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R E S I S T E N C I A   G L O B A L 

17 de enero del 2004

Construir una vía alternativa al modelo neoliberal, desafío del Foro Social Mundial de Bombay

Luis Javier Garrido
La Jornada

Bombay, 15 de enero. La cuarta edición del Foro Social Mundial (FSM), que se inaugura este viernes en el antiguo puerto de Bombay, en India, rebautizado recientemente Mumbai, va a permitir redefinir los objetivos y alcances de este tipo de eventos y saber si es posible a través de ellos construir una vía alternativa al modelo neoliberal impuesto desde los centros de poder financiero internacional y, sobre todo, si es posible detener estas po-líticas económicas y sociales que el gobierno del presidente George W. Bush sigue impulsando, ahora por la vía armada, a pe-sar de que han causado estragos en la población del planeta.

El FSM, que se reúne por vez primera fuera de Porto Alegre, Brasil, tiene ya desde antes de inaugurarse múltiples desafíos de los cuales depende el futuro de todos, de ahí la preocupación de los organizadores.

Fue creado en 2001 a iniciativa de la prefectura de Porto Alegre (Brasil) y del Partido de los Trabajadores (PT), para instalar un espacio en que se pudieran discutir los aspectos esenciales de las políticas del neoliberalismo y se lograra ir definiendo las que podrían ser las estrategias de resistencia de la sociedad al proceso de globalización que ha caracterizado las últimas tres décadas del siglo XX y la primera del XXI, el capitalismo del nuevo milenio.

Pero también para impulsar la organización de todos los que se oponen a las políticas neoliberales como respuesta, desde abajo, al Foro Económico de Davos, Suiza, que se efectúa todos los años a finales de enero y reúne a los principales dirigentes po-líticos con los dueños del gran capital trasnacional, en donde se enuncian las políticas del Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico.

La diferencia ha estado en que mientras las cúpulas del poder neoliberal han avanzado en la profundización del modelo mo-netarista, la respuesta alternativa aparece como un proceso lento. En los últimos años, con la imposición del "libre mercado", se han acentuado las diferencias sociales, los estados nacionales han sido desmantelados, cancelándose en consecuencia las políticas de bienestar social, y las grandes empresas multinacionales han asumido un papel político fundamental.

Pero lejos de haber consenso sobre las dimensiones de este proceso y las vías para enfrentarlo, persisten múltiples divergencias en el movimiento alternativo, y no hay entendimiento claro sobre las dimensiones del proceso que se está viviendo.

El primer Foro Social Mundial se realizó en Porto Alegre (Brasil), estado de Río Grande do Sul, con el respaldo no sólo del PT y el gobierno local de Porto Alegre, sino también con el apoyo de diversas organizaciones no gubernamentales, del 25 al 30 de enero de 2001, lo que generó muchas ex-pectativas pues permitió escuchar voces muy importantes y crear las condiciones que propiciaran una mejor articulación de movimientos sociales, organizaciones no gubernamentales y entidades privadas, pero no alcanzó el objetivo de precisar las vías de la sociedad para enfrentar esas políticas.

Y lo que es más, algunos temas capitales se dejaron de lado, como el de la educación, lo que llevó a organizar un Foro Social Mundial sobre el tema, que se llevó a cabo en octubre de ese año, también en Porto Alegre, que se ha efectuado ya en dos ocasiones más, de manera autónoma, para tratar únicamente el tema educativo.

Para el segundo foro, efectuado del 31 de enero al 5 de febrero de 2002, con casi 50 mil asistentes, sobre los mismo ejes temáticos, se logró articular un mayor número de conferencias y mesas redondas, pero aparecieron con mayor fuerza los eventos paralelos, lo que mostró el desfase existente entre las preocupaciones de los organizadores y el sentir de la sociedad.

El tercero, efectuado del 23 al 28 de enero de 2003, ya con Luiz Inacio Lula da Silva en la presidencia de Brasil y el PT como partido "de gobierno", se caracterizó por una participación en extremo numerosa -asistieron cerca de 100 mil personas-, la presencia de figuras muy relevantes, como Noam Chomsky, y por la organización de múltiples foros, espacios de discusión y conferencias al margen del programa oficial, que a su vez trataron de ser una alternativa a la propuesta de los organizadores, pero las críticas se fueron multiplicando.

Un aspecto central del foro, que se va a definir con seguridad en India, es cuál es su objetivo fundamental. La creación del FSM respondió a un proyecto de un sector im- portante de las corrientes socialistas en Europa y América Latina, pero no hubiese sido posible sin el clima de inconformidad social que se había venido manifestando antes de 2001. En otras palabras: no habría sido posible si no se hubiesen producido las grandes manifestaciones sociales en Europa contra las políticas comerciales en 1998 y sin Seattle 1999.

El foro fue, desde su creación, un vasto espacio plural, pero en su organización prevalecieron sin embargo los criterios de la socialdemocracia y, más precisamente, de lo que pudiera llamarse el "ala izquierda" de la Internacional Socialista.

En el comité organizador tuvieron peso relevante no sólo el PT brasileño, la gubernatura del estado de Río Grande do Sul y la prefectura de Porto Alegre, que había llamado poderosamente la atención mundial por haber impulsado una nueva forma de organización municipal y en especial por la discusión popular de un "presupuesto participativo", sino un sector de la Internacional Socialista y en especial del Partido Socialista Francés, que concibieron el foro como instancia para mediar entre la inconformidad que ha venido creciendo en el mundo por las medidas neoliberales, que se fueron extremando en estos tres años, y los organismos financieros internacionales.

El Partido Socialista Francés, que en el curioso sistema semipresidencial de ese país seguía gobernando Francia en esos años, encabezado por Lionel Jospin (a pesar de que el derechista Jacques Chirac ocupaba la presidencia), ayudó a financiar el evento, más que en la expectativa de lograr encontrar la vía del cambio, como soporte para lograr que se atenuasen las políticas neoliberales y poder paliar así, de imponerse una vía gradual de imposición del modelo, el desastre social producido por la globalización.

De manera que en las tres ediciones del Foro efectuadas en Porto Alegre, donde el Partido Socialista Francés tenía además vastos proyectos "de cooperación", fue decisiva su influencia con la conformación del evento: su mano estuvo presente desde la temática y los invitados hasta las conclusiones que se formulaban en cada ocasión.

El panorama, sin embargo, ha cambiado radicalmente desde 2001, pues el Partido Socialista no gobierna ya Francia y el PT, pese a que gobierna Brasil y Porto Alegre, perdió la gubernatura de Rio Grande do Sul y está siendo fuertemente cuestionado.

La propuesta en 2002 de llevar el FSM a otros países se vio entonces aunada a una decisión del PT y la prefectura de Porto Alegre, que si bien estimaban que era conveniente que el foro, ya instituido como espacio legítimo de discusión, sesionara incluso en otro continente, se decidieron a ello por la situación social prevaleciente en Brasil en el primer año del gobierno de Lula.

Ante el temor de que pudiese transformarse en espacio donde los sectores inconformes con las políticas sociales del PT, su proyecto de privatizar la seguridad social y la intransigencia mostrada ante quienes cuestionan estas políticas manifestasen su descontento con Lula, aceptaron que el foro se realizara en India.

La organización del FSM tuvo desde sus comienzos varios vicios de origen que concitaron un buen número de críticas, y ese va a ser, sin duda, el desafío del futuro inmediato. El dilema es el mismo de otras iniciativas que se siguen multiplicando: determinar si este espacio, legitimado por la presencia y participación de miles de organizaciones sociales de todo el mundo, va a estar en manos de la sociedad o va a seguir siendo espacio de los partidos y de gobiernos que se asumen como "progresistas", y de ese sector de la sociedad civil vinculado a la socialdemocracia que parece haber perdido la brújula en su intento por satisfacer las de-mandas sociales sin enemistarse con los poderes financieros internacionales, en particular con el gobierno de Estados Unidos.

De lo que acontezca en Bombay, a partir de este viernes, dependerá sin duda también el futuro inmediato de los pueblos.

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