Antiglobalización - Resurge la lucha social

11 de enero del 2002

La antiglobalización no puede ser reformista


Asturies Contrainfo

La antiglobalización, es decir, el movimiento social contra el capitalismo en su fase actual, o es un movimiento revolucionario o no es.

Queremos, con esta afirmación un poco taxativa, criticar algunas propuestas que, desde el Movimiento Antiglobalización de Asturies, pretenden meter en el mismo saco la lucha social contra el sistema económico vigente con la participación en instituciones, partidos, sindicatos mayoritaros, etc...

Se equivocan de trinchera quienes llegan con este planteamiento que busca la moderación de los planteamientos antisistema, la domesticación de los postulados de cambio radical, la integración institucional y, finalmente, la fagocitación del movimiento por parte del poder.

Aunque ha habido opiniones reformistas variadas, queremos centrar la crítica en la personal interpretación que Juan Mansó, de la lista antiglobalización de Asturies, hace del documento "El Estado actual de la Apuesta del Movimiento de Resistencia Global" que, en nuestra opinión, desvirtúa completamente la esencia de dicho documento a partir de maniobras hermenéuticas dignas de la ingeniería más sofisticada.

Vaya por delante alguna coincidencia con Juan Mansó, como su afirmación de que "uno de los pilares fundamentales en los que tenemos que apoyarnos para cambiar la realidad sea la cultura".

Plantea Juan Mansó que los movimientos antiglobalización, para organizar la convivencia futura, tienen que tener en cuenta a los sindicatos y a los partidos políticos. La respuesta de estas organizaciones burguesas (en cuanto a los sindicatos, nos referimos a los mayoritarios) ya está dada: el capitalismo. Y es precisamente contra el capitalismo contra lo que lucha el movimiento de resistencia global.

Insiste Mansó (de forma sospechosa por lo reiterada) en armonizar el movimiento antiglobalización, o sus propuestas alternativas frente al actual orden económico y social, con la economía de mercado, que es precisamente la base del capitalismo. Además hace afirmaciones que rayan el dogmatismo, al entender que esa idea suya "hoy por hoy parece ineludible". Se puede eludir y en eso estamos. La alternativa no es un capitalismo más humano y más estético, sino la autogestión, la devolución de los medios de producción a sus verdaderos dueños: los trabajadores y trabajadoras que son los que generan la riqueza.

Juan Manso no parece compartir el lema de la resistencia global "otro mundo es posible". Cree que el sistema actual es suficiente para acabar con la injusticia y considera "complicado y poco factible" el proponer una alternativa que pasa por ser revolucionaria (al trastocar la esencia misma del sistema). Le recomendamos que para hacer "factible" su programa político ingrese en un partido político. Acabar con el capitalismo no es una labor parlamentaria ni se puede hacer a través de las instituciones que anclan el engranaje del poder.

Su ideología y la del movimiento antiglobalización, afirma,debe ser "la democracia" . ¿Qué democracia?: la burguesa, la´orgánica, la "popular" de la extinta URSS, la democracia directa, la que excluye a las minorías, la que sólo valora el voto cada cuatro años y amaña los referendum. Es un planteaiento un poco genérico que habría que detallar con más profundidad.

Otras propuestas de Manso nos parecen aún más inquietantes. Son las que hablan sobre cómo debe organizarse el movimiento de resistencia global. Aquí se detecta una cierta tendencia autoritaria ya que pide una "mínima estructura organizativa" con un comité ejecutivo. es decir, una cúpula de poder que controle el movimiento, que sea portavoz e interlocutor válido. Precisamente la descentralización, la autonomía y el asamblearismo son las bases que han hecho posible el actual movimiento. Tratar de controlar o crear poder en su seno a través de ejecutivas es el principio del fin del mismo.

Lo dice mejor el propio texto que analiza Mansó y que textualmente señala: "el Movimient de Resistencia Global no es ás ni menos que una coordinación de colectivos y personas y no una organización formal más. Es un movimiento de fronteras extremadamente difusas, definiéndose y acotándose la participación en base a cuando realmente y justamente se participa y no por cuotas o pasteleos. Que practica el asamblearismo bien informado y buscador de consensos y no las representaciones, incluyendo las informales, las jerarquías o los generales-sin tropa".

El mismo texto acierta plenamente al destacar lo problemático de unas relaciones con la llamada "izquierda tradicional" cuando señala que "estas organizaciones, o mejor sus cúpulas, ya no son parte de la solución sino parte sustancial del problema. La gestión sistémica y no la construcción de un nuevo mundo, es lo que define más sustantivamente su acción. Y en el lado de la izquierda tradicional se percibe un desembarco en los movimientos sociales, no para potenciarlos, sino para controlar y suavizar su crítica".

Eso es lo que creemos que plantea Juan Manso en su propuesta: "controlar y suavizar la crítica" del movimiento de resistencia global.

En cuanto a las propuestas económicas, a Manso no le cabe duda alguna de que es "mediante el trabajo" como se alcanza el nivel de bienestar material de que "gozamos" en occidente. Caben muchas dudas, todas. Por el contrario, si se analiza un poco más la realidad económica actual, de lo que no cabe ninguna duda es que el nivel de bienestar del que gozan las clases medias- altas en Occidente es debido a la situación de explotación de los recursos de los países que no son de Occidente, de la explotación laboral y la apropiación por parte del capital del beenficio que generan los trabajadores. Es a costa de mantener en la miseria a tres cuartas partes del planeta y a la mayoría de la población mundial. No creemos que nadie dude de esta afirmación dentro del Movimiento de Resistencia Global salvo, claro está, el propio Manso que parece suscribir el lema del nacional-Socialismo de Hitler para los judíos del campo de concetración "El trabajo os hará libres". Por cierto, los millones de pobres, excluídos y parados/as de Occidente no "gozan" de ningún bienestar.

Se detecta en toda la propuesta de Mansó un tonillo de 'padre de la patria' en su encendida defensa de la Constitución Española que heredó del franquismo la sociedad española y que santifica la monarquía constitucional, la unidad de España, la propiedad y el neoliberalismo, entre otras cosas.

Finalmente Mansó se sincera y concreta más su propuesta posibilista y reformista: avanzar hacia la sociedad democrática a partir de las democracias formales". Es decir. cambiar el sistema desde dentro (menos la economía de mercado, por supuesto). Como si el mundo hubiera avanzado gracias a la bondad y al altruismo de los que se integraron en los sistemas de poder. Ahí tenemos el caso del ministro alemán de exteriores, un antiguo activista verde que se integfó en el sistema (y hasta en el Gobierno) para hacer un mundo más respetuoso con el medio ambiente.

Los partidos políticos y los sindicatos oficiales no juegan un papel fundamental para avanzar hacia la democracia real. Es precisamente lo contrario. han sido y son los pilares fundamentales sobre los que se apoya el actual sistema autoritario, dándo legitimidad a la opresión, a la explotación y a la desigualdad social.

No es precisamente el movimiento de resistencia global el que tenga que "regenerar", como dice Mansó la putrefacción actual de partidos y sindicatos. En nuestra opinión, debemos contribuir a que se pudran aún más para crea sobre su ruinas las bases de una nueva sociedad, más humana, más justa, más igualitaria y más en armonía con su entorno.

En definitiva, creemos que las posturas que defiende Juan Mansó y que pretende extender a todo el movimiento antisistema son una nueva edición del desembaco del 'reformismo' en los movimientos sociales y revoucionarios y que, como la historia ha demostrado, han acabado con cualquier intento de verdadero cambio social que, desde luego, no pasa ni por los partidos, ni por las instituciones, si por los sindicatos, ni por la Consitución Española, sino por la gente organizada libremente en sus ámbitos de vida y trabajo, desde abajo, horizontalmente y que pretende sustituir el poder, cualquier poder, por la administración de las cosas.

Enero de 2002
Equipo editorial de AC