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R E S I S T E N C I A   G L O B A L 

15 de enero del 2004

Monterrey: Un párrafo para el ALCA

Ariel Florit
World Data Service

La Cumbre Extraordinaria de las Américas en Monterrey, México, sirvió a Estados Unidos para confirmar al ALCA como proyecto "colectivo" americano y para ampliar una campaña anticubana que tiene más bien ribetes de acción política contra gobiernos en la región que preocupan a la Casa Blanca. Al resto de los países la cita no parece haber servido de nada, al menos en términos inmediatos.

El presidente norteamericano, George W. Bush, fue, según se ha informado, el principal promotor de esta conferencia, que se ha realizado en medio de vientos de transformación en América Latina basados en objetivos integracionistas y sociales los cuales, todo parece indicar, le parecen subversivos a Estados Unidos.

Por ello, la única preparación visible por parte del gobierno estadounidense para esa cumbre de apenas unas horas fue la de lanzar, a manera de "preocupaciones", advertencias contra gobiernos latinoamericanos que mantienen o han fortalecido sus relaciones con Cuba, que no asiste a ese tipo de reuniones interamericanas a causa del veto que ejerce Washington.

Bush escogió a Venezuela y a Argentina para lanzar sus críticas anticubanas antes y durante la cita, pero se abstuvo de penetrar en observaciones sobre políticas concretas nacionales de los gobiernos de esas naciones, cuyos presidentes han rechazado públicamente modelos económicos que priorizan el denominado libre mercado por sobre las grandes y en muchos casos angustiosas necesidades de gran parte de sus poblaciones.

Para la Casa Blanca lo que ocurre en América Latina es producto del "antinorteamericanismo" supuestamente exportado a toda la región principalmente por Cuba y más recientemente por Venezuela. El punto de vista que desea "vender" actualmente la Casa Blanca es que cualquier objetivo de transformación en el área está desvinculado del fracaso neoliberal, particularmente estruendoso en el caso argentino.

En ese marco, Bush llevó en su agenda a Monterrey al Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA), proyecto que debe alcanzar vigencia en enero de 2005 y el cual es un elemento claro y representativo precisamente de los programas neoliberales, con la característica clásica de ese tipo de proyecto de hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres, entre las naciones que participen.

La "Declaración de Nuevo León", alcanzada en Monterrey, incluyó un párrafo en el cual se ratifica el compromiso de "avanzar" hacia un área de libre comercio en el hemisferio. Se respaldó de esta manera la reciente reunión ministerial al respecto en Miami que ratificó el inicio de vigencia del área en enero de 2005 bosquejando lo que se ha llamado como un "ALCA ligero" que deja, por el momento, a un lado las desavenencias intergubernamentales al respecto.

Brasil y Venezuela se opusieron a tal párrafo durante las negociaciones de la declaración, lo cual es también signo de los tiempos. También lo es un asterisco que lleva oficialmente el fragmento en cuestión.

Este ha sido colocado a propuestas del presidente venezolano, Hugo Chávez, quien dijo que firmaría la declaración siempre y cuando se excluyera, para su caso, el párrafo sobre el ALCA.

"No compartimos la filosofía del modelo propuesto... Hubiésemos preferido que no apareciese ningún alcance al respecto en esta declaración", dijo el mandatario, y rechazó la liberalización del mercado como un elemento que pueda contribuir de alguna manera solo por sí mismo a la integración americana y a combatir la pobreza.

El asterisco guía en el documento a la salvedad de que "Venezuela se reserva el párrafo relativo al ALCA por motivos principistas y diferencias profundas acerca del concepto y la filosofía contenidas en el modelo propuesto, así como por el tratamiento dado a las materias específicas y a los plazos establecidos".

"Ratificamos nuestro compromiso con la consolidación de un bloque regional y de comercio justo, como base para fortalecer los niveles de integración", dice el agregado.

Subrayó que "este proceso debe considerar las especificidades culturales, sociales y políticas de cada país; la soberanía y constitucionalidad; el nivel y tamaño de sus economías para garantizar un trato justo".

La Declaración de León tuvo que incluir -probablemente pese a Bush- otros párrafos.

Los presidentes dijeron que "reiteramos que entre las principales causas de inestabilidad en la región se encuentran la pobreza, la desigualdad y la exclusión social, que debemos enfrentar en forma integral y urgente".

También hizo un llamamiento a "todos los acreedores a participar en acuerdos de alivio de la deuda" de los países más pobres y endeudados, en apoyo a sus reformas económicas".

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