LUCHA ANTIGLOBALIZACIÓN

3 de octubre del 2002

De Génova a Washington DC: Sencillamente confrontación en las calles

Roberto Delgado y Agnes Cecilia
La Haine

En Génova tuvo lugar la última manifestación antiglobalización donde la gente decidió alterar una Cumbre de líderes mundiales. El objetivo fue llegar hasta el recinto de las reuniones, y decenas de miles de personas hacia allí fueron, con un resultado represivo salvaje y por todos conocido. Desde entonces el objetivo de confrontar directamente a los enemigos del planeta pareció desaparecer del calendario de los manifestantes antiglobalización.

¿Qué ocurrió en Washington DC?

En Washington DC, durante el fin de semana del 27-28 de septiembre de 2002 la gente revivió el espíritu de Génova, parido en Seattle. Los manifestantes anunciaron salir a la calle con la intención de poner los edificios del FMI y BM "en cuarentena". La policía tuvo que cortar las calles por bloques de cemento coronados por rejas, para impedir a los militantes cualquier posibilidad de desborde o repliegue y proteger así a sus señores. 3200 agentes acecharon a los cerca de 10.000 manifestantes que durante el fin de semana se dieron cita en DC.

El viernes por la mañana la policía realizó una operación represiva que fue calificada por la plataforma Convergencia Anti-Capitalista (ACC) de "sin precedentes", arrestando a más de 600 activistas, muchos de ellos anarquistas, que participaban en la convocatoria de "acciones descentralizadas" realizada por dicha plataforma. Esta convocatoria no contaba con el permiso legal, y según la policía, el operativo fue realizado de forma "preventiva". Estas actividades comenzaron a las 6 de la mañana, de lo que se deduce que fueron protagonizadas por buena parte de los activistas más comprometidos del movimiento anticapitalista. Las detenciones masivas no fueron casualidad, había un especial interés por parte del aparato represivo de actualizar sus registros.

Uno de los colectivos anarquistas perteneciente a la plataforma ACC señalo que "durante el viernes, día de las acciones anarquistas, 649 personas fueron arrestadas. La policía de DC y el FBI estaban preparados, esperando para que cientos de personas pasaran por el sistema. Les tomaron las huellas dactilares, fotos, nombre, dirección... y añadieron toda la información de interés a la base de datos del FBI. Durante la manifestación del sábado, que en cambio sí estaba legalizada, sólo 11 personas fueron detenidas. Haced las cuentas".

Tal y como recogió el medio alternativo de DC InfoShop, esa mañana "se utilizó un ámplio abanico de tácticas para bloquear los cruces y las calles: desde el paseo en bicicleta hasta el lanzamiento de ruedas ardiendo sobre el Parque George Washington; se realizaron sentadas pacíficas en los cruces, varias personas rompieron los cristales del Citibank...".

Pronto los antidisturbios comenzaron los arrestos masivos llenando con activistas más de 20 autobuses policiales. Una de las redadas más importantes tuvo lugar en la céntrica Freedom Plaza, donde 200 personas que partipaban en una "tamborilada contra la guerra" fueron cercados, esposados e introducidos en autobuses. En el Parque Pershing, donde cientos de manifestantes se habían dado cita, se realizaron 349 detenciones.

Gran parte de los más de 600 detenidos esa jornada tuvieron que pasar largas horas metidos en los autobuses, sin agua, sin poder ir al baño y sin que se les dijera en ningún momento de qué se les acusaba. A tal nivel llegó el caracter fascista de la policía, que según testimonios de los propios afectados, a los activistas retenidos de varios autobuses se les ofreció la libertad "a cambio de pagar 100 dólares y enseñar su carné de identidad", e incluso a muchos no los liberaron siquiera después de hacerlo.

El planificado nivel de represión fue muy alto, pero los manifestantes de Washington DC no respondieron escondiéndose; y en efecto, difícilmente esa podía ser forma de mostrar solidaridad con los cientos de detenidos.

En la manifestación del día siguiente, el sábado 28 de septiembre, oradores en la manifestación coordinada por la plataforma desobediente "Movilización por la Justicia Global" insistían en "confrontar directamente al FMI y el Banco Mundial".

Tras la marcha, miles de manifestantes atravesaron el centro de la ciudad hasta Farragut Square, cerca de las intituciones financieras; allí manifestantes quemaron una bandera norteamericana.

El día anterior la policía había extendido la zona de exclusión, para mantener aún más alejados a los activistas de las reuniones de delegados. Después de la concentración en Farragut Square, los manifestantes continuaron hasta Morrow Park, frente a los edificios del FMI y BM.

Pero a pesar de tener sobre sus cabezas en inmenso fantasma de la insólita represion del día anterior, la gente no abandonó la política de confrontación y las acciones de aislamiento reales y no simbólicas.

A las 19.00 decenas de manifestantes lograron bloquear la salida del recinto a un furgón lleno de delegados del FMI y BM. El vehículo retrocedió 20 metros y se abrió paso entre la gente sin preocuparse por atropellarlos, instantes antes de que interviniera la policía.

A las 19.30, en medio de un multitudinario dispositivo policial, cerca de 50 pacifistas (muchos de ellos encapuchados) enlazaron sus brazos atándolos con cinta gruesa especial, y bloquearon durante más de una hora una de las calles junto a una barricada policial del perímetro de las reuniones financieras.

Activistas solidarios les llevaban agua y comida burlando los cercos policiales. Los cruces, bloqueos y agresiones policiales se sucedieron durante la tarde-noche. El nivel de compromiso demostrado en Washington DC fue todo un ejemplo tanto el viernes como el sábado: todos los accesos al BM y FMI estaban cerrados, ya sea por la policía o por manifestantes. No había tráfico, las calles estaban cortadas. No había coches. La gente paralizó el centro de Washington DC. El FMI y el BM quedaron en cuarentena.

El papel de los medios

Los grandes medios insistieron en lo peligrosos que habían sido los manifestantes el viernes 27 de septiembre, los símbolos capitalistas atacados, etc... Ahora bien, ¿por qué ocultaron las acciones de bloqueo del sábado? Tanto el Washington Post como The Times, así como la prensa española concluyeron que la jornada del sábado 28 de septiembre finalizó "sin incidentes".

Los medios no sólo pretendían fortalecer el sector más moderado del movimiento en EEUU, con un simple "¿lo veis?, si haceis la cosas así, sin legalizar, provocais la represión". Por otro lado, es cierto que el carácter de la confrontación demostrada el sábado fue principalmente no-violenta. Las acciones más radicales como los bloqueos al perímetro de las reuniones financieras, fueron actos de desobediencia civil que se llevaron a cabo principalmente de manera pacífica. No hubo ataques a la propiedad privada, ni heridos, ni fuego.

Esto es una muestra más de que aquellos anticapitalistas que pretenden con su política robar espacios en la prensa del Poder, no lo harán a través de la no-violencia. Los medios atacan (seguramente con más facilidad) las acciones violentas, pero las recojen por ser de mayor interés para a la burguesía. Pero incluso los medios que susurrando hablaron de bloqueos, los situaron "después" de la tranquila manifestación principal y como acciones "aisladas". Propagandizaron el desfile pacífico y censuraron la confrontación y la desobediencia pacífica .

Por otro lado los medios pretendieron mostrar la "decepcionante" cantidad de gente que participó en las acciones. "La policía se había preparado para controlar a 20.000 personas y no vinieron ni la mitad" señaló el Washington Post, a la vez que recordó que el pasado mes de abril decenas de miles de personas habían participado en las -por ellos mismos denominadas en aquel entonces como- tranquilas e irrelevantes manifestaciones contra la guerra desarrolladas en DC.

Frente a esto, Nadine Bloch, participante en la organización de la marcha de Movilización por la Justicia Global respondió que "es necesario recuperar las calles tras la presión del 11 de septiembre. Hemos demostrado que el movimiento de resistencia global sigue vivo y que aún somos capaces de enfrentarnos a las grandes corporaciones".

Victoria, pues, para los anarquistas, pacifistas y anticapitalistas radicales.

Especial para La Haine