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O P I N I Ó N

29 de diciembre del 2003

Danny azul-y-blanco

Israel Shamir

Traducido para Rebelión por Germán Leyens

Para mi generación, el nombre de Danny el Rojo, o sea Daniel Cohn-Bendit, quedará vinculado para siempre a la gloriosa revolución de 1968, a "La Chinoise" de Godard y a "Zabriskie Point" de Antonioni, a pancartas con "prohibido prohibir" en las universidades, a los cabellos largos de los 'hippies', a la marihuana y al amor libre, a las barricadas en París y en Berkeley, al dulce viento de la libertad que sopló por los continentes. Como su gran predecesor, la Primavera de las Naciones de 1848, la revolución de 1968 fracasó, pero transformó a Europa y a Estados Unidos. Danny el Rojo fue un impulsor de la revolución y una gran fuente de inspiración para nosotros, que anhelábamos libertad e igualdad.

Pasaron los años y Cohn-Bendit, ahora respetable miembro del Europarlamento por el Partido Verde alemán, visita Jerusalén. Los tiempos han cambiado y él ha cambiado con los tiempos, no sólo su cintura. No es sionista, subraya, ni anti-sionista. Los judíos pueden, también, vivir en Europa; no tienen que mudarse a Israel. Apoya la creación de un estado palestino, dice; se opone a la ocupación, dice. Piensa que Sharon, también, se opone a la ocupación - es posible que Sharon quiera que haya un Israel un poco más Grande, pero no tanto. El Muro, por inhumano que sea, prueba la intención de Sharon de limitar la expansión de Israel.

Habla de sus reuniones con los 'muchachos' - sus nuevos amigos, el partido de la Guerra en Washington: Perle y Wolfowitz compartieron con él sus planes para el Medio Oriente, dice. Quieren darle a Irak un gobernante hachemita, empujar a los palestinos a Jordania y crear allí un estado palestino. Entonces, los judíos obtendrán toda Palestina. Son bolcheviques, dice. 'Bolchevique' es un insulto para este nuevo Danny. Tiene un plan mucho, mucho mejor: dar un estado a los palestinos, introducir a Israel a la OTAN y a la Unión Europea. Hacer que Rusia, China, todos, declaren su apoyo al estado judío, la mejor y única democracia en el Medio Oriente. Si los estadounidenses lo aceptan, puede lograr el apoyo europeo para la ocupación de Irak por EE.UU., dice. Incluso sus anfitriones sionistas liberales de Paz Ahora [Gush Shalom] se estremecen inquietos.

Cohn-Bendit cree que puede lograrlo. Se enorgullece de sus logros. Promovió el desmantelamiento de Yugoslavia. Apoyó los bombardeos de Serbia por la OTAN hasta que se sometió. Pero la causa judía ocupa gran parte de su tiempo y esfuerzo. Está orgulloso de que Alemania haya suministrado a Israel submarinos con capacidad nuclear a costa del contribuyente alemán. "Ese regalo es su pago por el Holocausto", dice el parlamentario alemán. ¿Por qué un millón de víctimas potenciales (en su mayoría probablemente árabes) es la expiación deseada? ¿No le preocupa que Irán, o Siria, podrían convertirse en un objetivo de los misiles con armas nucleares de esos submarinos? - le pregunto. No, no lo preocupa. Pero los maníacos homicidas que gobiernan ahora la Tierra Santa consideran "llevarse el mundo con ellos", según Martin van Creveld de la Universidad Hebrea, insisto, su país también podría sufrir. - ¿Qué país? - pregunta inocentemente Danny. Nacido en Francia, actuando en Bruselas y Estrasburgo, amando Israel, se olvidó de que representa a Alemania. ¿No puede un judío amar a su país? Sí, si sabe cuál es su país.

A pesar de todo, no piensa que Israel siempre tenga la razón. Uno podría, en ciertas circunstancias, criticar a Israel. Pero esas condiciones son bastante rigurosas y difíciles de cumplir. En marzo del año pasado, un miembro del parlamento estatal alemán del partido de Cohn-Bendit, inmigrante de Siria, Jamal Karsli, llamó a que Alemania dejara de suministrar a Israel armas de destrucción masiva y se refirió a la "fuerte influencia judía en los medios alemanes". Cohn-Bendit y sus Parteigenossen prácticamente lincharon a Karsli por 'antisemitismo'. Su ataque fue apoyado por Michel Friedman, 'el más elocuente vocero judío en Alemania'; fue antes de que este último, excelente cliente de prostitutas bielorrusas, fuera detenido por posesión de cocaína.

¿No tiene escrúpulos - le pregunto - por invocar el antisemitismo como Bush y Ashcroft, Friedman y Foxman? Es una actitud bolchevique, dice. "Uno debe poder expresar un punto de vista incluso si alguna gente desagradable lo expresa". ¡Bravo, Danny! ¿Pero por qué no lo dijo cuando Karsli se fue del Partido por "repetir la mentira nazi del control judío"? ¿Por qué ese brillante pensamiento no le impidió -a él y a otros judíos - invocar permanentemente los Protocolos de Sión como su mejor defensa: si los Protocolos dicen que los judíos se apoderen de los medios, nadie puede ahora darse cuenta del creciente control de los medios europeos por intereses judíos. ¿Por qué en este caso no se puede aplicar la misma máxima: "Uno debe poder expresar un punto de vista incluso si alguna gente desagradable lo expresa"

El motivo es que, por lo general, un judío no puede aplicar el imperativo categórico de Kant para establecer una ley universal. Podría dar una definición de un judío: 'Una persona incapaz de llegar a un juicio moral objetivo', porque los antiguos criterios religiosos o étnicos ya no se aplican. Su juicio siempre será diferente si es bueno para los judíos o malo para los judíos. Las armas de destrucción masiva son malas en manos de no-judíos, buenas en manos judías. El nacionalismo de un goy [no-judío] - malo, la devoción a la causa judía - buena. Derechos iguales para un judío y un no-judío en Europa - buenos; en Palestina - malos. Karsli era malo para los judíos, así que se tuvo que ir.

Después del Partido Verde de Cohn-Bendit, Karsli adhirió al FDP [Partido Liberal] de Jürgen Möllemann, político alemán que criticaba el rearme de Israel y el control judío de los medios alemanes. Poco tiempo después, Jürgen Möllemann sufrió un accidente mortal. La carrera política de Karsli había terminado.

Fue sólo el comienzo de la campaña de Cohn-Bendit contra los inmigrantes árabes en Europa. La Unión Europea había pedido recientemente una investigación sobre el antisemitismo en Europa. Un grupo de investigadores sionistas se hizo cargo de la tarea y produjo un informe que culpaba a semitas por el antisemitismo - para ser más preciso, a los árabes.

Fue una sugerencia inverosímil. El Oriente, étnica y religiosamente heterogéneo, nunca conoció el racismo. Todo el que tenga aunque el más mínimo conocimiento de los árabes sabe que no albergan prejuicios raciales contra los judíos. En el pasado, como escribió David Shasha, un investigador judío sirio: "Los judíos y otras minorías étnicas sirvieron dentro del sistema de gobierno como miembros reconocidos de una sociedad culta y participaron estrechamente en la evolución y en el desarrollo de esa sociedad". En la actualidad, docenas de judíos - partidarios de la causa palestina - viven en hogares árabes palestinos de Rafa a Yenín. Sea Norman Finkelstein o Jennifer Loewenstein, jamás tuvieron que enfrentar odio racial. En lo que a mí se refiere, siempre me sentí en mi casa con los árabes, con los magrebíes en Marsella y los saudíes en Londres, con los egipcios en El Cairo y los palestinos en mi propia Jaffa.

Para justificar el resultado deseado, los investigadores incluyeron actividades anti- israelíes dentro de su perspectiva y llegaron a la conclusión de que: "Los activistas musulmanes y pro-palestinos impulsan el antisemitismo en Europa". Correctamente, el Centro de Control Europeo sobre el Racismo y la Xenofobia (EUMC) archivó el informe porque estaba "contaminado por prejuicios anti-musulmanes y por el uso de métodos de investigación inadecuados". En lugar de reconocer sus errores, los investigadores se quejaron al diario israelí Haaretz, diciendo que los europeos rechazaron su informe por "excesiva corrección política".

¿Cuándo objetan los judíos a la corrección política? Cada vez que interfiere con sus ataques contra los musulmanes.

El organismo anti-racista de control europeo juzgó que "la concentración en los perpetradores musulmanes y pro-palestinos es incendiaria" y puede causar "una guerra civil en Europa". Pero una guerra civil en Europa contra millones de árabes y otros musulmanes constituye un objetivo sionista, parte integral de la Guerra contra el Islam dirigida por EE.UU. Haaretz informó:

"Daniel Cohn-Bendit, dirigente del Partido Verde en el Parlamento Europeo denunció enérgicamente el martes al EUMC por archivar el informe. 'Lo que constituye una locura es que no quisieron continuar porque temían ofender a una cierta opinión musulmana en Europa', declaró a Radio Israel. 'Es un enfoque totalmente demente y erróneo'. Cohn-Bendit, que visita actualmente Israel, dijo que la decisión de archivar el estudio fue un 'error muy, muy grande' y que su partido objetaría a la acción en el Parlamento Europeo en la primera oportunidad posible."

Evidentemente, Cohn-Bendit no teme provocar la sensibilidad musulmana o causar una guerra civil. ¿A quién le importa? La propaganda anti-árabe y anti-musulmana sale en grandes cantidades de los medios controlados por judíos en Europa. Mientras Cohn- Bendit hablaba a los estudiantes en la Universidad Hebrea, al otro lado de la ciudad Ariel Sharon ofreció una posibilidad de fotografiarse con él al visitante líder de los fascistas italianos, Gianfranco Fini. El mensaje es claro: derecha o izquierda, todos son bienvenidos para entrar a la entente sionista contra el Islam.

En Alemania, después de la salida de Karsli y de la inoportuna muerte de Möllemann, los ya tímidos grupos pro-palestinos se volvieron aún más temerosos. Son constantemente atacados por la izquierda convencional y la derecha dominante. La patología de la psique nacional alemana es mejor expresada por el aumento de una demente 'izquierda' pro-israelí y anti-alemana. Su héroe es 'bombardero' Harris, el asesino en masa británico que arrasó ciudades alemanas y asesinó a cientos de miles de civiles alemanes durante la Segunda Guerra Mundial. Dan todo su amor a los judíos. Mi amiga, una activista pro-palestina, Ingrid K., (Amigos alemanes de Palestina temen ser denunciados por los medios), me escribió:

"Los así llamados Anti-Deutsche Antifa (anti-fascistas) adoran a 'Bomber' Harris. Son un grupo desastroso, su principal ocupación es actuar como híper-sionistas y atacar a los izquierdistas. Han logrado dividir a la pequeña izquierda en Alemania con su concentración en el 'antisemitismo'. (Pareciera que nosotros los alemanes dejamos de pensar cuando se trata del antisemitismo). La izquierda ha llegado a un triste grado de impotencia y desorientación. Actuar a favor de los palestinos es una especie de prueba de coraje ya se arriesga ser acusado de antisemita".

Alemania es un miembro muy necesitado por Europa. Junto con Francia, Alemania podría ser un escollo para los sionistas y los neoconservadores. Palestinos e iraquíes necesitan su apoyo. Pero ese gran país, patria de Hegel y Marx, Beethoven y Goethe, está enfermo si lo representa gente como Cohn-Bendit, personas que promueven conflictos entre alemanes nativos e inmigrantes musulmanes, que suministran a Israel armas de destrucción masiva para chantajear a Alemania en el futuro, que se hacen amigos de los enemigos estadounidenses e israelíes del derecho internacional, que asfixian las voces pro-palestinas en Alemania mediante el libelo del antisemitismo; en breve una persona que prefiere la causa judía a la que solía defender, la causa de la libertad y de la igualdad.



Nota de la redacción: Recordamos a nuestros lectores que el contenido publicado en Rebelión no refleja necesariamente la posición de nuestra publicación. Nuestro objetivo es suministrar información general y ofrecer una amplia tribuna que contribuya a crear un mundo mejor.

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