O P I N I Ó N 

26 de marzo del 2004

Gandhi, fundador

El combate de nuestra época

Lisandro Otero
Rebelión

India y Pakistán tienen un padre común: Mahatma Gandhi, el gurú que logró que Gran Bretaña renunciase a su soberanía sobre el vasto subcontinente. Gandhi se educó en una familia religiosa y desde niño aprendió a ser vegetariano, ayunar para purificarse y no agredir a ninguna criatura viviente. Durante su juventud no se interesó mucho en política. Confesaba que hasta cumplir dieciocho años nunca leyó un periódico. Después de educarse en Inglaterra y recibirse en Leyes, se estableció en África del Sur. Las crueldades del "apartheid" le enseñaron las realidades de la política.

Fue arrojado violentamente de un tren por el crimen de ocupar un asiento reservado a los blancos. Fue expulsado de los tribunales donde litigaba. Comenzó a organizar a la comunidad india de Sudáfrica y aprendió a combatir la discriminación con manifestaciones no violentas.

Estuvo a punto de perder la vida en más de una ocasión pero nunca quiso vengarse de sus agresores. En vísperas de la Primera Guerra Mundial regresó a su patria, donde ya era conocido por su actuación anterior. Leyó el Corán y a Tolstoi y llegó al convencimiento de que todas las religiones son verdaderas. En su casa nunca se cerraban las puertas y cada día acudía a platicar con él una legión de partidarios de sus creencias. Al finalizar la contienda bélica, Gandhi era ya la figura cimera de la vida política en la colonia británica. Estimuló el nacionalismo y logró implantar un programa de no violencia desobedeciendo el dominio británico y boicoteando todas las instituciones: oficinas, escuelas, tribunales, legislaturas, recaudaciones fiscales, que dependiesen de la autoridad de los ingleses. Estos respondieron con una violenta represión: prisiones, masacres. Pero la autoridad moral del Mahatma se fortalecía cada vez más.

Gandhi se distinguió por sus dotes persuasorias, fue un artífice de la mediación y un poderoso conciliador.

Finalmente, en 1947, el Reino Unido terminó por ceder la soberanía a su díscola provincia, que le resultaba imposible de gobernar. Causando gran dolor al Mahatma, hindúes y musulmanes se separaron en dos Estados: India y Pakistán. Gandhi fue, sin dudas, uno de los grandes luchadores anticoloniales y antirracistas de este siglo. Fue asesinado por un extremista. La historia registrará su nombre junto al de Fidel Castro, Nelson Mandela, Yasser Arafat, Nasser, N'Krumah, Nehru, Sukarno, Sun Yat-sen, Lumumba, Agosthino Neto y Samora Machel entre tantos que lucharon con sus ideas, o con las armas en la mano, por independizar a los empobrecidos países, agrícolas y dependientes, de la explotación de las naciones opulentas e industrializadas.

Ese ha sido uno de los rasgos que caracterizan el siglo que terminó. El principal problema del despertar de los nacionalismos fue asumir la modernidad para lo cual se necesitaban créditos y tecnología. Nada de ello fue fácil. El fracaso del modelo soviético, la ofensiva del neoliberalismo con sus privatizaciones y su congelación del pacto social propiciaron un demora en la asunción de la soberanía plena. El diseño de un orden mundial bajo el control de Estados Unidos está teniendo una fuerte resistencia.

En España, los separatistas vascos han recurrido al injustificable terrorismo para lograr su escisión nacional, en tanto los catalanes se han organizado políticamente en torno a Convergencia i Unio para obtener satisfacciones a su perfil nacional por medio de una lucha civil. Después de reclamar su escamoteada soberanía, desde que terminó la Segunda Guerra Mundial, Estonia, Lituania y Letonia alcanzaron su objetivo al disolverse la Unión Soviética. Los nacionalistas ucranianos, que no vacilaron en unirse a las fuerzas alemanas cuando invadieron Rusia, finalmente se independizaron al disolverse la Unión Soviética. Eritrea logró separarse de Etiopía al fracasar la revolución conducida por Mengistu Haile Mariam. El separatismo de Biafra condujo a una sangrienta guerra en Nigeria y terminó aplastado. Timor Oriental vio ahogados en sangre sus esfuerzos iniciales por separarse de Indonesia, debido a la represión bestial de un tirano como Suharto. Los tamiles de Sri Lanka se han visto enfrentados a intensos combates. Irlanda del Norte ha llevado a cabo, durante un largo período, una tenaz resistencia contra una triple guerra colonial, religiosa y política animada por Gran Bretaña. El nacionalismo peronista dio alas a los "descamisados", al predominio de los humildes y humillados. Nasser fue la clarinada inicial de un renacimiento del arabismo, sepultado por años de colonialismo. El Ayatollah Jomeini fue el factor que permitió eliminar al régimen despótico de Reza Palevi y entronizar el fundamentalismo basado en el imperio de la fe y el ascenso de las capas populares.

Figuras como Mahatma Ghandi en la India, Kemal Ataturk en Turquía y Sun Yat-sen en China, han basado su prédica en el nacionalismo para alcanzar sus objetivos de independencia y modernización de sus respectivos países. Gandhi quedará como uno de los precursores del gran combate de nuestro tiempo: la lucha por la soberanía política y la independencia económica con una justa distribución de los bienes terrenales entre todos los seres humanos.

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