenta y tu talla moral no supera la física, iza una bandera de trescientos metros cuadrados, casa a tu hija en un monasterio ciclópeo y apoya las exiguas patillas en la misma mesa que el mayor asesino en serie del mundo. Sin complejos.

Si el noventa por ciento de la población está en contra de la invasión de Iraq, pero para tus intereses personales es más conveniente ponerte al servicio los criminales que han arrasado el país y matado a dos millones de iraquíes, traiciona a los infelices que en su día te votaron. Sin complejos.

Si tus amos asesinan de forma flagrante a un periodista de tu país y dicen que ha sido en defensa propia, apóyalos sin reservas. Y sin complejos.

Si secundas una masacre con el pretexto de “prevenir” una amenaza en la que no cree ni la CIA, llama terroristas a quienes heroicamente se defienden de los invasores. Sin complejos.

Si mandas a tus soldados al matadero para que se enriquezcan los fabricantes de armas y los ladrones de petróleo, di que lo haces en defensa de la democracia. Sin complejos.

Si provocas la mayor catástrofe ecológica de todos los tiempos, cuyos efectos tardarán décadas en desaparecer, di que hiciste lo más adecuado y que las playas están esplendorosas. Sin complejos.

Si criminalizar a los nacionalistas vascos y catalanes te proporciona los votos de los imbéciles y los neofascistas, criminalízalos a todos, incluso a los más moderados y dialogantes. Sin complejos.

Si la ONU, Amnistía Internacional, la Asociación Contra la Tortura y otras organizaciones acusan al Gobierno español de favorecer la impunidad de los torturadores policiales, di que todos los torturados siguen consignas de ETA (aunque sean delincuentes comunes o inmigrantes magrebíes). Sin complejos.

Si un terrorista de uniforme le rompe la cabeza, durante una manifestación pacífica, a una joven que está hablando por teléfono, di que estaba nervioso. Sin complejos.

Si los machitos ibéricos (incluidos algunos policías y guardias civiles) matan a casi un centenar de mujeres al año, di que España va bien. Sin complejos.

Si en el Estado español hay el doble de accidentes laborales mortales que en el resto de Europa, di que la culpa es de los trabajadores y niégales las indemnizaciones a sus familiares. Sin complejos.

Si una cadena de televisión despide a más de doscientas personas mediante un Expediente de Regulación de Empleo que la propia Consejería de Trabajo de la Comunidad de Madrid considera improcedente (hasta el punto de advertir al ministro de trabajo de que, si lo firma, incurrirá en un caso flagrante de prevaricación), aprueba tranquilamente el ERE, que el capital y los jueces están de tu parte. Sin complejos.

Si tus fines son inconfesables y tus medios inadmisibles, utiliza la estúpida expresión “sin complejos” siempre que carezcas de argumentos (es decir, siempre). Aunque resulte evidente que, en tu envilecida jerga, “complejos” es sinónimo de “escrúpulos”. Sin complejos.