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O P I N I Ó N

30 de mars del 2004

Los asesinos lloran a sus víctimas

Josafat S. Comín
Rebelión

Fasto y boato. Funerales de estado. Jefes de gobierno, reyes, príncipes y conductoras de NODO divorciadas. Gorros de obispo y sotanas con fino bordado de oro.

Me vienen a la memoria imágenes de la crónica negra. Madres en los cementerios, que apenas se tienen en pie, y a las que a los dos días vemos camino del cuartelillo, acusadas de matar a sus hijos. Aquí no hay que esperar dos días. Aquí ya hace tiempo que conocemos a los asesinos. Los tenemos en primera fila de la catedral. En el primer banco: Powell, Blair, Aznar. ¿Para cuando en el banquillo de la Haya?

Sus cómplices, esos que callaron durante meses, mientras la sangre de decenas de miles de inocentes iraquíes les salpicaba, no andan lejos.

Funerales de estado, intereses de estado, mentiras de estado. Asesinos de estado.

Los muertos, como siempre, son cortesía del populacho. Trabajadores, con o sin papeles (con los que ser explotados legalmente).

¿Alguien ha preguntado a los familiares de las victimas si querían esto?

No. La iglesia católica, la misma que predica el voto al PP (Partido de la Parca) en su infinita misericordia, acoge a todos por igual: musulmanes, evangélicos, ortodoxos, agnósticos y ateos confesos.

Me contaba un amigo hace tiempo, que cuando murió su abuela (atea la pobre) no pudieron encontrar un ataúd sin crucifijo, y hubo que tirar de cortafrío, para arrancar al santo cristo y luego barnizar por encima…

* * *

Primeros planos de la feliz (hoy triste) pareja invaden la pantalla.

Ojos llorosos, rostros compungidos. Matrícula cum laude en hipocresía.

Un fantástico ensayo general.

Dentro de dos meses, mismo escenario, mismos actores, mismo fasto y boato, mismos diseñadores de moda.

Cambiarán las tonalidades y la alegría y el alborozo inundarán nuestros corazones.

Dormiremos felices, sabedores de que nada ni nadie nos impedirá seguir gozando de la condición de súbditos del Reino de España, a mayor gloria de Dios y de la Santa Madre Iglesia.

Aunque ateos, que su Dios nos coja confesados.

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