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O P I N I O N

18 de febrero de 2004

La democracia abstracta

Malime
Rebelión


La abstención, un fraude de ley, por Marcos Roitman Rosenmann

Rebelión http://www.rebelion.org/opinion/040214mr.htm:

Mayores índices de abstención demuestran el quietismo inculcado por el poder para mantener el orden social en límites permisibles con alternancias hueras. El nacimiento de un social-conformismo activo se apoya en el rechazo a participar en elecciones. Los tópicos se apoderan del elector: Los políticos son corruptos; son todos iguales; Es una farsa.., etcétera., con ello da su aprobación implícita a regímenes cuya tendencia a la involución política se expresa en abominar de la democracia como práctica social de control y ejercicio del poder político”.


Con esta frase termina la excelente exposición de Roitman sobre el creciente abstencionismo. Lastima que en su exposición no nos dé una explicación de las causas profundas que provocan el abstencionismo. Su sentido de la democracia en abstracto le impide adjetivar el carácter de la democracia. Tal vez porque hace ya tanto tiempo se olvidó o no se comprendió aquello que los denostados teóricos marxistas nos dijeron sobre el fondo y el carácter de la democracia: lo que es democracia para la burguesía es dictadura para el proletariado. Y viceversa, lo que es democracia para el proletariado objetivamente es una dictadura para la burguesía. El simple hecho en que se configuran esos estados que permiten a las clases antagónicas organizarse como clase dominante explican el porqué es democracia para unos y dictadura para la clase social opuesta.

De nada valió que desarrollaran una teoría sobre la función histórica del estado y la democracia, sobre la forma de dominio del estado burgués, a la que ofrecían como contraposición la alternativa proletaria que permitía a esa clase opositora organizarse como clase dominante. De nada sirvió el excelente trabajo de Lenin sobre el tema cuando escribió “El estado y la revolución” y “La revolución proletaria y el renegado Kautsky”, ni la experiencia de aquel espontaneismo organizativo popular de 1905 en Rusia, que los bolcheviques potenciaron e impidieron se autodisolviese, como sucede con muchos espontaneísmos de masas que surgen y desaparecen cuando los efectos que los provocaron han desaparecido o han sido ahogados, hasta que en 1917 aquella experiencia organizativa de lucha tomó el poder. Aunque desgraciadamente aquel ejemplo no fue seguido por los proletarios de los países más desarrollados y en aquel enorme territorio que era Rusia no existía la clase obrera suficientemente desarrollada que permitiera administrar el poder con esa nueva forma de democracia directa y participativa que era la soviética.

El pueblo dentro de su ignorancia sobre la teoría marxista manifiesta su rechazo a la democracia burguesa de la única forma que le es posible realizar, absteniéndose, no dejándose engañar por los partidos que juegan a la alternancia de gobierno para administrar el sistema capitalista, pero no para ayudar a que el pueblo tome el poder y se organice como clase dominante, donde la democracia ya no se delega en la clase política, sino que se ejerce directa y permanentemente por el conjunto del pueblo.

Tendría sentido el voto a los partidos que se proclaman socialistas o comunistas, si cuando se dirigen a sus electores desde esta democracia que tenemos, les dijeran danos tu voto, pero no te engañes, esta democracia no es la nuestra, es la de la burguesía, utilizaremos las tribunas de las instituciones burguesas para denunciar la falsedad de ese sistema. Como en los parlamentos nacionales o de las comunidades autónomas, en los ayuntamientos se rechazan nuestras propuestas sociales y económicas que son las vuestras bajo falsas excusas. Y os diremos, no aceptamos ese rechazo, y vosotros tampoco tenéis que permanecer pasivos, sino que desde abajo, desde la calle donde vivís con vuestros vecinos, desde los centros de producción con vuestros compañeros de trabajo os movilicéis, hagáis sentir vuestra potente voz junto con nosotros exigiendo lo que os pertenece. No somos dioses, ni tribunos salvadores, solo somos vuestra voz, pero para que se oiga con potencia atronadora necesitamos de vuestras voces, necesitamos un gigantesco coro unido y coordinado en esta grandiosa lucha reivindicativa y liberadora, tomando las calles, para que desde ellas se oigan vuestras voces en los parlamentos, en los ayuntamientos, que miren por las ventanas y os vean que estáis ahí firmes en vuestras reivindicaciones.

Ese tipo de actuación revolucionaria se dio después de la II Guerra Mundial en Checoslovaquia, una experiencia poco conocida por las fuerzas progresistas, pero si muy tenida en cuenta por la burguesía lo que dio lugar a la edición de un opúsculo dirigido a su gente con el informe conseguido del miembro del Comité Central del PCCH Jan Kozak, donde se explicaba como mediante la combinación de la presión desde abajo y desde arriba se consiguió que la burguesía en el poder que rechazaba las propuestas sociales y económicas que planteaban los comunistas, se desacreditase hasta el extremo de que en las elecciones que tenían que celebrarse en febrero de 1948 los sondeos presagiaban un triunfo de los comunistas que les permitiría imponer su programa máximo socialista. Intentaron entonces dar un golpe de estado contra los comunistas, pero fue denunciado por los comunistas, la movilización masiva tomando las calles lo impidió. Las elecciones fueron ganadas por los comunistas y así de forma pacífica se produjo la única transición pacífica en un país capitalista altamente desarrollado y con una amplia tradición democrática como lo era aquel país centro europeo. En España fue editado por el Instituto de Estudios Políticos del cual era director Fraga Iribarne y que realizó un prologo a la edición con una frase que decía ¡Ojo a los incautos!.

El corrupto del que habla Roitman es el medio que lo posibilita, la falsa democracia delegada en la clase política que impide el control permanente y directo de los electores. Salvo excepciones muy minoritarias los políticos que se integran en ese sistema con el tiempo son adsorbidos, se profesionalizan, su medio de vida, su salario depende del cargo, se corrompen, incluso trasladan la corrupción y las intrigas que se dan en las instituciones burguesas a los propios partidos, estos se burocratizan, el culto a la personalidad en una militancia (o mejor dicho, afiliación) poco formada ideológica, política y organizativamente, sustituye a la verdadera democracia directa participativa y controladora de los dirigentes. Los partidos de izquierdas finalmente son integrados en el sistema, se incapacitan para la labor dirigente revolucionaria. El tactismo coyuntural reformista se convierte en estrategia hacia ninguna parte, es decir, a perpetuar el orden capitalista.

El pueblo ve a los corruptos, no ve que es el medio el que los provoca, por eso no se plantea cambiar el medio, se abstiene para no hacerse cómplice de los corruptos y objetivamente manifiesta su rechazo a la democracia burguesa, aunque subjetivamente no lo piense o si lo piensa, no ve la alternativa que ofrece la ciencia marxista, porque nadie se la explica, ni contribuye a que se organice.

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