LUCHA ANTIGLOBALIZACIÓN

1 de septiembre del 2002

En España, dos periodistas supuestamente se infiltraban con cámara oculta en las asambleas organizativas del movimiento antiglobalización, así como en distintas sedes anarquistas, haciéndose pasar por militantes

Crítica al programa "Infiltrados" emitido por Telecinco


La Haine

En el reportaje emitido la madrugada del pasado jueves a las 00:15 por Telecinco en el programa "Infiltrados", dos periodistas, con intención de hacer públicas las actividades de los "radicales anti-sistema", supuestamente se infiltraban con cámara oculta en las asambleas organizativas durante las citas europeas de Santiago y Barcelona del movimiento antiglobalización, así como en distintas sedes anarquistas, haciéndose pasar por militantes.

Desde aquí pretendemos hacer una pequeña crítica a la "información" dada en el citado programa, siempre teniendo en cuenta la posibilidad de montajes y falsos testimonios, que abundan en este tipo de prácticas.

Quisiéramos subrayar el carácter de la emisión partiendo de la base de que no se hizo ningún tipo de referencia a los argumentos de los grupos en cuanto a la justificación de sus planteamientos, lo cual ya dice bastante acerca su seriedad informativa y búsqueda de objetividad en la tarea periodística.

Destacamos que:

Todo el conjunto de imágenes emitidas transmiten un ambiente insano y espeso, dando connotaciones criminales, incluso a los encuentros asamblearios.

El vocabulario empleado no era más que de criminalización verbal continua y reiterada, dirigida a señalar concretamente a grupos anarquistas e independentistas como hostigadores de la "violencia sin causa".

La calidad de la información vertida en la emisión era deplorable, justificándose, por ejemplo, la pertenencia de algunos jóvenes al Black Bloc porque llevaban la "vestimenta típica" del grupo, que según los informadores del programa consistía textualmente en estar "encapuchados y con ropa deportiva".

Se insistió constantemente en la estrecha relación de estos grupos con los "independentistas vascos" sobre todo, pero también gallegos y catalanes.

Se señaló constantemente a diversas casas okupadas, centros sociales y alguna editorial como sedes de los "ideólogos de la violencia de los anti-sistema", deslegitimando la pluralidad de posiciones en dichos lugares.

También se apuntó a portales como Nodo50 y SinDominio como "lugares de encuentro en la red para los radicales".

Las cargas policiales que tuvieron lugar durante el reportaje quedaron justificadas por el comentarista, según él todas y cada una de ellas fueron fruto de las provocaciones de los manifestantes hacia los agentes. Incluso se alabó tácitamente la "paciencia" de los agentes, afirmándose por ejemplo que la policía realizó la primera carga en Barcelona tras aguantar una hora de violentos incidentes.

No se insistió, sin embargo, en imágenes que mostraban personas (incluido el reportero) increpando a un agente de paisano que había empuñado su pistola, sino para hacer hincapié en un manifestante que lanzaba piedras a los policías. Tampoco se hizo referencia verbal a las imágenas que mostraban claramente las amenazas que vertieron los agentes hacia quienes querían presenciar detenciones, lo cual constituye una práctica ilegal.

Como guinda, se instaba a los telespectadores a valorar en función de lo emitido si la represión policial entorno al movimiento antiglobalización es o no necesaria y justificada. Una estrategia común en los medios del poder: tergiversar los hechos, dar datos falsos y hacer alarde de objetividad permitiendo al espectador emitir juicios "objetivos" en base a una información errónea y cuidadosamente distorsionada.

Concluimos que:

El objetivo de este tipo de programas es desinformar intencionadamente a la población acerca de la realidad de personas que somos conscientes de la manipulación llevada a cabo sobre otros. Los métodos referentes a la cámara oculta nos parecen en este y en cualquier otro caso de una ruindad comparable a la peor de las prácticas de represión policiales, en la medida en que se utilizan con fines políticos y ponen de relieve, por su propia naturaleza, la total falta de voluntad de llevar a cabo una investigación de calidad. Creemos que si uno debe llevar una cámara oculta para hacer un reportaje referente a este tema, es porque tiene claro que toma una postura partidista.

Estas emisiones carecen por completo de ética periodística y son el vivo reflejo de la utilización de los medios al servicio del poder.

Reiteramos que son la viva expresión de una de las facetas más execrables de la estrategia gubernamental: el control del pensamiento, constituyendo éste el más terrible y efectivo de los atentados a la libertad intelectual del individuo.

Denunciamos que los periodistas que han participado en la elaboración de este reportaje han cumplido una función de ejecutores directos del pensamiento dominante, y por tanto adquieren una cuota de responsabilidad sobre futuros ataques a los movimientos sociales anticapitalistas, así como de la aplicación de medidas represivas tales como la Ley Antiterrorista (incomunicación, torturas, etc) a militantes de los mismos.

Grupo3
Especial para La Haine