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V E N E Z U E L A 

27 de febrero del 2004

Ante la injerencia imperialista en Venezuela y contra el megafraude

Opción de Izquierda Revolucionaria

El imperialismo continúa con su intromisión descarada en los asuntos internos del país, y apoya y financia a los mismos asesinos que masacraron al pueblo durante el "caracazo", hace ya 15 años. El gobierno de Bush está decidido a acabar con el proceso revolucionario y para ello utilizará todos los medios que considere necesarios para sacar a Chávez del poder. Hoy es la "contrarrevolución democrática" a través del referéndum y el fraude, lo cual no excluye la posibilidad de cometer actos violentos, amparados en la impunidad que reina en el país.

Fuera el Centro Carter y la OEA del país Una avanzada de esa intervención del imperialismo es la presencia de "observadores" de la OEA y del Centro Carter en todas las instancias técnicas y de control en el seno del CNE. ¿Quién dijo que ese "ministerio de colonias" -como lo llamó el Ché- que es la OEA es imparcial? ¿de cuándo acá un expresidente yanki puede ser imparcial u objetivo ante un proceso político en América Latina? Lo hemos dicho una y otra vez en nuestro periódico (Oir a los Trabajadores) y en diferentes publicaciones: aceptar la presencia de estos organismos como observadores en el proceso de recolección de firmas fue un error que hoy estamos pagando, y el propio Presidente hoy lo reconoce. Ahora esta quintacolumna del imperialismo, aliada de la Coordinadora Democrática, pretende imponer sus criterios a la instancia rectora del poder electoral en Venezuela; por tal razón planteamos que la OEA y el Centro Carter deben salir del país.

¿Quién dijo que la transparencia y la democracia en Venezuela la pueden garantizar ellos? Por el contrario, se debería invitar a movimientos sociales, obreros y populares a participar como observadores, sin que esto signifique menoscabo a nuestra soberanía. En tal sentido proponemos, que luchadores populares como Rigoberta Menchú, Hebe de Bonafini, Roberto de la Cruz, José Bové, y representantes de organizaciones como la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE), las Madres de Plaza de Mayo, la Central Obrera Boliviana (COB), la CUT brasileña, el Movimiento de los Sin Tierra, Vía Campesina, participen como observadores en el proceso de revisión de las firmas, dejando en claro desde el principio que la decisión definitiva sólo corresponderá al pueblo venezolano.

Esto debe ser acompañado por la movilización de todos los trabajadores y los pueblos del continente, tal como lo ha planteado el Congreso Bolivariano de los Pueblos. Manifestando ante las embajadas norteamericanas y en la sede de la OEA en Washington Los trabajadores y el pueblo venezolano tienen una larga tradición de lucha antiimperialista y de unidad latinoamericana, cuyo ejemplo primigenio fue la guerra de independencia del yugo español. Sobre esa memoria histórica se erige en la actualidad, la lucha del pueblo venezolano contra la injerencia del imperialismo norteamericano en los asuntos internos de Venezuela, y en ese espíritu es que convocamos a los dirigentes y luchadores populares de América Latina a participar en la revisión de las firmas y a movilizarse contra la intromisión imperialista.

Los reparos: una nueva oportunidad para las tracalerías de los golpistas A pesar de que el fraude se hace cada vez más evidente, el CNE premia las tracalerías de los golpistas postergando el rechazo definitivo de las firmas y otorgándoles una nueva oportunidad para que estos estafadores continúen con sus trampas. Se les confiere un período de "reparo" para que corrijan las "planas" mal hechas y para que los muertos y menores de edad "verifiquen" que sí firmaron. Parece que no fue suficiente con el exabrupto de las "planillas itinerantes" y concederles un mes para la entrega de las firmas, lo cual facilitó la ejecución del megafraude. Los asesinos agrupados en la Coordinadora Democrática, los mismos que saludaron los asesinatos del 27 y 28 de febrero de 1989 ejecutados bajo la presidencia de Carlos Andrés Pérez, y participaron directamente en la masacre del 11 de abril de 2002, van a aprovechar este respiro para utilizar todos sus recursos mediáticos y económicos, otorgados por fundaciones norteamericanas, tal como se ha comprobado hasta la sacieda d, para tratar de imponernos el revocatorio a través del fraude. Para ello utilizarán a los funcionarios golpistas enquistados en el CNE; a los "observadores" de la OEA y el Centro Carter, los cuales le quieren vender al ente electoral el peligroso mecanismo de revisar una pequeñísima muestra de firmas como forma de concretar los reparos, y no la verificación exhaustiva de cada planilla, o también pueden apelar al consorcio Smartmatic-Bizta Technologies, escogido para la automatización del ente comicial, ligada a AD y a connotadas empresas golpistas como CANTV y el Banco Venezolano de Crédito.

No podemos cantar victoria: continuemos la movilización No podemos confiarnos, ni dormirnos en los laureles pensando que el referéndum ya está rechazado, esto aún no ha sucedido, mientras esta decisión no sea definitiva, seguirá pendiendo sobre nuestras cabezas la "espada de Damocles" de un referéndum fraudulento, urdido con las mismas trapisondas que durante décadas ejecutaron adecos y copeyanos. La defensa de las conquistas democráticas de los venezolanos y la profundización del proceso revolucionario en el país, pasa hoy por la lucha contra la impunidad de los golpistas y el enfrentamiento decidido a los planes del imperialismo, así como por la lucha contra los intentos de imponernos un referéndum revocatorio por medio del fraude y el engaño. Frenar estos intentos de liquidar el proceso revolucionario, sólo será posible a través de la movilización de los trabajadores y el pueblo. Tal como hicimos en las jornadas de abril del 2002, contra el golpe fascista, y durante el paro-sabotaje a nuestra empresa petrolera.

El imperialismo financió y apoyó el golpe de abril del 2002, continúa presionando e interviniendo en los asuntos internos del país; ampara financieramente a distintas organizaciones golpistas como Súmate; presiona y pretende imponernos el megafraude a través de la presencia de la OEA y del Centro Carter en el CNE. No podemos permitirlo. Es necesario entonces, profundizar la movilización de los trabajadores y del pueblo contra la agresión imperialista y sus aliados nacionales. Exhortamos a todas las organizaciones obreras y populares, tal como hoy lo hace la UNT, a manifestarnos en las calles contra la injerencia imperialista en los asuntos internos del país y contra el megafraude.

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