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O P I N I Ó N

24 de abril del 2004

Autocrítica de Lenguaje y Pensamiento

Crespo
La Haine

La autocrítica, tan necesaria para los procesos revolucionarios, no debe ser olvidada nunca. Cuantos de nosotrxs nos consideramos personas rebeldes y subversivas. Apoyamos las luchas feministas, las luchas contra cualquier forma de exclusión y marginación.

Pero, sin embargo: ¿Plasmamos esto en nuestro lenguaje? Me temo que no.

Lo que quiero decir es ¿Somos coherentes con nuestros planteamientos? O por el contrario pensamos y hablamos usando expresiones retrogradas, reaccionarias y discriminatorias.

Pensemos. Pondré algunos ejemplos para que se entienda a dónde quiero llegar.

Cuantas veces refiriéndonos a alguien que nos parece que actúa mal, que se equivoca o que hace y dice sandeces usamos el calificativo de "Subnormal" o "Retrasado Mental". Cuantas veces cuando a alguien se le olvida algo decimos que tiene "alzheimer", Cuantas veces usamos el termino "Maricón" cuando alguien carece de valor o simplemente hace algo fuera de lo común.

Porqué comparamos esas conductas, a nuestro juicio incorrectas, con personas que para nada actúan de esa manera. Porqué no pensamos que cuando hablamos en esos términos puede oírnos alguien que es (o aprecia a alguien que es) retrasado mental, que padece el Alzheimer o es homosexual.

Lo mismo sucede con la expresiones machistas. Hablando siempre en masculino, como si la mujer no existiera, no participara. Cuantas veces es "El hombre" quien hace la historia. Cuantas veces usamos el calificativo "Puta" "Hijx de Puta" "Zorra" etc… tan despectivo para las mujeres que despeñan esta profesión en particular y la mujer en general.

Incluso existen cientos de expresiones que tratan a los animales como seres a nuestro servicio e inferiores a las personas.

Pueden parecer cosas insignificantes, pero no lo son.

Sabemos y predicamos que la sociedad capitalista dónde vivimos es discriminatoria, machista, excluyente, especista, etc… Y su lenguaje también lo es.

¿Cómo vamos a convencer a alguien de que no sea todo eso si nuestro lenguaje está plagado de palabras que hacen apología de la humillación hacia las personas oprimidas?

Aquí he citado sólo algunos ejemplos, hay muchos más y sería interesante ponerlos en común para conocerlos e intentar eliminarlos de nuestro vocabulario.

Poquito a poco podemos cambiarlo, desde una autocrítica de lenguaje y pensamiento, podemos (debemos) usar un lenguaje cada vez más ético. Hay muchas expresiones que pueden reflejar lo que queremos decir sin ofender a nadie.

Para cambiar la sociedad, primero debemos cambiarnos a nosotrxs mismxs y descolgarnos los prejuicios que nos cuelgan nada mas nacer (empiezan a corrompernos).

Si de verdad creemos que otro mundo es posible, otro lenguaje también lo debe ser.

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