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R E S I S T E N C I A   G L O B A L 

27 de enero del 2004

Solidaridad con Cuba en Mumbai

Rémy Herrera
Rebelión

Traducido para Rebelión por Laura Abad

¿Por qué hablar de Cuba en una seminario sobre el "Empobrecimiento de las naciones estado"? Por una razón muy sencilla: no ha habido muertos, la historia no ha terminado y la Revolución Cubana lo prueba.

No cabe duda de que las leyes del sistema capitalista mundial conducen a una polarización y a un aumento de las desigualdades entre naciones y clases. Está claro que estas leyes económicas son muy fuertes y que amenazan el desarrollo y la soberanía de estados periféricos.

La violación de las leyes políticas, especialmente las internacionales, es sin duda sorprendente y, por supuesto, mina cualquier esperanza de democracia y progreso para muchos pueblos del Sur.

Sin embargo, hay alternativas al actual mundo globalizado. La condición esencial para estas alternativas empieza por la resistencia activa, por la lucha por construir proyectos nacionales y sociales y un mundo humano para todos. Cuba nos demuestra que es posible resistir. Cuba nos prueba que la lucha contra el capitalismo mundial y el imperalismo de Estados Unidos es la condición sine qua non para conquistar una mayor libertad y alcanzar la igualdad, para construir una sociedad, no sobre la base de las ganancias y la explotación, sino sobre la solidaridad y la hermandad.

Esto es posible porque los cubanos, con su lucha, lo están haciendo.

Queridos/as amigos/as, queridos/as camaradas, queridos/as invitados/as, mi propósito hoy no es contarles que Cuba es el modelo, tampoco les diré que la Revolución Cubana es perfecta, ni que todo en la isla es lo mejor del mundo.

Cuba es un pequeño país del Tercer Mundo, con una población cien veces menor a la de la India. Nunca se consideró a sí mismo un modelo digno de ser imitado. La Revolución Cubana a veces cometió errores; pero siempre los admitió y los ha enmendado para salvar y afianzar el proceso revolucionario. En Cuba hay muchos problemas, especialmente desde la crisis que siguió a la caída de la Unión Soviética y del bloque soviético -sobretodo de carácter económico, por ejemplo en el sector de la agricultura.

Sin embargo, lo más importante y lo que me quiero decirles, es que Cuba, su pueblo y su revolución siguen en pie, siguen resistiendo al imperialismo estadounidense y al sistema capitalista mundial, a pesar de las tremendas dificultades y del sufrimiento, que son el caro precio que tienen que pagar por su constante, consecuente y valiente resistencia en Latinoamérica.

Hablaré brevemente de las tres dimensiones de esta resistencia:

En primer lugar, es una resistencia para soportar y salir de una profunda crisis.

En segundo lugar, es una resistencia a la globalización neoliberal.

Por último, es una resistencia al bloqueo impuesto por Estados Unidos.

Es decir, hablaré:

Primero, de cómo Cuba consigue mantener su sistema social y su recuperación.

Segundo, de cómo controla la apertura y aborda el proceso de dolarización.

Por último, de cómo Cuba reivindica la construcción de su proyecto socialista frente a la extrema violencia de las relaciones exteriores impuestas por la agresión estadounidense desde 1959.

Analicemos, en primer lugar, la salida de la crisis y la forma y los medios de recuperación.

Todos sabemos que el desmembramiento de la URSS y del COMECON, dos pilares para la isla, tuvo un dramático impacto sobre la economía cubana.

En 1990, antes de la crisis, Cuba era el primer o, al menos, se encontraba entre los tres primeros países latinoamericanos en cuanto a un amplio conjunto de indicadores sociales: sanidad; educación; investigación; igualdad; condición de la mujer; protección infantil; condiciones laborales; infraestructura en zonas rurales; medio ambiente; cultura; seguridad e incluso alimentación... todo ello gracias, sin duda, a la ayuda soviética pero, sobretodo, a la aplicación de su proyecto social, su proyecto socialista cubano. Es muy importante comprender que la Revolución Cubana la hizo... el pueblo cubano. Cuba no es un residuo de la Unión Soviética perdido en el Caribe... es una nación y un estado, es una nación estado.

Bien, el caso es que de 1990 a 1993, la exportación y la importación disminuyó casi en un 80%, provocando escasez de todo tipo: crudo; materias primas; maquinaria; repuestos, etc. Hubo una caída de un tercio en el PIB (- 34% en cuatro años). Lo mismo ocurrió con la productividad, la inversión, el consumo... simultáneamente aumentó el déficit fiscal y la moneda nacional, el peso cubano, sufrió una profunda devaluación.

En aquella época la situación era muy mala y muy difícil para todos los cubanos. Sin embargo, resistieron a este duro golpe. Lo que más llama la atención de este "período especial", como dicen los cubanos, es el mantenimiento del sistema social: no se cerró ninguna escuela; no se privatizó ningún hospital; no se recortó el presupuesto destinado a la investigación...

Por el contrario, la inversión social aumentó como proporción del gasto público, no sólo en educación y sanidad, sino también en la alimentación básica, agua, electricidad, vivienda, transporte, teléfono para llamadas locales, etc. Todo esto, facilitado por el estado a un coste muy reducido para el pueblo. Bien, fue completamente lo contrario a cualquier programa de ajuste estructural del FMI, y sin libre acceso a los mercados financieros internacionales.

¿Quiere esto decir que lo imposible fue posible en Cuba? No. Lo que quiere decir es que el mantenimiento del sistema social fue posible gracias a la voluntad política, a la fuerte voluntad política del gobierno revolucionario cubano y su masivo apoyo por parte del pueblo. Ellos han resistido. Los cubanos han resistido.

Esta voluntad política, en estrecha relación con la participación de los trabajadores en los centros de producción y preparación (imperfectos pero reales) exigió la toma de decisiones cruciales como, entre otras, la de la política macroeconómica. Ya no se trata de una mera cuestión de programa político, sino de ideas políticas. Analicemos esta política macroeconómica.

El objetivo principal era permitir al estado recaudar la mayor cantidad posible de divisas extranjeras y reducir los desequilibrios exteriores para mantener el sistema social. Para ello, el estado adoptó una serie de reformas, en particular una dolarización de la economía temporal y parcial. El factor clave es que el turismo, la inversión directa extranjera y la remesas provenientes del exterior actuaron como impulso, como los nuevos motores de la economía cubana a partir de 1993.

Esta dolarización llevada a cabo por el estado cubano contribuyó enormemente a la recuperación en su conjunto (con un actual PIB ligeramente por debajo, pero cerca del nivel anterior a la crisis, de 1990), favoreciendo la entrada de capital proveniente de estos nuevos motores. A lo largo de diez años, la década desde 1994, el crecimiento cubano ha sido positivo y bastante rápido.

Más concretamente, el mantenimiento del sistema social ha sido posible gracias al estricto control de estos motores y los intercambios entre los sectores, utilizando una doble tasa de cambio dólar-peso y transferencias de los sectores dolarizados emergentes a los tradicionales, como el de los servicios, la alimentación, las infraestructuras... es decir, el corazón del sistema cubano.

Es cierto que la penetración de mecanismos de mercado es real. Sin embargo, sigue estando limitada, mucho más que en Vietnam o en China. Así, también es mucho más fácil de controlar y, sobre todo, es reversible. Esta penetración en el mercado fue posible sin restaurar el capitalismo. En Cuba no hay una acumulación de capital privado significativa. Tampoco hay muchos trabajadores asalariados, ni mercado financiero.

Por consiguiente, el factor clave de este marco es que el poder revolucionario cubano ha aceptado, efectivamente, la necesidad de la dolarización, convirtiéndola en el eje central de la recuperación económica, pero prescindiendo del capitalismo. Es decir, con una estructura de propiedad de capital dominada principalmente por el estado, con nuevos criterios de gestión y un sector público más eficiente y rentable, también en términos sociales.

Así, la planificación sigue existiendo, pero de forma más descentralizada. Ha adoptado nuevos instrumentos monetarios y financieros.

No todos los efectos de estas profundas reformas han sido, obviamente, positivos. También han desencadenado una serie de consecuencias negativas, consideradas no deseadas. De éstas, la más preocupante es el aumento de las desigualdades entre aquéllos que tiene acceso al dólar y aquéllos que no. Sin embargo, en Cuba nadie se muere de hambre.

De todas maneras, la dolarización nunca ha sido el camino normal y el gobierno revolucionario quiere abandonarlo tan pronto como sea posible. Así, empezó a hacerlo el pasado julio, prohibiendo el cambio en dólares entre entidades públicas. La batalla contra el dólar estadounidense es, sin embargo, difícil, extremadamente difícil.

La posición del estado cubano sigue considerando que la solución no está en una mayor liberalización de la economía. Yo creo que ésta es una posición acertada, ya que el neoliberalismo no es un modelo de desarrollo, sino un modelo de dominación a nivel mundial. El camino sigue y seguirá siendo el socialismo.

Este camino es aún más difícil que la realidad de todos los cubanos que, durante más de cuatro décadas, han vivido bajo un bloqueo, el más largo de la historia, impuesto unilateralmente por Estados Unidos. Este bloqueo es un ataque directo y físico contra el pueblo cubano en su conjunto, contra los niños, los ancianos, las mujeres embarazadas, etc. Constituye un crimen contra la humanidad y es, de hecho, un acto de guerra no declarada de los Estados Unidos contra el pueblo cubano. Tiene efectos perjudiciales, insoportables e inaceptables. Este bloqueo no sólo es ilegítimo, sino que también es ilegal, en particular por su extraterritorialidad. Ahora, casi la totalidad de los miembros de la ONU lo condenan. Tiene que terminar.

Por supuesto que las sanciones europeas contra Cuba también tienen que terminar.

Estoy completamente de acuerdo en que hay que relacionar el actual empobrecimiento de las naciones estado a las finanzas, pero creo que sería muy útil explicar qué son las finanzas en términos de estructura de clases. Las finanzas reflejan la fracción dominante de las clases en el poder, es decir, los dueños de capital más poderosos del sistema capitalista mundial y especialmente los de Estados Unidos. Es decir, los que tomaron el poder después del "golpe de 1979" en Estados Unidos, después de la subida de los tipos de interés y el principio de la crisis de la deuda.

Recordemos que cuando Estados Unidos invadió Cuba a fines del siglo XIX, fue bajo la tremenda presión de las "antiguas" finanzas (Morgan, Rockefeller...) Hoy, las "nuevas" finanzas quiere volver. Amenazan a Cuba militarmente y tienes sus planes: quieren, concretamente, un consejo económico, como en Irak, con las enormes multinacionales estadoundenses (Bakardi, etc) Echémosle un vistazo al texto de la ley Helms-Burton. Lo que quieren, por ejemplo, en el campo monetario, es una dolarización con un consejo, es decir, un régimen monetario durísimo, como el impuesto por Gran Bretaña a la India en el siglo XIX. ¿Están ofreciéndole a Cuba un futuro como el pasado de la India o el presente de Irak? Los cubanos dicen no.

Por todas estas razones, ante el imperialismo estadounidense, con sus guerras y su "sonriente fascismo", frente a la globalización neoliberal, con sus saqueadores y su proyecto de "apartheid mundial", es nuestro deber apoyar totalmente a Cuba y su revolución socialista, luchando contra el empobrecimiento de las naciones estado y contra el proyecto del ALCA, impuesto por Estados Unidos a los pueblos latinoamericanos.

Queridos/as amigos/as, queridos/as camaradas, queridos/as invitados/as, es nuestro deber defender los derechos absolutos e inalienables de los cubanos a la soberanía y al desarrollo. Gracias.

Seminario IDEAs (International Development Economics Associates)
Mumbai, 20 de enero de 2004

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