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E S P A Ñ A 

4 de julio del 2003

'Mentiras no, señor Savater'

Iñaki Perurena
Gara

Ocurre, a veces, que posturas que nos gustaría adoptar o pasos que deberíamos dar no los damos porque sabemos que van a ser utilizados de tal manera que se hará una lectura distinta a la intención con la que se realiza ese gesto. Lo que no se puede permitir es que se diga que has dado un paso explicando con detalle algo que jamás ha ocurrido, y esa es la razón del título de estas líneas. Me explico.

Un amigo me entrega fotocopia de unas páginas del libro "Autobiografía razonada" (Ed. Taurus 2003) de Fernando Savater. En la página 355 el autor hace referencia a mi persona como su compañero en la Plaza de Guipúzcoa de San Sebastián: «Entre los poquísimos personajes populares que aquellos días aparecieron en nuestras concentraciones figuraba el simpático forzudo Iñaki Perurena, campeón de levantamiento de piedras. Yo procuraba ponerme siempre cerca de él por si nuestros hostigadores venían a por nosotros».

Me dirijo a usted, Señor Savater, ya que si realmente todo lo que dice o escribe es tan verdad como esto, compadezco a sus seguidores y admiradores.

En cuanto a lo de simpático forzudo, le diré que mi forma de entender lo de ser harrijasotzaile no es, precisamente, la de ser forzudo; y en cuanto a lo de simpático, lamento desilusionarle, ya que mentiras como la suya me borran la sonrisa.

Creo que mis palabras y actos, así como mi forma de ver las cosas que aquí ocurren son conocidas. Sin embargo, no puedo por menos que hacer una pequeña reflexión al respecto, ya que usted parece desconocerlas profundamente. Por muchas cosas que usted diga sobre movimientos etnicistas, nacionalistas y demás supuestas deformaciones que observa en nuestro derredor, aquí, desde su San Sebastián y tirando hacia el Pirineo por ambos lados, ha existido históricamente una estructura de convivencia absolutamente soberana, independiente y respetada en Europa, con sus leyes, tribunales, cortes, moneda, imprenta, lengua y todo aquello que requería un Estado propio. Una estructura política que durante siglos ha sido erosionada mediante la fuerza.

Si resulta que debemos olvidar todo eso y aceptar como verdadera y buena la forma en la que se nos ha hecho creer que ocurrió, así como que fue por nuestro bien, entonces sí señor Savater, entonces puede escribir en la próxima edición de su libro que no sólo nos concentrábamos juntos, sino que luego nos íbamos a cenar, y puede usted incluso hacer mención del voraz apetito de quien suscribe, porque así le quedará más gracioso.

Ironías aparte, le ruego que:

1. Diga públicamente que es mentira lo que escribe sobre mi presencia junto a usted en dichas concentraciones.

2. Explique por qué ha escrito dicha falsedad.

3. Diga por qué ha incluido en la mentira la coletilla de «siempre se ponía a mi lado», dando a entender que ocurrió muchas veces; ya que si llega usted a decir que en alguna ocasión aparecí por allí, aunque luego yo lo negase, podría generar alguna duda.

Espero que, en caso de nuevas ediciones de su "Autobiografía razonada", la mentira que ha dado lugar a esta carta no vuelva a ser publicada. Nada más.

Iñaki Perurena

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