V E N E Z U E L A

13 de diciembre del 2002

Opiniones imprudentes sobre la situación de Venezuela

Andalucía Libre

Tómense lo que a continuación se escribe de una manera distanciada y critica. Es sólo un ejercicio fraternal de puesta en común de inquietudes, elaborado desde la distancia y seguramente desde el desconocimiento, que en absoluto pretende sustituir o pontificar y además, para mayor pecado, redactado a toda prisa. No teniendo crédito previo no tememos desacreditarnos a fuerza de osados, errados o imprudentes. Son solo unas cuantas notas que ni a articulo llegan. Tómenlo pues como un estimulo polémico o como un aporte sin ninguna pretensión. Puede que se digan aquí muchas tonterías; no nos las tengan en cuenta, si les parece. Si hay algo que merezca la pena, en todo caso, saquen de aquí la confirmación o una nueva perspectiva sobre un aspecto o una interpretación que muy posiblemente ya habrán leído o habran pensado por si mismos a partir de su propia experiencia. Sólo nos anima, en ultima instancia, la identificación con lo más profundo de lo que allí se intenta defender y sobre todo construir y la convicción de que el momento exige tanta sinceridad, como honestidad y decisión y que pensamiento, debate y acción han de ir de la mano.

1. El pasteleo es el inicio de la derrota.-

Venezuela tiene su Constitución, fruto de un proceso de movilización popular vertido en una elaboración constituyente impecable de indudable y sólida legitimidad democrática, incluso desde los más restrictivos parámetros de la ideología liberal. No es una Constitución socialista, desde luego, pero sí democráticamente radical.

Si frente a la presión golpista contrarrevolucionaria, se altera esa normativa -como indican, afirman o insinúan despachos de agencia e informaciones de cierta prensa- para pactar un adelantamiento electoral o refrendatario, se estará -que nadie se equivoque- no obteniendo un aplazamiento o una prorroga, sino abriendo paso a un repliegue general desordenado que puede muy probablemente conducir a una acelerada descomposición de las filas populares en los terrenos emotivo, político y social. ¿Quien podrá asegurar que esta no es sólo la primera de una interminable cadena de renuncias?.

Este es uno de esos momentos y coyunturas históricas en donde todo lo que retrocede una parte implica un avance de la contraria. Y cada oscilación, por encima de la literatura conciliadora que pueda intentar encubrirla o justificarla, es y será valorada y medida de esta manera por los dudosos o intermedios. Las bicicletas no pueden mantenerse indefinidamente en equilibrio: o avanzan o terminan cayéndose y arrastrando al suelo a quienes en ellas van. Ni económica, ni social, ni política, ni diplomáticamente, es sostenible la actual situación. Un pueblo y una sociedad no pueden instalarse a vivir sobre una navaja abierta ni la crisis puede convertirse en el café cotidiano de media mañana, trasmutando lo excepcional en rutinario. Se puede vivir en la resistencia por largo tiempo pero no en la indefinición preñada de inseguridad.

2. El coste de la contrarrevolución es infinitamente superior al de la Revolución.-

La Revolución en Venezuela es hoy el proceso de movilización, autoorganización y lucha popular; el reflejo simbólico de la institucionalidad bolivariana vigente y las aspiraciones de dignidad, igualdad, justicia e independencia que lo animan.

Un proceso de la entidad del ya vivido en Venezuela genera una discontinuidad histórica, es decir, la vuelta a una situación similar a la pre-chavista es quimérica. Ni el Mundo ni Venezuela pueden volver atrás, reproduciendo lo anterior.

Las opciones de futuro -regresión o progreso- son proporcionales a la intensidad de la confrontación ya vivida. Los venezolanos y venezolanas bolivarianos saben mejor que nadie hasta donde pretendía llegar en un principio su proceso; de la misma manera que también conocen mejor que nadie todos los intereses oligárquicos y privilegios egoístas que ese mismo proceso amenaza. No cabe extrañarse del fiero intento de preservarlos por parte de quienes ven en riesgo su predominio, incluso a costa de que perezca la Nación. No proceden ensoñaciones sobre cómodos y lánguidos procedimientos trasladados de no se sabe donde, a orillas del Caribe. Un proceso venezolano en búsqueda de imponer justicia en Venezuela ha de afrontar riesgos venezolanos.

La experiencia internacional y continental acredita que colectiva, nacional e individualmente el coste directo y personal de la contrarrevolución es infinitamente superior al del mantenimiento, desarrollo y consolidación de la Revolución. Se puede medir en muertos, heridos, desaparecidos... generados por la represión, sea reconocida o encubierta aunque tolerada, en caso de derrota popular (y al respecto hay que tener presente que la polarización creada en los últimos años puede generar limpiezas y sorpresas que entronquen con experiencias venezolanas propias de etapas históricas pasadas, como la independencia o el largo siglo XIX). Pero también cabe verla en paralelo en muerte, miseria, exilio, despidos, relegación profesional y represalias de todo tipo, sin tener que llegar al expediente genocida. Abandono y desmantelamiento de servicios públicos; enajenación culposa y corrupta del patrimonio nacional; disminución o desaparición de derechos considerados hasta el momento intocables... todo cabe y es posible y no hay forma de ejercer de profeta en esta hora para adivinar lo que pudiera ocurrir. Si cabe adelantar -a la luz de otras experiencias- que el retroceso estaría pensado para desmoralizar, paralizar y destruir una generación entera (¿y alguien piensa que, en este mundo que nos ha tocado vivir, habría voz fuera para controlar o restringir su dinámica vengativa?) y especialmente afectaría a todos aquellos y aquellas ya identificados y seguramente listados, a quienes sus saberes intelectuales o responsabilidades sociales les colocan preferentemente en la diana, como elementos a eliminar para arrebatar al conjunto de los desposeídos de quienes pueden ayudarle a estructurarse y reconocerse en su realidad e intereses. Quienes ahora viven en Venezuela estos momentos críticos se están jugando el futuro de su Nación, de su persona, de su familia y de las generaciones venideras de venezolanos y venezolanas. La clave no es perderse en especular sobre las consecuencias de la derrota -pero, eso sí, sabiendo de su existencia- sino en evitarla, aprovechando las bazas presentes hoy inactivas o insuficientemente utilizadas. Si el proceso bolivariano ha aguantado vivo hasta hoy, con todas sus carencias, es señal precisamente de su inmensa fuerza potencial, capaz de barrer a la reacción a poco que se le de fuelle, objetivo, cobertura.

3. Desde la defensa, organizar el ataque.-

Desde la impunidad de la anterior intentona golpista a la actual operación de destrucción de la riqueza nacional petrolera, pasando por el espectáculo surrealista de la concentración permanente de militares insubordinados o los llamamientos reiterados a la sedición, existen en Venezuela: 1º.

Sobrados motivos morales y políticos para una intervención contundente; 2º. Evidentes contradicciones entre el discurso y la practica y diferencias de ritmo e intensidad entre sectores bolivarianos, según estén o no dentro de las instituciones. Es prioritaria la definición y decantación de unos y otros, ganando por la vía de la acción. Ya pasó el tiempo -si algún día lo fue- de ejercer de Santo Job.

¿Existe un Código Penal en Venezuela?. ¿Hay fiscales o están de vacaciones permanentes?. ¿Está castigada en Venezuela la piratería, el robo, la destrucción de bienes públicos, el sabotaje, la procura del desabastecimiento y la enfermedad, la colusión con potencias extranjeras, la omisión del cumplimiento de los deberes públicos, la prevaricación judicial, la calumnia o la difamación?. Hasta ahora, cabe dudarlo. La debilidad no es democrática; es simplemente debilidad. Aplíquese de una vez la justicia y la ley -ambas-, en primera instancia a quienes desde dentro de los aparatos del Estado no actúan como debieran, suspendiéndoles en sus funciones y sustituyéndoles de forma inmediata y ejecutiva por quienes claramente se manifiesten dispuestos a cumplir sus obligaciones con entrega y entusiasmo. Aplíquese a quienes ejercen la traición, bajo ordenes de gobiernos extranjeros interesados en desposeer de su petróleo a los venezolanos. Aplíquese a quienes ejercen regularmente la calumnia y la difamación y así sucesivamente.

Desarrollando y validando, a partir de las potestades vigentes, la actuación popular como sustitutivo democrático de ese Estado contradictorio, paralizado, dubitativo o ausente, que no hace honor a su función republicana.

Tómense (que es más que rodear por un día) por las organizaciones populares las emisoras y prensas golpistas, sustituyendo la uniformidad reaccionaria por un nuevo pluralismo e integrando sus empresas al patrimonio nacional; mejor con el correspondiente decreto en mano pero si no, también esperándolo desde la toma. Pasó el momento de la queja y de la denuncia y es el momento de la acción. Que todos los medios sean en cadena y por separado, expresión de un nuevo "Aló, Pueblo venezolano", con los profesionales honestos liberados de coacciones.

Tómese el control de PDVSA de arriba abajo y de abajo arriba, con el cese necesario de directivos y técnicos desleales sin esperar dimisiones y con desalojo incluido de quienes utilizan sus funciones para atacar al bien público, anunciando a quienes colaboran con la operación golpista que si no cejan les va en ello, primero, el empleo; segundo, sus finanzas, con las que compensar los costes nacionales sufridos; tercero, de demostrarse participación consciente en la conspiración, la libertad. Désele a los trabajadores bolivarianos de buques, refinerías, distribuidoras -que seguro existen en cantidad- no sólo capacidad de protesta sino la oportunidad de ejercer con pleno respaldo la gestión y control en esta situación de emergencia al servicio de la Nación.

Impóngase inmediato control publico sobre la actividad bancaria y trafico de divisas para evitar la salida de capitales o los manejos especulativos, implicando a los trabajadores bancarios que conocen como nadie las interioridades de sus empresas.

Tómense fincas y empresas de reconocidos golpistas, como ejercicio confiscatorio inmediato, en directo ejercicio de la norma constitucional y como aviso a quienes no cejen en su empeño reaccionario. Asegúrese la distribución de mercancías y suministros bajo el criterio de "persiana echada, comercio expropiado"; "camión parado, camión tomado"... Aplíquese en general en forma creativa la legislación vigente y desarróllese por la espontaneidad popular.

Distíngase de una vez en el seno y entre la Fuerza Armada entre quienes tienen claro que su compromiso es con Venezuela -especialmente soldados, clases, suboficiales y oficiales patriotas- y quienes bien se han pasado al enemigo, bien adoptan una neutralidad injustificable en horas de emergencia patria.

Créanse e impongan consecuentemente, la irreversibilidad del proceso bolivariano como cuadro y proyecto de emancipación nacional y social de los venezolanos.

Defender la Constitución republicana es atacar a la reacción. Defender a la Nación es atacar a los imperialismos intervencionistas de EEUU o el Estado español, negándoles todo derecho a decidir o condicionar el destino nacional, sea directamente o a través de instituciones títere interpuestas, como la ONU o la OEA. Defender al pueblo, es asegurarle su integridad personal en el ejercicio de todos sus derechos políticos y sociales constitucionalmente reconocidos, impidiendo que sean victimas de oscuras maquinaciones provocadoras y permitirle recuperar el control y uso de la riqueza nacional. Existen artículos en la Constitución bolivariana de la República que amparan legalmente todo este ejercicio de coherencia democrática. Lo que es posible es necesario y ha de ser real.

4. La organización popular es apoyo, pero también y sobre todo es iniciativa.- Los ejemplos son ideas que pueden extenderse y decidir. Los ciudadanos de una República activa tienen todo el derecho a ejercer su obligación de asegurar el cumplimiento de sus derechos reconocidos. En venezuela el proceso se ha articulado desde su historia especifica con una muy propia formulación politica, partidaria y organizativa. Tomandola tal cual es el momento de que quienes andan a la cabeza de mente y cuerpo pongan en comun saberes, ideas y experiencias. La coordinación política y activista es necesaria y también el debate y el consenso entre los que están nítidamente de la parte popular pero ninguna justifica en esta hora la parálisis o la espera indefinidas. El proceso no se ha hecho por y para un hombre, sino que cada hombre y cada mujer, desde su lugar y su capacidad, son y han de ser baluartes coherentes para la defensa y desarrollo del proceso. Las calles han de ser tomadas, ciertamente, pero no simplemente como ejercicio demostrativo ante la televisión sino como trayecto intermediario hasta el control de los centros vitales de la economía, la vida y la seguridad nacional. No hay que simplemente estar; hay que saber adonde se quiere ir.

5. Digan al mundo por la vía de los hechos la verdad, que es la mejor forma de combatir la mentira.

La mentira sobre Venezuela ya se difunde día tras día machaconamente por televisiones, agencias y periódicos al servicio del capitalismo internacional. La mentira sólo admite la capitulación como salida. No tengan miedo a la imagen falsa e inducida de desorden porque esta ya existe. El único orden que le gusta a la reacción es el de los cementerios.

No hagan o intenten hacer de ajedrecistas en el tablero internacional, haciendo el tonto por querer pasarse de listos y recuerden al Che cuando hablaba de los dos o tres Vietnams... o a Bolivar; y vean a su lado a Colombia, a Brasil, a Ecuador, a Argentina, a Uruguay, a México y a Cuba y piensen también en el millón de Florencia, en los jornaleros y trabajadores andaluces, vascos, gallegos, canarios... en los portugueses que hoy mismo están de Huelga General... ¡Tienen petróleo a espuertas!, c...

Defendiendo sus derechos, su Constitución, su petróleo, su dignidad venezolanas, echaran por alto todas las mentiras.

Y nuevamente, perdónennos si hemos dicho muchas tonterias...

Un saludo fraternal y solidario desde Andalucía.
A titulo personal, en nuestra disculpa,
Quienes hacemos el Boletín ANDALUCÍA LIBRE.,
Embargados por el cariño y la preocupación por el futuro de Venezuela Bolivariana