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O P I N I O N

4 de marzo de 2004

Pugna de nuestra era

Colonialismo y nación

Lisandro Otero
Rebelión

En 1955 se convocó en Bandung, Indonesia, una magna conferencia en la que participaron los países que recién habían emergido de la sujeción colonialista. Los principales promotores de aquel cónclave fueron Sukarno y Nehru. Más tarde se unieron Tito y Nasser. Los chinos decidieron participar activamente, convencidos de que la propulsión de los nacionalismos crearía una nueva barrera contra el imperialismo estadounidense y el colonialismo europeo.

Las grandes naciones industrializadas tuvieron que reconocer que los débiles podían ser fuertes si lograban unirse. Fue ahi donde surgió la invención del Tercer Mundo, es decir aquél que no optaba ni por el autoritarismo estaliniano, en el cual  había degradado el llamado socialismo real soviético, ni tampoco elegían el capitalismo empobrecedor y  la extensión del poderío de las trasnacionales que esquilmaban a los países de economía agrícola.

Los países subdesarrollados eligieron no comprometerse con ninguno de los bandos en pugna en la recién comenzada Guerra Fría. Pero a la larga  el Tercer Mundo se acercó más al campo socialista. Ocurrieron contrasentidos como la alianza entre India y la Unión Soviética y el acercamiento de Pakistán a los chinos. Pero ya en 1960 eran claros los síntomas de la división creciente entre la URSS y China. La neutralidad que se pretendía demostró poco menos que imposible dentro de las tensiones de aquella época.

Sukarno favorecía el Pantja Sila,  un ideario encabezado por el estímulo al nacionalismo. Chou En-lai se hallaba en Bandung  encarnando el rostro fresco de un socialismo que aún no había divulgado los crímenes de Stalin ni los graves errores económicos y políticos de Mao.  Pero había otras figuras que simbolizaban un punto de partida novedoso: el Arzobispo Makarios, de Chipre;  Norodom Sihanuk, de Cambodia;  Kwame Nkrumah, que sería el primer presidente negro de Africa y uno de los que tenía una clara conciencia ideológica de hacia dónde iba a dar todo aquello.

Allí se creó lo que fue llamado "la violencia moral de las naciones". El escritor negro Richard Wright llamó a los reunidos "la raza humana". El "Tiers Monde" fue una invención de los periodistas franceses. Los organismos internacionales prefirieron escamotear la pobreza y las llamaron "las naciones emergentes".  Tras alcanzar la soberanía el principal problema del  despertar de los nacionalismos fue asumir la modernidad para lo cual necesitaban créditos y tecnología. Nada de ello fue fácil.  El fracaso del modelo soviético, la ofensiva del neoliberalismo con sus privatizaciones y su congelación del pacto social propiciaron una supremacía del campo occidental capitalista y los nacionalismos se refugiaron en zonas como los Balcanes o el sudeste asiático  promoviendo disturbios étnicos  de perfil bajo como el  de Kosovo o conflictos como la guerra entre Irak e Irán.

Cuando Nelson Mandela entregó la presidencia de la República de Sudáfrica a Thabo Mbeki, segundo jefe del Estado de mayoría negra, en ser elegido democráticamente.  Mandela  se retiraba  gloriosamente tras una vida fecunda llena de realizaciones y adelantos para su pueblo. Su aporte principal a nuestro siglo fue la erradicación del cruel y antihumano sistema del "apartheid" que imponía el poder de una minoría blanca. Mandela sufrió prisión durante veintisiete años pero nunca claudicó en sus ideales de igualdad para su pueblo.  Su transparente tosudez logró al fin su propósito y el gobierno de F.W. De Klerk  cedió  ante los imperativos de la democracia.

El gobierno de Mandela  logró que la mayoría negra disfrute de las ventajas de la electrificación, el agua corriente y la comunicación telefónica. Parece bien poco, pero hay que tener en cuenta el abismo de subdesarrollo donde vivían los sudafricanos.  Hay millones de negros  que viven aún en una pobreza degradante pero el camino de la recuperación ya se ha iniciado.  Mandela, como un padre de la patria reverenciado, se retiró rodeado del cariño de millones de sus compatriotas, y de ciudadanos del mundo, a quienes su sacrificio hizo avanzar  el alcance de los derechos humanos.

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