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O P I N I Ó N

24 de enero del 2004

Los peligros de cambiar de canal

Josafát Sánchez Comín
Rebelión

Viernes 23 de enero de 2004. 21.17 horas. Me encuentro sentado en el sofá con la bandeja sobre las rodillas. En la bandeja una pizza mediana Casa Tarradellas y una botella de vodka con limón de Smirnoff. Alimentación sana para cuerpo y espíritu. Estoy viendo la 2 el canal de las grandes minorías, donde ponen una estupida serie de risa? americana, para adolescentes. Tras pegar un trago al cubata, me dispongo a cambiar de canal, ajeno a los peligros que me acechan. Mi ritmo cardiaco es normal. Cojo el mando y le doy al tres. En las noticias de Antena 3, vemos a Don Felipe y Doña Leticia, paseando muy despacito por las salas del Prado. Un primer me cagüen Dios, asalta mi mente. Contengo la respiración y decido seguir viendo. Pasan dos minutos y siguen paseando. No consigo captar lo que habla el presentador, pues mi cerebro sigue atascado en el mecagüen Dios. Reúno fuerzas y consigo pulsar el botón 1. Noticias de La Primera. Veo a Aznar arrodillado besando la mano de su Santidad Juan Pablo II. Después va presentando uno a uno a los miembros de su familia, sin dejar de mostrarnos su encantadora dentadura. Esta es mi hija Ana, está de cuatro meses, le sigue Alejandrito Agag visiblemente emocionado. Mi ritmo cardiaco ya no es normal. Los primeros retortijones se adueñan de mi estomago. Mierda de Pizza. Un amigo me enseñó hace años que para recuperar el pulso hay que llenar los pulmones todo lo que se pueda y luego ir soltándolo poco a poco. He cambiado a la cuatro, mientras sigo inhalando y exhalando. Canal+. Están echando otra de esas series de risa? enlatada. Pero un momento ¿quién está de estrella invitada?. No me jodas. Es Charlton Heston, presidente de la Asociación Nacional del Rifle... De repente una brillante idea acude a mi mente. Son las 21:24. En Antena 3 ya deben llevar un buen rato hablando de fútbol. Al menos tendré 15 minutos para recuperarme y desconectar el cerebro mientras oigo los inteligentes comentarios de entrenadores y chavales con peinados raros y jerséis sin mangas. Cuando creo que el peligro ha pasado (nunca aprendemos de los errores), siento el impulso de cambiar a La Primera. El hijo pequeño de Aznar, de 15 años y con la cara atravesada de granos pajeros, en postura genuflexa besa la mano de su Santidad.

Consigo apagar la tele y apuro el vodka con limón mientras pienso. Joder, como se nota que las condenas de los tribunales a la Primera por manipulación han surtido efecto. Un notición como este y lo dejan para el final. Y eso que estamos en precampaña...

Bueno, pues ya hemos cenao. Voy al water a mear, luego al cuarto, me conecto, abro www.rebelion.org y me entero de lo que ha pasado en el mundo.

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