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RESISTENCIA  GLOBAL 

22 de enero de 2004

Bombay

Ignacio Ramonet
La Voz de Galicia


Comienza el Foro Económico Mundial en Davos, Suiza, al tiempo que se termina el IV Foro Social en Bombay. Por primera vez, en la corta historia de los foros sociales no he participado en éste ultimo. Demasiado ocupado. Como me dice Noam Chomsky, que tampoco ha tenido tiempo de ir a la India: «¿y demasiados foros».

El éxito de Porto Alegre provocó una suerte de inflación foral. Hay ahora foros sociales regionales, nacionales, continentales, culturales, indígenas, ecológicos¿ Se está alcanzando la saturación. Y nadie que tenga una actividad profesional normal puede acudir a todos estos múltiples encuentros a través del planeta por apasionantes que sean.

Sobre todo que -hay que admitirlo- la problemática no se ha renovado mucho. El diagnóstico sobre los desórdenes acarreados por la globalización neoliberal se hizo ya con bastante precisión a finales de los años 1990. Y el descontento surgido de esa toma de conciencia se expresó con claridad y fuerza en Seattle, aquel diciembre de 1999.

Cuando nació el primer Foro de Porto Alegre, en enero del 2001, la idea fundadora -que expresa el lema que yo propuse: Otro mundo es posible - era pasar de esta posición a las propuestas, del rechazo a la reforma, de una globalización egoísta a la mundialización de la solidaridad. Y aunque las propuestas son muchas, el movimiento no ha hecho el esfuerzo de codificarlas con seriedad en un verdadero programa alternativo -el Consenso de Porto Alegre- que permitiria aglutinar un número aún mayor de fuerzas sociales en vistas a acelerar el cambio necesario.

Muchos altermundialistas dan la impresión de conformarse con un papel festivo de impugnadores oficiales. Cada uno con su rol atribuido de antemano y su discurso previsible que interpretan de foro en foro por el mundo como antaño hacían, con las farsas, los cómicos de la legua. Constituyen una especie de oposición cortés y educada de Su Majestad la Globalización.

Ésta, mientras tanto, sigue haciendo estragos. En Bombay se ha denunciado que las privatizaciones en los países pobres siguen enajenando en miles de millones de euros bienes que se crearon a lo largo de muchos años y que pertenecían a la nación entera. Millones que se han fugado hacia Estados Unidos y Europa. Por otra parte, el desempleo alcanza cifras récord. De cada 100 nuevos puestos de trabajo que se crean en el mundo, 82 pertenecen al llamado sector informal ; o sea, son trabajadores que se ganan la vida de cualquier forma, sin protección social alguna.

La pobreza ha crecido de forma alarmante, en especial la pobreza extrema, hasta alcanzar el 44% de la población del planeta. Sólo en la India, que tiene mil millones de habitantes, unos 400 millones viven en la miseria total. En el mundo, el desarrollo se estanca y los servicios sociales se deterioran cada vez más. Por ejemplo, la globalización neoliberal se ha traducido por un verdadero desastre en materia de educación y de salud para centenares de millones de personas.

A eso se unen, contra los países del Sur, todas las formas de saqueo: el intercambio desigual, la fuga incesante de capitales, la destrucción del medio ambiente, el despojo de la biodiversidad, el robo de cerebros, el proteccionismo, los subsidios y las decisiones arbitrarias de la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Todo esto se ha vuelto a denunciar con fuerza en Bombay. Sin duda era indispensable hacerlo porque se trata de una situación escandalosa e inaceptable que nadie debe olvidar. Pero ya no basta repetirlo una vez más. Y cada vez hay más altermundialistas que se preguntan si -excluyendo la violencia- no habrá que inventar una forma nueva de combinar propuestas y protestas. Con más imaginación, y más radicalidad. Porque tanto sufrimiento social no puede durar.

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