O P I N I Ó N 

23 de enero del 2004

Himno al ácrata

Simón Royo
Rebelión

Voy a volver a fumar, sin contemplaciones, así que ¡joderos!, pues para pagar el tratamiento de mi cáncer de pulmón habreís de trabajar más. ¡Qué placer volver a fumar! ¡Qué alegría volver a notar como se me rompe un alvéolo pulmonar al dar una profunda calada! ¡Qué miserable mundo el nuestro en el que sólo matarse y procurar beneficios a multinacionales es vivir! Pero sólo se puede vivir el presente, no hay futuro, por lo menos para quienes mamaron existencialismo y supieron del destino del fundador de Pink Floyd. Los griegos comprendieron pronto que el que moría joven era un amado de los dioses y los punkies de los 80 modernizaron la sabiduría clásica al gritar su ¡Vive deprisa y deja un bonito cadáver! ¡Nada de medias tintas! ¡Ningún compromiso inalterable! No tener miramientos ni contemplaciones, poco miedo y desesperanzada esperanza.

Un murmullo de gente y música arropa a quien escribe con una cortina sonora, una sonosfera en la que garabatear agudizando la concentración; con furia, con pasión, arrebatado por el odio hacia las tragaderas del ser humano, con odio hacia nuestra impotencia, amor hacia nuestras posibilidades y rabia ante los mil y un engaños con los que nos acostumbramos a todo tipo de represiones y vejaciones. Ya decía Homero que lo terrible del hombre es que tiene un corazón que aguanta, mientras que hay ciertos animales que no son domesticables y que mueren al ser metidos en una jaula del zoo.

El que intenta ser bueno en un mundo de malos termina ingiriendo seroxat y durmiendo con orfidal, mientras una lacaniana tan loca como él le presta media hora exacta de desahogo confesional. ¡Mierda! ¡Cuánta timidez y cuánta pusilanimidad! Los ciegos guiando a otros ciegos, los burros dando clases magistrales, los oligofrénicos gobernando el planeta y pocos, demasiado pocos, que estando dentro logran permanecer también afuera.

El drogadicto, el terrorista, el vándalo, el ladrón, el mendigo, el enajenado mental, ¡ésos son los héroes de nuestro tiempo! Ellos no tragan, se han atragantado, se han rebelado con todas sus fuerzas y la mayoría se han roto en el empeño. Se trata de seres que no han podido habitar el sistema capitalista, seres que no han podido soportar la domesticación, pasar por el aro, ser comprensivos, calmados, tranquilos, buenos budistas aceptando unas formas de vida falsas, podridas y repugnantes.

Hay hombres que, como esos animales a los que no se ha podido enjaular, no soportan el sistema, que acaban enfermos en cuanto intentan ser buenos burgueses. Pero se les impone un septálogo irrecusable:

1.No amarás a ningún Dios y aborrecerás de todo servilismo a deidad, institución u hombre alguno.

2.Tomarás en vano el nombre de cualquier dios y santificarás todos los días como festivos.

3.No trabajarás en pro del beneficio de persona ajena sino sólo en el propio o en del colectivo.

4.No honrarás a tu padre ni a tu madre, ni seguirás exclusivamente las costumbres de tu tribu.

5.Pensarás en todo sin censura y darás rienda suelta a tus deseos. Matarás, fornicarás y hurtarás todo lo que te sea posible sin dar con los huesos en la cárcel.

6.Levantarás verdadero testimonio contra tu prójimo y codiciarás su casa y sus bienes, pues son todos ellos robados.

7.Desearás a la mujer (u hombre) del prójimo y a todas las demás mujeres (u hombres), incluso a la (o el) que conviva contigo. Pues nadie es propiedad exclusiva de nadie.

Los puritanos les golpearán, les encerrarán, les dejarán tan aislados y en tamaña soledad que les será difícil llegar a oír la voz de un semejante. Y aunque algunos pocos consigan hacer de la subversión una profesión y de la revolución su agosto, peor serán quienes se rindan a los abominables poderes dominantes.

Ya el espacio de la transgresión se ha tornado minúsculo, infinitesimal, mintiendo Deleuze y Guattari al proponer una subversión micropolítica, ridícula revolución homeopática ante la cual se acaba por no poder respirar y tener que tirarse por la ventana. Porque al igual que en Auschwitz, sobrevivir es ya una vergüenza, los mejores están muertos, los mejores han muerto en combate, como en Numancia. Y es que incluso Paul Krugman llega a decir que es mejor para los niños de Indonesia trabajar para Nike 16 horas al día por 4 rupias que morirse de hambre, pero eso es mentira, pues mejor es morir de pié que vivir de rodillas.

Dicen los neoliberales hobbesianos que así ha sido siempre y me pregunto cómo es posible entonces que la extraña selección natural que opera en nuestra sociedad no haya acabado produciendo a los más adaptativos y siga generando, con cada vez más fuerza, tantos inadaptados y marginales; más allá de la rebeldía típica de esa horda juvenil destinada a ocupar los puestos que dejarán vacantes sus mayores. Pocos quedarán de quienes fueran comunistas de corazón y que terminen siéndolo también de cabeza, pocos seguirán soñando, seguirán siendo soñadores y se negarán a despertar. Porque cuando la vigilia es una verdadera pesadilla, entonces, como en las Saturanles romanas, el señor se torna esclavo y el esclavo se torna señor, no sólo por un día. ¡Con que furia reprochará el buen burgués la libertad de semejante prójimo! ¡Con qué ardor la hará perseguir como temible amenaza para la sociedad! Seres constreñidos a hacinarse en un vagón de metro como sardinas enlatadas, pobres currantes que se levantan a las cinco de la mañana para meterse en un atasco automovilístico, trabajadores con mono o con corbata, ya no hay diferencia entre ellos. Todos ellos están explotados y todos ellos tienen que madrugar de modo que no pueden soportar que alguien siga durmiendo. ¡Qué privilegiados! Y todavía se dice que es mejor eso que morirse de hambre y veo que hay que negarse a elegir entre dos males el menor. Quizás lo mejor sería matarse o no haber llegado a ser, pero puestos a existir en un mundo de categorías invertidas en el que lo infame es virtud y nuestra virtud vicio es, procuremos ser viciosos hasta el límite o la destrucción y permanezcamos durmiendo.

Un currante que decide quedarse durmiendo y no ir a la oficina no termina por no ser currante sino que pasa a ser un currante en paro. Pero a veces se puede dormir y no ir al paro, a veces se puede realizar esa burla, esa mofa, restregar ese desprecio ante los rostros máscara de los esclavos satisfechos. Difícil itinerario pues ya las fuerzas puritanas se conjuran para aplastar al más mínimo disidente con una fuerza desproporcionada. El poder desplegado es tan grande que lo asombroso es sobrevivir. Asombra y duele sobrevivir a semejantes condiciones de existencia cuando la sensibilidad no ha quedado del todo embotada y el cerebro se mantiene aún en plena forma.

En su Discurso para la Academia de Córcega Rousseau mintió y se mintió, una vez más, al declarar que el héroe era aquél que tenía fortaleza de ánimo. Pero es todo lo contrario.

Nadie con menos fortaleza de ánimo que el buen Rousseau, cuyas grandes vacilaciones de ánimo y su excesiva sensibilidad llevaron a padecer frecuentes turbaciones; desgarros a pesar y no gracias a los cuales logró, heroicamente, escribir grandes líneas. ¡Burgueses bastardos! ¡Les matáis y luego les rendís culto! Homenaje a fulanito, centenario de menganito, exposición de vanghocito… Mendicidad, marginalidad, locura y represión sigue siendo el aceite de ricino para la mayoría de los anarquistas, para aquellos que no ceden ni al Capital ni al Estado, para aquellos que se han quedado siempre sin espacio respirable y que siempre han sido barridos al exterior. ¡Esos son los mejores! ¡Esos fueron los mejores! Yo no tengo la desvergüenza de pretender ser uno de ellos.

Quienes no habiendo muerto ni habiéndose fracturado no se han vuelto neoliberales al quedarse calvos, ni se han vuelto socialdemócratas al encanecérseles las barbas, y ni siquiera han permanecido anclados en algunas arcaicas consignas; creo que son los mejores. Pues si no hay futuro tampoco hubo pasado y para ellos, esa revolución permanente, esa práxis que se hace aquí y ahora, que se hace todos los días, es la más elevada muestra de su honradez y valentía.

Benditos entonces sean los ácratas pues de ellos es el reino de los vivos.