LUCHA ANTIGLOBALIZACIÓN

16 de julio del 2002

El Estado argentino emplea un arma de intimidación fabricada en Génova: el asesinato televisado

Roberto Delgado y Federico Méndez
La Haine

De Génova a Buenos Aires. De Carlo Giuliani a Darío Santillán. Europa parece haber inventado una forma de frenar bruscamente el avance de la lucha popular. Se trata de planificar una acción represiva a gran escala que tenga su máxima expresión en un asesinato policial político y captado por las cámaras. La mediatización de la muerte se convierte en un espeso miedo que empalaga el tejido social reivindicativo emergente. El 20 de julio del 2001 moría asesinado frente a las cámaras un militante anticapitalista de 23 años a manos de los carabinieri italianos. El 26 de junio del 2002 han muerto asesinados frente a las cámaras dos piqueteros, uno de ellos de 21 años, Santillán, a manos de la policía argentina.

Fase 1. Conducir a la acción. Creación de un clima de temor y violencia anticipada

Génova:
Los medios italianos [siguiendo la línea potenciada en Gotemburgo por los grandes medios, Susan George, vicepresidenta de ATTAC-Francia o el Partido de Izquierda sueco] socavan la popularidad de los grupos radicales más fuertes como los 'Tute Bianche' o el Black Bloc, mediante campañas de difamación, acusación de que cooperan con la policía, etc. [Tácticas de represión en Génova: Aprendamos para el futuro. Starhawk, ZNET]

Buenos Aires:
Los medios argentinos [al igual que en los asesinatos del puente en Corrientes o de Salta, en que los tiros siempre eran de "grupos rivales"] realizan una campaña de criminalización de los desocupados, acusándolos de "vándalos" y mostrando testimonios de que "son todos pagados". [Indymedia Argentina]

Fase 2: Socavar, dividir y dispersar la marcha más importante (los periodistas estarán en las inmediaciones)

Génova:
La marcha emprende su recorrido con dificultades y trampas, hasta toparse, fuera de la zona roja, con una descarga policiaca de lacrimógenos y la primera provocación:
"Nos echaron gases lacrimógenos por debajo de las defensas móviles. Llegamos hasta la Plaza de Brignole pero no entramos en la zona roja. Nos faltaron algunos metros para llegar, pero la policía nos dividió y nos partió en dos grupos. Tuvimos que retroceder para volver a avanzar, pero ya había mucho cansancio y faltaba aire" [Alejandro, Tute Bianche]. Cuando los manifestantes emprendieron el regreso al estadio Carline la policía siguió lanzándoles gases lacrimógenos y persiguiéndolos. En ese momento Carlo Giuliani fue asesinado. [Génova:
Caos y un ejecutado. La Jornada]

Buenos Aires:
En Puente Pueyrredón, cerca de donde le arrancaron la vida a los dos jóvenes piqueteros, es donde se vivió la represión mas salvaje. Se trató del piquete más masivo, para el que se movilizaron más de 5000 compañeros. Cuando los manifestantes llegaban al lugar, la policía montó una provocación dividiendo la columna en dos, y luego comenzó una represión indiscriminada, que atacó por igual a hombres, mujeres y niños. [Indymedia Argentina]

Fase 3: El asesinato televisado

Génova:
La imagen puede verse en una secuencia de seis fotografías transmitida una y otra vez a través de la televisión y difundido en internet. En ellas se aprecia como Giuliani se acerca con el rostro cubierto y un extintor en las manos a un vehículo policiaco, para luego caer al suelo herido de muerte, y cómo la furgoneta pasa por encima de su cuerpo en dos ocasiones para rematarlo. [Génova: Caos y un ejecutado. La Jornada]

Buenos Aires:
Las pantallas ahora nos devuelven la imagen de Dario Santillán agonizando, y la certeza de que el comisario fue el asesino no deja lugar a las dudas de nadie. Por los medios reducen todo el hecho al asesinato de Dario, y dejan en un segundo plano elementos que demuestran que se trató, no de un "grupo de policias descontrolados", sino de un plan represivo sistemático, preparado y premeditado por el poder político. [Indymedia Argentina]

Fase 4: Eludir inicialmente la responsabilidad de la represión

Génova:
Tras la salvaje represión, los medios señalaron que "el movimiento antiglobalización ya tiene su primer mártir", adjudicando la responsabilidad de la muerte al propio movimiento -se lo han buscado- y no a la policía asesina. El gobierno primero atribuyó el homicidio a la mano de un paramilitar anónimo. Después dijo que el muchacho fue víctima de un atropello circunstancial. Sólo en último lugar admitió la tragedia, pero achacándola a la acción de un "policía inexperto y fuera de control".

Buenos Aires:
Los medios hablan, cínicamente, de "piquetes trágicos", el gobierno habla de que no se trataba de una movilización, sino de una "provocación". Desde la policía que dijo que "las balas no partieron de nosotros" hasta periodistas "progresistas", como Tognetti, insinuaron que los piqueteros estaban armados. [Indymedia Argentina]

Fase 5: La política de represión no termina en la desmovilización de los manifestantes. El clima específico permite emplear el salvajismo arbitrario, consiguiendo generar aun más pánico y disuadir futuras participaciones en las movilizaciones

Génova:
Esa noche la policía irrumpió en la Escuela Díaz, uno de los lugares de alojamiento donde la gente dormía en aquel momento, y golpearon a todos hasta el punto de que la mayoría de la gente no pudo salir caminando, y tuvo que ser llevada en camillas fuera de la escuela. Hasta 30 ambulancias llegaron para atender a los heridos. [Comunicado del FSG: Terrorismo de Estado en Génova]

Buenos Aires:
Luego de la represión (que también continuó en otros puentes y cortes de ruta en el Gran Buenos Aires), mientras varias personas se concentraban en la puerta del hospital y la comisaría, se produjo un hecho que desnudó para siempre el verdadero carácter de esta jornada. A pocos metros del hospital, en la calle Bransen al 1200, la policía irrumpió sin previo aviso y sin ninguna orden judicial al local partidario de Izquierda Unida, donde estaban reunidas unas 50 personas. Entraron tirando balas de goma, de plomo y gases lacrimógenos. Un compañero fue secuestrado, y varios lograron escapar por los techos. A la salida, un compañero exibió frente a nuestras cámaras la bala que había dado en su billetera, y que por pocos centímetros no lo perfora. Se trataba de una bala de plomo. La casa de al lado de ese local fue igualmente allanada y destruída, y solo la intervención de diputados y decenas de personas que se congregaron en el lugar lograron frenar la barbarie. [Indymedia Argentina]

¿Qué diferencia estas muertes de otras anteriores?

En Argentina, desde el advenimiento de la "democracia", y por no ir muy atrás en el tiempo, hubo un número elevado de personas muertas por la policía durante manifestaciones: recordemos a Teresa Rodríguez en Neuquén, los del puente en Corrientes, los de Salta, los del 19/20 de diciembre y otros más. Lo que caracterizaba a estos asesinatos era su impersonalidad: moría cualquiera, desde una empleada de hogar en Neuquén hasta un cartero en Corrientes, muchos de los cuales ni siquiera participaban en las manifestaciones. La balacera era indiscriminada.

Las nuevas muertes de Avellaneda van dirigidas específicamente contra activistas. El mensaje es claro: el que tira piedras para defenderse del ataque policial (Gotemburgo); el que, encapuchado, devuelve un extintor que le arrojaron (Génova) o el que organiza a sus compañeros para la lucha de confrontación (Buenos Aires) deben comprender que ya la masa no le protegerá. La represión seguirá siendo violenta contra cualquiera que se manifieste, pero a los que tienen un nivel mayor de conciencia les esperan balas.

A diferencia también de muertes anteriores, en que la policía intenta evitar a los periodistas, especialmente cuando se producen "excesos", aquí no importó la presencia de los fotógrafos, y de hecho podríamos decir que se buscó. En las jornadas del 19/20 de diciembe se mostraron muchas imágenes de la represión pero ninguna de los momentos en que se producían asesinatos, pese a que seguramente existían en las redacciones. Pero así como en esa ocasión y en otras anteriores la Secretaría de Prensa reunió a los directores de los medios y les pidió moderación, en este caso, con la nueva política, fue seguramente al revés: mostrarlo todo.

Por otro lado, no es la primera vez que la policía asesina activistas: sin ir más lejos, hace poco tiempo mataron a un miembro del Partido Comunista en Buenos Aires, y en Europa podemos hablar de los presos vascos que en la última década han muerto en "extrañas circuntancias". Pero suelen ser acciones nocturnas, tipo comando, discretas, aunque luego se propagandizan buscando que la gente diga "por algo será".

Aquí fue todo lo contrario: a la luz del día y frente a los objetivos. En este caso lo que se busca es que la gente diga "a mí tambien me puede pasar".

Con la repetición machacona de las imágenes se intenta dejar claro dos cosas:

Por un lado, para los ciudadanos bienpensantes, que el propio Carlo Giuliani provocó su muerte al atacar con un extintor a un "policía inexperto" (aunque en otras imágenes no difundidas masivamente se ve con claridad que el extintor lo arrojan desde dentro del jeep policial, con el objetivo de romper el cristal y poder disparar con comodidad). En el caso de Buenos Aires, ni siquiera se molestaron en buscar una excusa al fusilamiento, posiblemente porque hasta los bienpensantes están contra el gobierno.

Por otro lado, para los activistas y gente que se unió a las manifestaciones es un claro aviso: ved lo que os puede pasar, con las cumbres no se juega. Para los argentinos, no se pueden cortar rutas y puentes impunemente.

A diferencia de los antiguos militantes de partidos u organizaciones guerrilleras, que tenían una clara política de toma del poder, ahora están surgiendo movimientos sociales autónomos, sin adscripción a ninguno de los partidos políticos existentes, que no utilizan la violencia de forma organizada, que por decisión propia no tienen líderes, y que sin embargo movilizan a cantidades increibles de gente. Estos movimientos son seguramente tanto o más peligroso para el sistema que los anteriores, porque también buscan la ruptura del orden establecido, pero no pueden ser acusados de tener "ideologías foráneas"; son más difíciles de identificar y generan más adhesiones y mayor movilización social.

Objetivos del poder

Después de los sangrientos sucesos de Génova, las multitudinarias manifestaciones antoglobalización se comenzaron a realizar lejos de los centros de reuniones y cuando las cumbres oficiales ya habían acabado. Bélgica fue el primer ejemplo, seguido a continuación por Barcelona, Madrid y Sevilla, durante la presidencia española de la Unión Europea.

El objetivo de la estrategia del asesinato televisado es amedrentar al movimiento contestatario y fortalecer los sectores más débiles y menos combativos del mismo. De igual manera, fortalecer los argumentos del tipo "con el enfrentamiento no vamos a ningún lado". Por ejemplo, ya antes de que comience la presidencia danesa de la UE, diversos grupos de izquierda daneses y suecos que están preparando las contracumbres han firmado un compromiso de "no realizar manifestaciones fuera del espacio legalizado previamente, no permitir ningún tipo de violencia [por parte de los manifestantes], así como no permitir la presencia de encapuchados en las manifestaciones".

El poder ha conseguido que amplios sectores de los movimientos sociales hagan de policía y, con ello, que abandonen la confrontación y la lucha.

Por suerte para los movimientos sociales y por desgracia para sus integrantes, en Argentina es difícil que esta estrategia triunfe ya que la gente, al contratrio que en Europa, tiene muy poco que perder. Cuando el nivel de explotación capitalista y la falta absoluta de bienestar social lleva a la gente a vivir en los extremos de miseria como los que se viven en Argentina, sólo queda la lucha como única vía de salvación.

Es más, no nos extrañe que en Argentina, tras la balacera policial, no sólo continúe la movilización en los pueblos y ciudades, sino que además comiencen a nacer nuevos movimientos armados de respuesta.